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11 de Aug de 2020

Fútbol

Todo cambia, para que nada cambie Arranca el Mundial de Clubes

Cada diciembre suenan las alarmas. El Mundial de Clubes está a punto de empezar, mientras las instancias superiores del fútbol organizado (léase FIFA) sueltan ultimátums aduciendo la falta de interés y rentabilidad de un torneo que cambia todo el tiempo

El Mundial de Clubes de la FIFA 2019 se celebrará del 11 al 22 de diciembre en Doha, Catar.FIFA

El Mundial de Clubes 2019 se disputará entre el 11 y el 21 de diciembre en Qatar. Y mientras la FIFA propone cambios profundos para las futuras versiones del torneo, los siete participantes de este año aguardan el inicio de un certamen que vive condenado a cambiar. La FIFA está decidida a una ampliación severa de los clubes participantes. De 7 a 24 (aunque llegaron a proponer 32) y quiere que este nuevo formato se inicie a partir de 2021. La idea es que se dispute cada cuatro años, como los mundiales de selecciones nacionales. Hay muchísima oposición, principalmente de los más poderosos clubes europeos, y además faltan demasiados detalles por afinar. Sin embargo, y aún estando todo en el aire, la FIFA, rauda y veloz, tiene país anfitrión (China, ni más ni menos), fechas (del 17 de junio al 4 de julio de 2021) y definición de cupos (8 de Europa, 6 de Sudamérica, 3 de Asia, África y Norteamérica y 1 de Oceanía, y ninguno extra del país anfitrión). También tiene periodicidad (se disputará cada 4 años en lugar de la Copa Confederaciones).

Pero mucho cuidado. Tanta celeridad organizativa no significa carencia de obstáculos. Los clubes europeos pertenecientes a la ECA (Asociación de Clubes Europeos) ya se han manifestado en contra. El más belicoso, Andrea Agnelli, Presidente de Juventus se apresuró a bramar: “ningún club de la ECA participará en esta competición”. Y se equivocó de plano. No había terminado su inflamada frase, cuando un miembro prominente, muy prominente se desmarcó. El Real Madrid indicó que respaldaba la iniciativa y que se sentía orgulloso de ser parte de ella.

Pero no nos engañemos. A la larga todas las disputas se derretirán, los jerarcas se pondrán de acuerdo y se subirán al tren del cambio. Principalmente porque el cambio implica unos ingresos de mil millones de euros para la FIFA, con un patrocinador principal que se sugiere sería un banco japonés, el SoftBank. ¿Y cómo se repartiría este mágico tesoro? 20 millones de euros por cada participante y 120 para el campeón.

Los clubes europeos no están enojados por competir en nombre de 120 millones. Les molesta que no les hayan consultado sobre el formato del torneo, así como sobre los criterios para definir los cupos. Tampoco están muy contentos con las fechas que la FIFA está forzando (los miembros de la ECA, sugerían iniciar el nuevo torneo en 2024 en lugar de 2021).

Pero mientras tanto, volvamos a nuestro 2019 y su modesto formato de 7 clubes.

Estos son los clasificados:

Liverpool de Inglaterra.

Representando a la UEFA.

Flamengo de Brasil.

Representando a la Conmebol.

Monterrey de México.

Representando a la CONCACAF.

Al Hilal de Arabia Saudita.

Representando a la AFC.

Espérance de Tunez.

Representando a la CAF.

Hienghéne Sport de Nueva Caledonia.

Representando a la OFC.

Al-Sadd de Qatar.

Representando al país anfitrión.

El origen del Mundial de Clubes se remonta a la Copa Intercontinental (1960-2004) que enfrentaba cada año al campeón de Europa con el campeón de América del Sur). Era una manera de dirimir polémicas y buscar al mejor club del mundo. Uno de los ideólogos originales fue Henri Delaunay. La primera edición enfrentó al Real Madrid contra el Peñarol de Uruguay, alzándose el Madrid con el título. Hasta 1979 se jugó a doble partido, pero desde 1980 se realizó en Japón (casi siempre en Tokio) que pasó a ser el escenario de la gran final a un solo partido.

Para los equipos (y las hinchadas) de América del Sur, este torneo significaba todo: era la genuina consagración deportiva. De hecho, la Copa Libertadores fue creada para que Suramérica tuviese un campeón que enfrentase anualmente al campeón de Europa.

Sin embargo, para el fútbol europeo no poseía el mismo significado, pues en la percepción colectiva y eurocéntrica, la Copa de Europa (ahora Champions League) era el punto más alto al cual se podía llegar.

En cuanto a este año. ¿Tenemos favoritos? Resulta demasiado obvio. Casi invariablemente, llegan a la final los representantes de Europa y Suramérica. Es decir, en esta ocasión, Liverpool y Flamengo. En 1981 ya se enfrentaron en una Intercontinental espectacular. Aquel Flamengo goleó 3-0 al Liverpool, comandado por un Zico extraordinario. Dudo que el marcador se repita, aunque me parece un duelo que valdrá mucho la pena. Primero por los lenguajes opuestos de ambas escuadras (vértigo contra pausa, anarquía contra rigor). Y además, por la ambición inagotable de ambos entrenadores, lo cual promete intensidad y compromiso de los 22 jugadores.

Está por comenzar un nuevo Mundial de Clubes.

Pasan los años y se suceden los formatos. Pero seguramente nos tocará ver un duelo electrizante entre los monarcas de Suramérica y Europa.

Porque como decía Giuseppe Tomasi di Lampedusa “todo cambia, para que nada cambie”.