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09 de Aug de 2020

Fútbol

Las penas de Cristiano… y más

La actual temporada no está resultando ideal para Cristiano Ronaldo. Aunque mantiene todas sus opciones abiertas (la Juve pelea en Champions y la Seie A; Portugal clasificó a la fase final de la Eurocopa) Cristiano no parece ser el mismo. Hay cierta palidez en su juego. Pocos goles y muchos conflictos

De Cristiano pueden decirse muchas cosas. Que es el supremo egoísta. Que es uno de los más letales ejecutores que han sufrido las áreas rivales. Que es un ganador. Que mantiene un compromiso inigualable… pero solo consigo mismo. Son de sobra conocidos sus desplantes egocéntricos y los desaires en contra de sus compañeros, cuyos éxitos individuales son recibidos con sorna y desprecio.

CR7 no parece ser el mismo, hay cierta palidez en su juego, pocos goles y muchos conflictos.EFE

Todos estos aspectos negativos de su persona, dueña de un egocentrismo incalculable, se perdonan ante el poderío personal de Cristiano, sus aportes incuestionables, sus goles. El problema es que al momento de escribir esta columna, Cristiano apenas tiene 8 goles en esta temporada y 4 de ellos son de penal.

¿Qué está frenando a Cristiano? Algunos creen que su edad empieza a pesarle. Sin embargo, no parece que su velocidad haya disminuido. Tampoco su espléndido salto vertical. ¿Serán los esquemas de Maurizio Sarri? A veces más parece que lo que afecta el desenvolvimiento de Cristiano, más que las tácticas de Sarri, es un choque frontal entre ambas personalidades. Sarri es un controlador puro; alguien que maneja su vestuario con una rienda muy corta. Y Cristiano es posiblemente el jugador con el ego más grande del planeta. Juventus es un equipo acostumbrado a funcionar como una línea de producción, fomentando especialistas y trabajando desde una poderosa base defensiva. En un sistema semejante, sin duda Cristiano es un riesgo. Por su excesiva autonomía, por un ego poderoso y palpitante, que lo lleva a tener una idea fija, inclaudicable, que podría traducirse en una breve frase: “yo puedo”. En su mentalidad, el “nosotros” es una abstracción, quizás una quimera. Su concepto de trabajo en equipo equivale a un “trabajen para mí”. Por eso Juventus se arriesgó demasiado con Cristiano. Y mucho más aún, cuando trajeron a Maurizio Sarri para hacerse cargo de las riendas del equipo.

Tampoco ayudan para nada a la armonía juventina, los roces públicos entre estrella y técnico. Las recientes sustituciones del astro portugués suscitaron groseras reacciones, como irse directamente a la ducha, para abandonar el estadio de inmediato o insultar gravemente a su técnico luego de una sustitución.

Todo se resolverá, para bien o para mal, en los territorios propicios de la Champions. La Juve trajo a Cristiano, quizás cegada por su supuesta omnipotencia, por una razón única y exclusiva: ganar la Champions. De lograrlo, se disiparán dudas, malestares y encontronazos. Pero de no ser así, alguien se tendrá que ir. En días recientes varios excompañeros de Cristiano en el Madrid, comentaron que él portugués se lamentaba por haber dejado la institución blanca. ¿Su modo de hacerlo? Personalista, por supuesto y sin renunciar ni un ápice a su individualismo recalcitrante. Se dice que Cristiano afirmó que de haberse quedado en el Santiago Bernabeú, habría ganado a nivel individual, por lo menos dos títulos más del Balón de Oro.

El hombre fuerte se llama Riquelme

Fueron casi 25 años con Macri (o sus aliados) a la cabeza de Boca Jrs. Pero el pasado domingo se terminó el poder del macrismo sobre la popular institución boquense.

Las elecciones vieron el triunfo del opositor Jorge Ameal, antiguo aliado de Macri. Pero el mayor vencedor fue el ídolo Juan Román Riquelme, quien apoyó la candidatura ganadora y será el nuevo vicepresidente del club. Su poder mediático y su enorme popularidad garantizaron la mayor participación registrada nunca en unas elecciones del club. De un total de 200,000 afiliados, votaron 38.363 socios.

El nuevo presidente garantizó que Riquelme tendría completo poder sobre la gestión deportiva de Boca. Y aquí es donde entra la parte espinosa del asunto. Riquelme no ha anunciado ningún plan específico. Ni tiene experiencia alguna en temas administrativos o en gestión deportiva. Nadie duda de su amorosa lealtad por el club y el arraigo gigantesco que mantiene entre sus hinchas. Tocará ver si estas virtudes son suficientes para hacerse cargo de una institución tan poderosa, popular y conflictiva como Boca.

¿El reposo del guerrero?

Seguro que recuerdas a Mascherano, el símbolo más combativo de aquel Barcelona de fábula que dirigía Guardiola. Cuando interrumpió su ruta con el Barça, viajó a China. Hoy retorna a su natal Argentina para cerrar un ilustre camino como futbolista. Aunque seguramente hubiese deseado volver a River Plate, le tocará recalar en Estudiantes de la Plata, club que entiende de longevidades como pocos. Basta recordar a su gran ícono Juan Sebastián Verón, que disputó su última Libertadores con 42 años cumplidos.

Mascherano fue internacional con la selección argentina desde 2003 hasta 2018, capitaneándola entre 2008 y 2011. Entre sus mayores logros tenemos dos medallas olímpicas de oro (Atenas 2004 y Beijing 2008), y el subcampeonato en el Mundial Brasil 2014. A nivel de clubes destacan los impresionantes diecinueve títulos obtenidos con aquel legendario Barcelona. También ganó ligas en Argentina (River Plate) y Brasil (Corinthians). Su retorno es parte de una tendencia de la liga argentina, en la que participan jugadores excesivamente jóvenes (que aún no han sido vendidos al exterior) o muy viejos, (que ya vienen de vuelta, luego de recorrer medio mundo). Seguramente Mascherano pondrá en esta nueva aventura la misma garra y entereza que lo caracterizó durante su larga vida deportiva. Aunque las piernas ya no aguanten demasiados trotes. Y el cuerpo apenas se sostenga.