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07 de Jun de 2020

Tecnología

Google y sus autos sin conductor

La empresa dijo que quiere proporcionar a los californianos acceso a una flota pequeña de prototipos que fabricará sin volante ni pedales

Hace aproximadamente cuatro años, el equipo de Google que trataba de desarrollar automóviles conducidos por computadoras (no por personas) se convenció de que más pronto que tarde la tecnología estaría lista para las masas. Pero había un problema enorme: los autos sin conductor podrían ser ilegales.

Sin embargo, a pesar de ello esta semana Google dijo que quiere proporcionar a los californianos acceso a una flota pequeña de prototipos que fabricará sin volante ni pedales. El plan es posible porque, para este momento del próximo año, los autos sin conductor serán legales en el estado sede del gigante de la tecnología.

Y de ello Google puede agradecer a Google, así como a una campaña de cabildeo poco ortodoxa para ajustar los reglamentos de tránsito del futuro en California -una entidad obsesionada por los automóviles- y quizá en el resto del país, que comenzó con una conversación en Las Vegas.

La campaña se basó en un principio al que rara vez se circunscriben los negocios: solicitar regulación. El camino a lograr una ley en California comenzó en enero de 2011 en la Feria Internacional de Electrónica de Consumo en Las Vegas, donde el legislador de Nevada convertido en cabildero David Goldwater comenzó a charlar con Anthony Levandowski, uno de los líderes del proyecto de auto sin conductor.

Cuando la conversación derivó a los obstáculos legales, Goldwater sugirió que en lugar de meterse al potencialmente lastimoso proceso político de California, Google debería comenzar con algo menor. Aquí, en la vecina Nevada, dijo el legislador, donde la Legislatura es famosa por tener la tendencia de no regular demasiado.

A Google le pareció sensato y contrató a Goldwater. ‘Lo bueno respecto a las leyes es que si no existen y quieres una, o si existen y no te gustan, puedes cambiarlas’, dijo Levandowski en diciembre a estudiantes de la Universidad de California, en el plantel de Berkeley. ‘Y es así que en Nevada hicimos nuestra primera ley’.

Hasta ese momento, Google había probado calladamente primeras versiones del auto, con un ‘conductor de seguridad’ detrás del volante, en más de 160.000 kilómetros (100.000 millas) en California.

Sintiendo cierta urgencia, el gigante de internet apostó a que podía legalizar una tecnología que, aunque aún era experimental, tenía el potencial de salvar miles de vidas y generar millones de dólares en ganancias. Los autos fueron su propio mejor vendedor.

El gobernador de Nevada y otros personajes influyentes emergieron entusiastas después de viajes de prueba. La ley fue aprobada tan rápidamente que adversarios potenciales, como los principales fabricantes de vehículos, no pudieron influir en su resultado.

Posteriormente, el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV por sus iniciales en inglés) de Nevada tuvo que redactar reglamentos para implementar la ley. En ese departamento, Google contó con el apoyo entusiasta de Bruce Breslow, entonces director del mismo.