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29 de Ene de 2023

Deportes

Un golpe mortal al fútbol

S e imagina usted casado, con una esposa ingresando a la universidad, con un presupuesto escuálido y dos hijos que atender. Como marido ...

S e imagina usted casado, con una esposa ingresando a la universidad, con un presupuesto escuálido y dos hijos que atender. Como marido abnegado sacrifica sus aspiraciones: cuida los centésimos, se aleja de cualquier diversión para utilizar ese dinero en el pago de los estudios de su amada. Pasan los años, ella se gradúa, comienza a prosperar, se codea con hombres de alto calado social y económico y de repente viene lo impensable. Ella considera que usted no está a la altura, ni siquiera tiene la pinta para acompañarla a esas reuniones que se dan en el Club Unión. El divorcio está a la vuelta de la esquina, ella se olvidó del esfuerzo que hizo usted para llevarla al sitial donde está ahora.

Mis amigos lectores, esto parece una historia irreal, pero les digo que se da con mucha periodicidad en las relaciones humanas, empresariales, laborales, políticas y deportivas.

¿Cómo se habrá sentido ese marido entregado a cumplir los sueños académicos de su esposa? Proporciones guardadas, así mismo debieron sentirse los directivos de una empresa cervecera cuando la Federación de Fútbol los apartaba para irse con otra que les ofrecía mejor estabilidad económica.

Y es que en algunos negocios prima más la fuerza del billete que los contratos suscritos. Ahora, también es importante resaltar que la diferencia de aportaciones económicas entre una y otra empresa es grande, pero, adónde queda la palabra empeñada, adónde ubicamos eso que denominamos agradecimiento hacia aquellos que nos dieron la mano cuando no éramos nada. Nuestro fútbol camina por senderos de triunfo; hemos escalado posiciones jamás imaginadas de la mano de técnicos nacionales, pero eso no debe ser motivo para desconocer lo pactado ni mucho menos para echar a un lado a los que, desde un principio, creyeron en nosotros.

Es conveniente la pregunta: ¿era el mejor momento para poner este secuestro en contra de la Federación de Fútbol? Desde este momento aseguro que con independencia de los resultados del encuentro contra Méjico, la gente va a culpar a quienes se atrevieron a interponer esta demanda. Si le ganamos a Méjico el fanático y algunos medios dirán, ‘a pesar de la actuación negativa de una empresa cervecera nos impusimos a los charros’. Si el resultado es contrario, no quiero imaginar la reacción del público y de los colegas periodistas. Incluso agregarán que debido a que la demandante está conformada por inversionistas extranjeros poco le importaría las consecuencias del secuestro.

Me atrevo a expresar que la vocera de esa cervecera también recibirá parte de la crítica. Y es que ella es una mejicana radicada en Panamá desde hace muchos años. Como estratega de campañas publicitarias, de propaganda y de otras hierbas aromáticas, considero que no era el momento para semejante hazaña judicial.

Aprovechando el momento, el vocero máximo de la federación ha asumido la posición de víctima y créanme que ella le dará resultados positivos.

El público, en estos momentos, no está interesado en saber quién tiene la razón, lo que desea es triunfar, clasificar al mundial Brasil 2014. De repente no tenga la razón en mis apreciaciones, pero como defensor de la libertad de expresión y de prensa, quería compartir mis pensamientos.

Es posible que el calendario apuró a la cervecera a interponer el secuestro por aquello de la prescripción.

Me causa el asombro del presidente de la federación por el secuestro. Lo anterior lo sustento en dos cosas: primera, que el desconocimiento del contrato podría llevar a una acción de esta naturaleza; y segunda, los secuestros judiciales no se avisan para evitar que la gente traspase propiedades o saque los dineros de las cuentas bancarias. Termino mi aportación con una pregunta: ¿el secuestro en contra de la Federación de Fútbol favorecerá el consumo del producto de la empresa cervecera o, en su lugar, el público le dará bola negra? ¿Qué piensa usted, amigo lector?

PERIODISTA