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30 de May de 2020

Ciclismo

Los organizadores de carrera ante la lucha por volver al calendario

José Manuel Díez Lorenzana, director de la Vuelta a Madrid y vicepresidente de la Federación Madrileña de Ciclismo, anunció el pasado lunes el aplazamiento de la ronda de mayo al mes de septiembre

Encontrar una nueva fecha para celebrar cada una de las pruebas aplazadas es la preocupación principal de los organizadores de pruebas ciclistas, que ven cómo sus carreras deben ubicarse de nuevo en un calendario aún por crear y que depende de los caprichos de la pandemia del coronavirus.

Celebrar cada una de las pruebas aplazadas es la preocupación principal de los organizadores de pruebas ciclistas.

José Manuel Díez Lorenzana, director de la Vuelta a Madrid y vicepresidente de la Federación Madrileña de Ciclismo, anunció el pasado lunes el aplazamiento de la ronda de mayo al mes de septiembre, concretamente del 2 al 7, previo visto bueno de la UCI, quien deberá hacer un auténtico puzzle cuando el virus deje de hacer estragos y permita abrir el calendario.

“Aplazar una carrera supone volver a comenzar. Hemos solicitado nuevas fechas a la UCI porque queremos hacer la carrera en septiembre, pero el problema que vemos es encontrar fechas en el calendario”, señala a EFE el organizador de la Vuelta a Madrid.

Para Díez Lorenzana el aspecto más inquietante “es la incertidumbre”.

“Al producirse el aplazamiento por este motivo no sabes cuándo va a terminar la cuarentena ni cuándo vamos a volver a la normalidad. Luego hay que ver cómo se recolocan las carreras, hay que ver si te dan fechas, si hay equipos disponibles. Será una larga espera para una decisión imprevisible”.

El aplazamiento de una carrera, explica el responsable de la ronda madrileña, supone “un trastorno, ya que estaba todo montado y organizado, con las etapas hechas, sus recorridos, los acuerdos económicos y políticos muy avanzados, y de repente pasas a encontrarte con todo por comenzar. Hay que modificar cosas, un 70% queda, y un 30% aún por hacer”.

“Ahora, la preocupación es saber si vamos a poder hacer la carrera o no. Económicamente habrá pérdidas con algún patrocinador, pero la mayoría de ellos va a mantener su apoyo. Habrá que buscar alguno nuevo”.

Para Díez Lorenzana la situación creada “es muy complicada porque habrá que readaptar en cinco meses las carreras que normalmente se disputan en 10 y la idea del World Tour es que no haya coincidencias”.

La coincidencia de pruebas podría propiciar que los equipos no tengan plantilla suficiente para atender todas las carreras.

“Habría que recolocar, por ejemplo, al Giro, la Volta, la Vuelta al País Vasco, y eso será complicado, más las clásicas y las pruebas habituales más avanzadas en el año. Serán más fácil de adaptar las carreras pequeñas, ya que siempre tendrán el cajón de sastre de los equipos continentales. La situación es incierta”.

La posibilidad de acortar las semanas de competición en las grandes vueltas no es una solución para Díez Lorenzana.

“Reducir el tiempo de competición es una hipótesis poco real, es bonito decirlo de cara a la galería, pero es muy difícil de hacer. Las grandes tienen todo definido, los recorridos, todo, no creo que sea la solución”.