18 de Ago de 2022

Salud

El mal de Coats, un trastorno que amenaza la visión masculina

El 80% de los casos ocurre en niños menores de 10 años de edad aunque a veces aparece en adultos jóvenes, sin historia familiar. La enfermedad se inicia en un solo ojo. Si no es diagnosticada y tratada a tiempo puede acabar en ceguera

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Esta enfermedad congénita rara, se deriva del desarrollo anormal de pequeños vasos sanguíneos llamados capilares, que provocan un desprendimiento de la retina.Shutterstock

La visión es uno de los sentidos más importantes del ser humano. Existe un gran número de enfermedades raras de la vista que pueden provocar su pérdida, tal es el caso del mal de Coats, conocido también como síndrome de renitis exudativa.

Esta enfermedad congénita rara, que afecta principalmente al varón, se deriva del desarrollo anormal de pequeños vasos sanguíneos llamados capilares, los cuales se debilitan y tuercen, provocando la pérdida gradual de la visión y un desprendimiento de la retina.

En Panamá por ahora se desconoce la cantidad de pacientes que podrían padecer Coats, sin embargo el Ministerio de Salud pide que los varones se realicen revisiones periódicas de la vista.

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    Los pacientes de Coats tienen más de 30 años al momento del diagnóstico afirman especialistas.Shutterstock
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    El tratamiento depende del grado de evolución de la enfermedad.Shutterstock

La Sociedad Española de Oftalmología afirma que esta dolencia se puede presentar como una leucocoria (un signo clínico caracterizado por la aparición de un reflejo o mancha blanca en la pupila) o estrabismo monocular.

El portal científico y especialista en la visión Retinosis.org describe que el 80% de los casos ocurre en niños menores de 10 años de edad aunque a veces aparece en adultos jóvenes, sin historia familiar. La enfermedad se inicia en un solo ojo, pero si no es diagnosticada y tratada a tiempo puede comprometer ambas vistas y acabar en ceguera.

Esta patología crónica lleva el nombre del oftalmólogo escosés, George Coats (1876-1915) que la describió por primera vez en 1908 como una vasculopatía exudativa retiniana idiopática que se presenta típicamente en la primera década de vida. En su descubrimiento el médico constató que los síntomas aparecen entre los seis a ocho años de edad, aunque es posible que la enfermedad se manifieste en pacientes de hasta cinco meses o tan viejos como de 70 años. Alrededor de un tercio de los enfermos de Coats tienen más de treinta años al momento del diagnóstico afirman especialistas.

Cómo tratar la patología

Aunque hasta el momento la enfermedad de Coats no tiene cura, existe la posibilidad de acceder a varios tratamientos desde quirúrgicos, con láser y homeopáticos.

En este sentido, la Asociación de Familiares y Enfermos de Coats España (Afece), asegura que uno de esos tratamientos es la aplicación de láser sobre la retina o la crioterapia (destrucción de las lesiones mediante frío). Pero todo ello depende del grado de evolución de la enfermedad y de la localización y amplitud de las lesiones en la retina.

Agrega que los tratamientos homeopáticos son una buena opción, especialmente cuando se trata de niños. Es importante saber que la homeopatía puede ayudar en la mejora clínica del ojo dañado cuando la enfermedad está en sus comienzos. Además, los riesgos en comparación con los tratamientos médicos convencionales son menores.

Afece hace mención de opciones quirúrgicas como la retinopexia neumática. Es ambulatoria y en ella se emplea una burbuja intravítrea de gas para adherir la retina y cerrar la ruptura retiniana. La rotura se cierra con láser trascurridas las 24 horas tras la inserción del gas. Se realiza bajo anestesia tópica y en condiciones asépticas.

Y la cirugía escleral o extraesclerar. Con esta operación se cierra las roturas retinianas a través de la esclerótica, la capa exterior del ojo blanca y fibrosa.

El profesor Borja Corcostegui, uno de los pioneros de la vitrectomía y ex presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo, afirma que “cada vez es más necesario un diagnóstico de precisión para poder aplicar de forma eficaz los tratamientos.

Menciona que existen otros medicamentos que son más efectivos ya que van dirigidos contra la vasculatura patológica respetando la retina sana como la terapia fotodinámica (TFD) o las inyecciones intravitreas de sustancias que reducen la exudación y aumentan la tasa de absorción del líquido subretiniano como la triamcinolona o que actúan a nivel antiangiogénico impidiendo la aparición de neovasos como el bevazizumab, un anticuerpo monoclonal humanizado dirigido contra proteínas especificas del factor de crecimiento endotelial. “Estos últimos se presentan como buenas opciones de tratamiento en la enfermedad que afecta a la zona foveal”, detalla el médico.

Según las últimas investigaciones el mal de Coats no es hereditario, sin embargo su origen es desconocido.

“Cada vez es más necesario un diagnóstico de precisión para poder aplicar de forma eficaz los tratamientos”,

BORJA CORCOSTEGUI,
PIONERO DE LA VITRECTOMÍA

Recomendaciones

Entre las recomendaciones para prevenir el desprendimiento de retina, Corcostegui, invita a las personas en riesgo a someterse a revisiones oftalmológicas frecuentes, como mínimo, una vez al año.

“Obtener un diagnóstico precoz permite llegar a plantear un tratamiento preventivo con láser si hay desgarros en la retina aunque aún no se haya producido un desprendimiento. Es clave acudir al especialista si se perciben destellos luminosos o una cortina negra”, zanja.

Es necesario evitar los deportes de impacto (fútbol, baloncesto, rugby, boxeo…) o actividades que puedan producir un traumatismo ocular. También es recomendable evitar la fatiga visual pasando tiempo al aire libre y dirigiendo la vista al horizonte. Evitar pasar muchas horas al día mirando pantallas (computador, tableta o teléfono móvil).

Enfermedades raras de la retina

Actualmente los problemas más comunes de visión son problemas de refracción como miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia. Estas patologías se pueden corregir con lentes de contacto o con gafas graduadas. Sin embargo, existen varias afecciones de la vista que muy pocas personas conocen. Una de ellas es la Stargardt. De acuerdo con la Universidad de Michigan, esta enfermedad ocular rara, es una de las más agresivas ya que afecta directamente la retina, cubriendo la parte posterior del ojo con muchas capas, provocando pérdida de la visión principalmente en niños y en adultos jóvenes. Es una dolencia que es hereditaria, es decir que se transmite de padres a hijos.

Mientras que la nictalopía. Sus síntomas pueden relacionarse con varias enfermedades oftalmológicas, pero, en esta condición, es imposible ver con una luz relativamente baja. La ceguera nocturna puede existir desde el nacimiento, o ser causada por lesiones o desnutrición como la falta de vitamina A.

Otra patología es la aniridia. De acuerdo con la University of Maryland Medical Center, este padecimiento se caracteriza por la ausencia del iris en el ojo; es una anomalía congénita que algunas veces está asociada con el tumor de Wilms (cáncer renal).

El Instituto Nacional del Ojo (NEI) explica que la enfermedad llamada ambliopía se presenta cuando uno de los ojos disminuye su visión debido a que no existe una correcta interacción entre éste y el cerebro. Esta condición también es conocida como ojo perezoso u vago, y afecta aproximadamente de dos a tres de cada 100 niños.

La University of Maryland Medical Center, describe la acromatopsia como una de las enfermedades más grave de daltonismo; la persona que la padece no puede ver ningún color, así que todo lo ve en sombras de gris. La acromatopsia suele estar asociada con el ojo perezoso.

En países como Estados Unidos, una enfermedad se considera rara cuando la padecen menos de 200 mil personas.

De momento, los oftalmólogos, cirujanos de ojos, oftalmólogos pediátricos, neurooftalmólogos y otros profesionales de varias instituciones y organizaciones internacionales trabajan en conjunto para diagnosticar y tratar a adultos y niños con enfermedades raras de la retina, con el objetivo de brindar atención médica de forma integral para dar con el diagnóstico de la patología y así evitar lo menos posible la pérdida de la visión de los pacientes.