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29 de Sep de 2020

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Kenia y Etiopía, rivalidad atlética

LONDRES. La rivalidad histórica entre los vecinos de las altas planicies africanas en las carreras de resistencia vivirá otro episodio e...

LONDRES. La rivalidad histórica entre los vecinos de las altas planicies africanas en las carreras de resistencia vivirá otro episodio en Londres entre Kenia, dispuesta a reconquistar el oro en los 10 mil metros, y Etiopía, auto invitada al coto del medio fondo, reservado hasta hace poco a los kenianos.

Este enésimo enfrentamiento entre ambos países amenaza con no dejar nada al resto en esas pruebas del fondo y del medio fondo del atletismo y refleja concepciones del deporte y niveles de estructura muy diferentes.

Mucho menos poblada que Etiopía (39 millones de habitantes contra alrededor de 92), Kenia dispone sin embargo de una base de atletas sin parangón, con una reserva de 30 mil corredores, por solo 4 mil en Etiopía.

Esta ex colonia británica se ha abierto al mundo, especialmente con la implantación de un centro de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) en Nairobi.

Los profesores han sido sensibilizados a las prácticas del entrenamiento, fundamental para reparar en sus clases las pepitas de oro que serán las futuras joyas de las pistas.

En cambio, dos décadas de régimen comunista han provocado la desconfianza de Etiopía, cuyos entrenadores, formados en la escuela de la antigua Alemania Oriental, son sospechosos de implantar "métodos nacionalizados de dopaje".

Fikru Takele, director de la Federación de Atletismo de Etiopía, explica que el éxito de su país se debe "a condiciones climáticas particulares, la especificidad de nuestra alimentación y a la disciplina de nuestros atletas".

Takele insiste también en el espíritu de equipo y en el hecho de que "los entrenadores se ocupan personalmente de cada atleta, cuando son entrenadores extranjeros los que dictan los planes de entrenamiento de los kenianos".

Frente a los pequeños grupos de etíopes, Kenya opone campos de entrenamiento que pueden albergar cada uno hasta un millar de atletas.

Escaldada por los repetidos fracasos de sus maratonianos en los Juegos Olímpicos, la Federación de Atletismo de Kenia (AK) limitó las prerrogativas de los mánagers y agentes antes de Pekín y presentó en la capital china en 2008 a su mejor delegación.

El ensayo resultó un éxito tras la victoria del joven Samuel Wanjiru, fallecido accidentalmente en 2011.

En el pasado reciente, los kenianos sucumbieron regularmente al demoledor sprint de sus rivales y vecinos Tirunesh Dibaba y Kenenisa Bekele, con cinco títulos olímpicos entre ambos en los 5 mil y los 10 mil metros. "Hemos concentrado nuestros esfuerzos en ese punto (el sprint), que los etíopes tomaron en cuenta mucho antes que nosotros", reconoce el entrenador jefe keniano Julius Kirwa.