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03 de Jun de 2020

Tecnología

Suckerberg vs. Spiegel

Tras no poder comprar a Snapchat, el dueño de Facebook trae a la luz a un similar, una herramienta que autodestruye los mensajes enviados

Suckerberg vs. Spiegel
Mark hace poco compró Whatsapp y busca otros mercados.

‘Si no puedes con el enemigo, cómpralo’, parece ser la consigna del veinteañero más rico del momento, Mark Suckerberg. El chico de las sudaderas con capucha, no solo ha implantado su propio estilo de vestir para asuntos de negocios, también tiene su marca personal a la hora de ampliar su imperio, posee un enfoque que algunos han calificado como ‘un futurismo muy grande, vago, que busca llamar la atención’. Y así es el chico que hoy, no solo es dueño de Facebook, entre sus cuentas figuran los nombres de Instagram, Whatsapp y Oculus.

Arriesgado o no, lo cierto es que solo Facebook le ha generado hasta septiembre del 2013, según la revista Forbes Centroamérica, 6 mil 870 millones de dólares. Pero parece que un fantasma no dejaba dormir tranquilo al joven millonario. Se trata de Snapchat, la red social del pequeño Evan Spiegel, a quien la misma publicación llama el ‘Suckerberg recargado’.

Snapchat tiene como insignia a un fantasmita sonriente y su principal atractivo es que envía fotos que se autodestruyen. Sí, es una aplicación apropiada para esos momentos en los que mandas algo a través de la red y luego sientes un poco de remordimiento: quizás no debiste hacerlo. Justo pensando en eso empezó la tarea de crear una app que permitiera compartir imágenes, de las que al cabo de un tiempo no quede rastro.

Con tales cualidades la app de Spiegel y de sus amigos tiene todo para ser llamada ‘la mayor amenaza hasta la fecha de gigante de las redes sociales’. Sobre todo, cuando Suckerberg trata de echársela al bolsillo, pero en esta ocasión fracasa en el intento.

A diferencia de los creadores con los que Mark había tratado, Spiegel y sus amigos no estuvieron dispuestos a ponerle un precio a su ingenio. De hecho, el creador de Facebook le escribió directamente al correo de Evan, pidiéndole que fuera a Menlo Park para conocerse, y sin mucho protocolo el otro jovencito le respondió que estaría muy feliz de conocerle si Suck iba hasta donde estaba él.

De esa forma, el joven millonario tomó un avión hacia Los Ángeles, donde estaba Evan junto a su socio. El dueño de Facebook les explicó cómo funciona Poke (una aplicación móvil para compartir mensajes que desaparezcan). De acuerdo con lo que expone Spiegel, esas palabras le sonaron a un: ‘los vamos a aplastar’.

Sin un ápice de intimidación, Spiegel no aceptó vender su creación y, por el contrario, regresó a su oficina dispuesto a la guerra. Y es cuando la batalla entre dos genios actuales comienza a echar chispas, puesto que Suckerberg y su imperio no están dispuestos a ceder espacio ni a dejar a la imaginación el hecho de que la nueva app los pueda destronar.