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23 de Nov de 2020

Fútbol

Cabeza a cabeza. Nariz a nariz

Este domingo se cierra la Premier League de Inglaterra. El duelo por el campeonato no podía ser más apasionante. Solo un punto separa al líder Manchester City del Liverpool, su escolta y encarnizado perseguidor

Cabeza a cabeza. Nariz a nariz
Cabeza a cabeza. Nariz a nariz

Termina la Premier League 2018-2019 y su desenlace augura un domingo cargado de electricidad. Mientras en las otras dos ligas mayores del fútbol europeo (España, Italia), todo se decidió hace bastante tiempo y con notoria claridad, los dos titanes ingleses llevan semanas enfrascados en una batalla que enfrenta poderes casi incalculables, esgrimiendo lenguajes futbolísticos disímiles y disputándose el título sin ceder ni un centímetro en su lucha. Basta ver los números. El City tiene 95 puntos por 94 del Liverpool. Los líderes ostentan una apabullante diferencia de goles en + 69 y el Liverpool mantiene + 65. Solo una derrota en toda la temporada del Liverpool (a costa, precisamente del Manchester City) y cuatro derrotas de los de Guardiola (que mantienen la ventaja por haber tenido apenas 2 empates contra 7 del Liverpool).

La ventaja entre ambos líderes y el tercer lugar (Chelsea) es de más de 20 puntos. Tanto Manchester City como Liverpool llevan más de dos meses sin perder un solo punto en la competición. En los enfrentamientos que ambos sostuvieron contra sus rivales del más reciente fin de semana, hubo una nube de ansiedad nerviosa rondando ambos partidos. El Liverpool venció al Newcastle, 3-2, en modo dramático, cuando el partido expiraba. Y el City se encontró con un rival durísimo en el Leicester (dirigido por un ex Liverpool, Brendan Rogers) que le puso la cancha cuesta arriba durante 70 minutos, hasta que un inverosímil zapatazo salvador del belga Vincent Kompany, definió el marcador final de 1-0.

El Liverpool ha logrado su mayor puntaje en un torneo de Premier League, pero quizás eso no les alcance para levantar el preciadísimo trofeo que no ganan desde 1990, generando maldiciones y suspiros entre sus muchísimos fanáticos.

Este domingo, ambos rivales juegan exactamente a la misma hora. Los líderes del City enfrentarán al Brighton (equipo que amargó al Arsenal la semana pasada, dejando hecha trizas buena parte de sus opciones para obtener el cuarto lugar y un cupo para la próxima Champions League.) Liverpool, por su parte, enfrentará al Wolverhampton, una de las grandes revelaciones del torneo, que se mantiene en séptimo lugar, luego de haber subido de la segunda división.

Las matemáticas están clarísimas. Si el Manchester City gana su último partido u obtiene el mismo resultado del Liverpool, será el campeón. El Liverpool, por su parte, enfrenta una situación adversa. Para empezar, debe esperar que el City tropiece, y eso no es nada fácil. En segundo lugar, enfrenta a un rival talentoso y complicado. Y además jugará este domingo luego de haber enfrentado al Barcelona en semifinales de la Champions y con las casi seguras bajas de sus estrellas atacantes, Firmino y Salah.

El City, por su parte, tiene un aire renovado y huracanado, luego de su insólita eliminación en cuartos de final de la Champions, a manos del Tottenham. El espíritu del Manchester City se hizo palpable en la actuación de Vincent Kompany en el último partido contra el Leicester. No sólo por anotar el gol definitivo, que despejaba las nubes de un resultado incierto. No sólo por sus lágrimas épicas al terminar el partido y recibir el abrazo estrecho de su entrenador, compañeros y hasta aficionados, extendiendo los brazos desde la tribuna. No solo por una actuación calmada en medio de la tormenta de la urgencia futbolística. Es que Kompany representó lo mejor del City: calidad sin renunciar a la intensidad, paciencia y fé en las propias virtudes, en medio de la turbulenta incertidumbre propiciada por un rival en extremo complicado. ¿Acaso no son estas las virtudes de un campeón? Es muy posible. Aunque a un solo punto de distancia, permanece el gran rival: atento, combativo y fiel a sus propias virtudes.

No falta mucho.

Lo sabremos este domingo, cuando veamos la coronación del nuevo campeón.