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27 de Sep de 2020

Deportes

Un torneo inolvidable

Después de varios años de estar alejado de las coberturas del béisbol, ha sido reconfortante haberle dado seguimiento al torneo latinoam...

Después de varios años de estar alejado de las coberturas del béisbol, ha sido reconfortante haberle dado seguimiento al torneo latinoamericano de Pequeñas Ligas en Aguadulce, y de ser testigo de uno de los momentos grandes de la pelota en nuestro país.

Los muchachitos de Aguadulce demostraron que no se necesita ser un pelotero de una gran estatura física para ser un gran pelotero.

La demostración que dieron jovencitos como Julio Goff, Edwin Nieto, Edison González y Daniel Cruz, entre otros, representa la mejor muestra de que un jugador de béisbol es lo que es por su talento y condiciones atléticas.

Venezuela, con un equipo de gran estatura, lucía mucho más firme que el panameño al abrir el juego; pero paulatinamente, los nuestros se acoplaron y comenzaron a dominar, con una fanaticada que en todo momento le brindó el aliento a los aguadulceños.

Las emisoras que asistieron a transmitir el torneo se las ingeniaron para ubicarse y emitir la mejor señal a los radioescuchas. No hay manera de describir el trabajo de quienes creyeron en las posibilidades de los panameños, y que apostaron en silencio por su victoria. Ellos también dieron su granito de arena.

La organización de Pequeñas Ligas fue impecable. No se escaparon los detalles. Los árbitros lucieron uniformes muy vistosos, una cortesía del presidente de la liga provincial de Coclé, Noriel Salerno.

Me queda el sabor del dulce azúcar coclesano, que se dejó sentir en toda su extensión este fin de semana en Aguadulce. Un pueblo que se entregó a su equipo con fervor, y una novena que respondió con el mejor regalo: el campeonato latinoamericano, y el boleto a Williamsport.