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26 de Oct de 2020

Salud

De comida de pobre a alimento en boga

Originaria de China y presente en la historia humana desde hace siglos, la planta del cáñamo

De comida de pobre a alimento en boga
De comida de pobre a alimento en boga

La planta del cáñamo, conocida científicamente como ‘Cannabis sativa’, arrastra una historia de romanticismo y a la vez una mal ganada reputación. Con sus fibras se fabricaron las velas de las carabelas de Cristobal Colón, la primera bandera de los Estados Unidos, y los lienzos donde pintaban sus obras artistas de la talla de Rembrandt y Van Gogh, pero al mismo tiempo su nombre se asocia al mundo de las drogas y la ilegalidad.

Y es que la planta de la marihuana no es más que una variedad de cáñamo creada a partir de procesos de selección, en la cual se ha potenciado la concentración de su elemento psicótico, el Tetrahidrocannabinol (THC). En la planta del Cannabis la concentración de THC alcanza un porcentaje de un 10% o superior, mientras que en la del ‘cáñamo industrial’ para uso alimentario y de manufactura no supera el 1%.

CONTENIDO NUTRICIONAL

Consideradas en la antigüedad un alimento de pobres, las semillas de cáñamo (hemp seeds) están actualmente entre los nuevos Súper-alimentos, categoría que hace referencia a aquellos que tienen un alto contenido nutricional y son beneficiosos para la salud. En esta lista se encuentran otras semillas como la chia, la soya, garbanzos y frijoles, o frutas como la papaya, el noni, el aguacate y las moras. Según los estudios, la composición de 100 gramos de semillas de cáñamo incluye un 25% de proteína, un 35% de ácidos grasos esenciales.

En las semillas de cáñamo también están presentes numerosos minerales, como el magnesio (muy importante para nuestro sistema óseo), hierro, fósforo, potasio, calcio y zinc. Este último con efectos muy beneficiosos para el sistema inmunológico. Adicionalmente las semillas de cáñamo son ricas en un poderoso antioxidante como lo es la vitamina E, y también en fibra, lo que ayuda al sistema digestivo a eliminar los desechos intestinales y toxinas.

PROTEÍNA DE HEMP

Debido al incremento del ejercicio físico al aire libre, así como la asistencia a gimnasios, muchos deportistas están consumiendo semillas de cáñamo en diferentes presentaciones, como al natural sin cáscara, en aceite o mantequilla, pero sobre todo a través de proteína concentrada. Las proteínas son moléculas formadas por cadenas de aminoácidos. Son fundamentales para la vida y el mantenimiento de una buena salud, desempeñando funciones tan diversas en nuestro organismo como permitir a las células defenderse de agentes externos, controlar su funcionamiento, reparar daños en los tejidos y desarrollar músculo.

Las proteínas se encuentran en una cantidad importante de alimentos como la carne, la mayoría de pescados y mariscos, huevos, frutos secos, verduras y legumbres, cereales y productos lácteos. Manteniendo una nutrición rica y variada no deberemos tener problema para obtener los niveles de proteína que nuestro organismo requiere. En caso de surgir una carencia será necesario tomar algún suplemento para compensar la falta de este nutriente.

Este es el caso, por ejemplo, de deportistas habituales o personas que, por su trabajo, realizan un ejercicio físico intenso, individuos con obesidad que están en programas de pérdida de peso, adultos con más de 50 años, y personas que enfrenten una enfermedad u operación, y que, por consiguiente, puedan sufrir de anemia.

PRESENTACIONES

Las semillas de cáñamo suelen venir en bolsas o tarros con cierre hermético, buscando preservar al máximo sus propiedades. Una vez abiertas se recomienda se mantengan refrigeradas en la nevera. Dependiendo de la variedad, se pueden consumir en un período de tiempo que puede ir de tres a seis meses. Su sabor es bastante neutral, con un acentuado sabor dulce, que se puede compaginar con multitud de alimentos y bebidas.

En su estado natural y sin cáscara, las semillas pueden ser incorporadas a platos fríos como ensaladas, helados, macedonias de fruta, yogures, licuados y smoothies , e incluso se pueden comer solas directamente del envase, como si se trata de un fruto seco.

Las semillas también pueden ser ingrediente para platos cocinados como sopas, omeletes, o guisos variados. Asimismo pueden ser mezclados en la masa de panes, galletas, muffins o panqueques. Por su parte, el aceite de cáñamo -que se obtiene presionando las semillas crudas- tiene un buen sabor para aliñar y acompañar ensaladas, pastas, arroces o vegetales hervidos, no siendo recomendable su uso para fritos.

El cáñamo se puede conseguir, además, en forma de harina, que se usa como si fuera cualquier tipo de harina en la elaboración de galletas, pastas, panes y pizzas. Una última presentación es la de la leche de cáñamo (se utiliza una licuadora para procesar las semillas). Posteriormente, se les agrega agua hasta obtener un líquido de aspecto lechoso.

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ESTUDIOS NUTRICIONALES

Según las investigaciones, la composición de 100 gramos de semillas de cáñamo incluye un 25% de proteína, un 35% de ácidos grasos esenciales -Omega 3, 6 y 9-, más que cualquier otra fuente vegetal, y otro 35% de hidratos de carbono.