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16 de Apr de 2021

Fútbol

La divina columna

Sería interesante que los clubes o jugadores élite que militan alrededor del mundo se sumen al levantamiento de Notre Dame

La divina columna
La divina columna

Hemos llegado a mediados de abril junto con la Semana Santa, por lo que intuyo que muchos de los que acompañarán este texto estarán de vacaciones, o al menos con cierta calma a causa de la baja velocidad a la que nos sometemos en estas fechas. Igualmente si se encuentran en el polo opuesto de mi predicción espero que se mezclen en las líneas que a continuación les presento.

Antes que todo, y como bien sabemos, una de las catedrales más asistidas de todo el mundo fue consumida en ciertas proporciones debido a un incendio, hecho que pude omitir en la columna de no ser por lo que supe hasta hace algunas horas, pues resulta que la Liga de Fútbol Profesional de Francia verá la manera de colaborar económicamente con la restauración de Notre Dame.

Un acierto que descubre algunas voluntades y propósitos que creí que estaban olvidados en el fútbol y claro que lo anterior es una excelente noticia, pero lo mejor podría ser el estímulo producido en esas esferas del deporte, con la multiplicación de recursos financieros para intentar reparar una estructura tan representativa para la historia.

¿A qué me refiero con el aliciente que menciono? No es de sabios tener conocimiento sobre la cantidad de dinero que circula por el país galo. Una liga en crecimiento que, en gran medida, ha sido asistida por un ‘patrocinador' que juega en la capital francesa: el París Saint-Germain, entidad que no ha escatimado en refuerzos desde hace más de 10 años.

Y aquí conecto mi punto a mostrar, si la Liga ya se mostró empática ante la problemática francesa, no estaría raro que los clubes, o incluso jugadores élite que militan en distintas partes del mundo, se sumaran a dicha iniciativa para sanar la herida que muchos han manifestado con el incendio de la catedral.

Y sí, entiendo que nosotros estamos en Centroamérica y que tal vez esos asuntos no deberían de importarnos tanto pero, recuerdo lo que expuse en otra columna, cada vez más pertenecemos a un mundo sin fronteras donde los humanos podemos dejar de ser banderas, por lo que la ayuda al prójimo crece de manera consciente.

Bien pues, el tema anterior me consumió casi la mitad del texto así que trataré de ser conciso con el punto que me falta y es que como bien se han dado cuenta, el agrado por escribir de buenas noticias es evidente en éste espacio, tal y como lo haré con Cactus.

‘Cada vez más pertenecemos a un mundo sin fronteras donde los humanos podemos dejar de ser banderas, por lo que la ayuda al prójimo crece de manera consciente',

ALDO CASAS

COLABORADOR LA ESTRELLA DE PANAMÁ

Para los que aún no lo conozcan, les platico que no es una cactácea, de hecho hablo de un perrito, el cual se ha vuelto famoso por haber terminado un carrera en el desierto del Sahara que se realiza por etapas en varios días y, aunque su nombre real parece ser Diggedy, los participantes decidieron bautizarlo con el nombre de Cactus.

Más de 100 kilómetros bajo el sol, entre la arena, sin ropa ni tenis algunos, fueron los que recorrió al lado de los inscritos a esta competencia. En búsqueda de un poco de agua y alimento consiguió finalizar la travesía en un estado de salud envidiable. Una demostración más del enorme corazón que ellos comparten en todo momento y del grato final que le ha brindado, en plena Semana Santa, a la mal llamada ‘divina columna'.