Temas Especiales

29 de May de 2020

Deportes

Chen recuerda con nostalgia su niñez

BARCELONA. A las tres semanas de su arribo a la Costa del Sol española, a Roberto Chen le invade el recuerdo infantil de la entrañable c...

BARCELONA. A las tres semanas de su arribo a la Costa del Sol española, a Roberto Chen le invade el recuerdo infantil de la entrañable cancha de Aserrín.

El nuevo fichaje panameño del Málaga debutó el pasado 17 de agosto en la fecha inaugural de la liga española ante 40,000 espectadores en Valencia, pero tiene bien presente cómo jugaba hace cuatro años ante menos de 5,000 aficionados del Club San Francisco de La Chorrera; y también cómo ayudó, junto a amigos y familiares, a crear su primer rectángulo de juego sobre un terreno irregular.

‘Construimos la cancha con mis primos y hermanos, limpiando un monte de piedras y echando el aserrín de un aserradero frente a mi casa. Allí empecé a jugar. Son muy lindos recuerdos’, explica Chen, de apenas 19 años y uno de los abanderados del nuevo Málaga que dirige el alemán Bernd Schuster, basado en la juventud y un concepto parcialmente modificado del fútbol de ataque propuesto por su antecesor, el chileno Manuel Pellegrini.

Las ventas de jugadores importantes obligaron al club andaluz a replantearse la política deportiva y, a Schuster, a alterar el punto de partida con especial atención deparada en la defensa; y es allí donde la figura de Chen, central prometedor, nativo de Isla Colón y poco conocido hasta su reciente despunte en la Copa de Oro, encaja a la perfección.

OBJETIVOS BIEN CLAROS

‘Mi objetivo es ir aprendiendo, darle duro, como se dice en buen panameño, e ir poco a poco hasta ganarme la confianza del míster, sin conformismo’, subraya Chen, a quien, sin embargo, las circunstancias obligaron a un debut acelerado ante el Valencia, al caer por lesión el titular Weligton, y no estar recuperado el veterano Sergio Sánchez.

El panameño no pudo celebrar punto alguno por culpa de un desafortunado fallo del arquero argentino Wilfredo Caballero, pero disputó el partido completo y causó buena impresión, disparando la ilusión entre los aficionados de su país de cara al siguiente compromiso contra el Barcelona.

Pero Schuster, quizás con ansias de protección, le reservó y dio entrada a Sánchez, una decisión que no cambió el resultado de derrota y tampoco alteró demasiado a Chen, notablemente maduro para su edad y de apariencia tan tranquila en la cancha como fuera.

‘No suelo ponerme nervioso antes de los partidos. Es normal cierta ansiedad, pero no me presiono porque el fútbol es lo mismo en todas partes. Hay que disfrutar del juego, porque eso no tiene precio. Vi al Barsa desde la banca, y parecen más peligrosos por televisión’.

CAMBIO RADICAL

Ciertamente, aquella cancha de aserrín a la que retorna periódicamente a conversar con sus seres cercanos dista mucho de los estadios de la primera división, pero Chen destila confianza por ahora en Málaga, feliz por la realización de un sueño de bien chico y aceptando con tanta naturalidad el primer control antidoping en su debut, como la atención mediática que ha despertado su insólita aventura.

Solo dos panameños, al fin y al cabo, le han precedido hasta la fecha en la liga española: el fallecido Rommel Fernández y su gran valedor y actual seleccionador, Julio Dely Valdés.

El exdelantero del Málaga ha ejercido de catalizador para la carrera del joven futbolista, quien aún carece de representante, dándole la alternativa en la Copa de Oro que generó un punto de inflexión en su corta trayectoria.

Chen, quien tenía entonces medio encarrilado su fichaje por los Sounders de Seattle de la MLS estadounidense, despuntó en lugar del capitán Felipe Baloy, a quien el seleccionador reservó, y acaparó las atenciones que finalmente le valieron el acuerdo con el Málaga.

‘Siempre vi la liga española por televisión. Era mi sueño jugar junto a los mejores y en solo cuatro años lo he conseguido. Estoy muy a gusto, con el mar cerca que me recuerda a Panamá’, comenta Chen, quien espera verse acompañado pronto de su novia y sus padres y, al no disponer del dorsal 5 ni del 24 (día de su nacimiento), se decantó por el 23 en homenaje a Baloy.