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11 de Jul de 2020

Fútbol

Pascual 'Chato' Ramírez La cuota peruana vigente en el balompié panameño

El técnico asistente peruano-panameño analiza el presente como protagonista directo durante casi cuatro décadas. Una voz relevante por logros y trabajo con varias generaciones. Ve en Rolando Blackburn el delantero referente, hoy.

Ramírez, comparte el criterio de que hay una buena generación de jóvenes, pero que se necesita fortalecerla en la competencia constante.

La participación de la colonia peruana en el impulso del fútbol nacional fue notoria, principalmente en la década de 1980. Hoy, una parte del legado sigue activa en la figura de Pascual Ramírez, el popular 'Chato'.

Una corriente del destino lo trajo desde Costa Rica a Panamá en octubre de 1982. Hombre de fútbol, llegó primero a participar como jugador, en el entonces incipiente deporte en el istmo; luego lo hizo como director técnico y, posteriormente, obtuvo su mayor reconocimiento al convertirse en el inamovible asistente técnico del entrenador Gary Stempel, por 20 años.

Una dupla que alcanzó títulos nacionales y aupó a varias generaciones hacia el profesionalismo, obteniendo con la Selección de Panamá, entre otros logros, la primera clasificación a un mundial en la categoría Sub-20 y el primer título internacional de la selección mayor. Al presente, sin desvincularse totalmente del trabajo con Stempel, ejerce como profesor de la Universidad Tecnológica en lo que concierne al fútbol masculino, femenino, fútbol sala.

Sencillo y franco en su hablar, nos guardamos un respeto mutuo desde cuando nos conocimos en los primeros tiempos de la Anaprof; atiende la entrevista sin condiciones.

Has participado en ADECOPA, Liga Distritorial, Linfuna, Anaprof, LPF, un aval significativo, ¿qué perspectiva le ves a la liga local?

Prácticamente he sido uno de los fundadores del fútbol organizado porque estoy desde que se inició. En mi opinión el problema del fútbol en Panamá es la parte organizativa. No hay crecimiento en la parte económica, dirigencial, cuando los equipos se fortalezcan económicamente, lo demás viene solo. Los técnicos van a estar más motivados porque les pagan bien, los jugadores querrán llegar a los mejores equipos porque les pagan bien, etc. Esa es la base para que progrese el fútbol.

El fútbol ha crecido muy rápido y los dirigentes han quedado retrasados. La parte profesional se ha estancado en los futbolistas porque cuando llegan a un nivel, saben que son buenos y se sienten sobrados aquí, ya no se esmeran, les faltan incentivos. La única salida es ir al exterior, porque allí sí la economía los hace trabajar más profesionalmente y los motiva.

Selección Sub-20 que obtuvo la primera clasificación a un mundial, al hacerlo para Emiratos Árabes Unidos en 2003, bajo la dirección de Gary Stempel y la asistencia de Pascual 'Chato' Ramírez.@FEPAFUT

Hay también una disputa entre la Federación y los clubes, mientras eso no termine, la Federación siempre va a estar encima. Un inversionista pone la balanza y se dice: invierto en un club o en el patrocinio de la Federación, cuál me representa mejor; la Federación. Entonces deja de aportar al club e invierte en la Federación. ¿Cómo se pueden mantener los jugadores si no hay ingresos en las arcas de los clubes?

Aún con los inconvenientes el torneo está expuesto en la televisión, tiene mayor difusión en los medios de comunicación, ¿la afición por qué no crece?

Hoy hay más programas de fútbol por televisión, por radio, pero muchos no están mentalizados para llevar el fútbol hacia arriba, a que despegue, están por conveniencias particulares, estimulan al que le conviene y al que no les conviene le dan duro, tanto a jugadores, a dirigentes, y más aún a los técnicos.

Siempre que haya buen fútbol la fanaticada va a ir. También Panamá tiene una migración extranjera que gusta del buen fútbol, pero carecemos de comodidades, la infraestructura es un atraso, a la gente del fútbol le gusta ir en pareja, en familia, con sus hijos y las incomodidades no lo permiten, no hay servicios adecuados, no hay espacios adecuados. Cuando eso se solucione, va a mejorar. A mayor comodidad, mayor satisfacción para el público.

Estás cerca de cumplir cuatro décadas ligado al fútbol nacional, ¿cómo definirías al jugador panameño?

Cuando llegué a Panamá (1982) estaba jugando en El Marañón, donde ahora está el Seguro Social, allí había un campo de fútbol de arena, eran juegos intensos, toda la comunidad iba. Tenía el balón, iba a jugarlo y de repente me quedé solo, todos habían desaparecido, jugadores y fanáticos. ¿A dónde se habían ido? Hacia un costado donde había una pelea, a la gente le gustaba más el boxeo, cuando terminó la pelea volvieron al campo. También les gustaba el béisbol, el baloncesto, pero ya se veían buenos jugadores, escasos pero buenos. Cuando vi jugar a 'Traguito' Aguilar, me dije aquí hay fútbol, lo que pasa es que no está organizado. Cuando se organizó se vio, aparecieron jugadores de todos los rincones.

El fútbol creció, tienen mejor técnica, más cualidades, conocen mejor el manejo de los tiempos, el recorrido del campo, se tiene experiencia, pero perdió la efectividad; antes eran más ofensivos, había más atacantes, ahora todos juegan bien, defensivamente. Ese ímpetu que tenía el panameño de ser atacante, goleador, se ha ido perdiendo, lo que sobran son defensas.

Gary Stempel y Pascual 'Chato' Ramírez desarrollaron una química de trabajo y amistad que perdura por 20 años.@FEPAFUT

Con Gary Stempel entablas una relación como su asistente con logros significativos, ¿qué los acopló de inmediato?

Yo dirigía a Panamá Viejo y logré el ascenso a la Anaprof, hubo luego ciertos problemas de contrato y me fui. En ese lapso, de unos meses, apareció Gary Stempel, llegó al Panamá Viejo. Como no sabía bien español ni conocía la idiosincrasia panameña, le sugirió a la familia Mock, que eran los dueños, que quería un asistente. El señor Tito Mock recurrió a varios profesores, fui como el sexto; entonces me invita a una sesión de práctica en la Zona del Canal, en Kobbe, y le gustó. Así comenzó.

Como todo inglés es trabajador, recto, ordenado, y a mí me gusta trabajar así. Las cosas que quería que hiciera en el campo, yo las cumplía. Le daba alguna sugerencia y lo tomaba siempre bien. En la parte personal y deportiva nos entendemos, sobre todo creo que más en la disciplina.

Con Stempel, obtienen la Copa de Naciones Centroamericana 2009 (Uncaf), en Honduras, derrotando por tiros penales 5-3 a Costa Rica, ¿es el logro más emocionante?

Son dos momentos. El primero cuando clasificamos por primera vez a un mundial, al Mundial Sub-20 de Emiratos Árabes Unidos 2003, en el Rod Carew; en esa eliminatoria le ganamos a México 2-1 (20 de octubre de 2002), fue emocionante. El otro, la Copa de la Uncaf porque era el primer título a nivel de mayores.

En el título de la Uncaf, ¿la lista de los pateadores era la que habían entrenado o la modificaron?

Trabajamos los penales, contábamos con seis. La situación era quién iba de primero y quién de último, Gary los juntó y les dijo: “¿Yo los nombro o ustedes solucionan?”. Víctor Herrera dijo, yo primero; Edwin Aguilar, asumió el segundo; Ricardo Phillips, el tercero; Luis Jaramillo, 'popochín', que tenía solo 17 años tomó el cuarto, y el finado Amílcar Henríquez definió el quinto y el título. Lo sufrí, quería el título aunque fuera por la moneda al aire, porque uno se pregunta, ¿cuántos años pasarán para volver a estar cerca? Cada vez que cobraban, rezaba.

A finales de 2018 y los primeros meses de 2019 acompañas a Stempel en seis amistosos de la Selección Mayor, ¿a qué factor apuntas el bajo rendimiento en los resultados?

Stempel tenía una meta, él me decía: “Pascual tenemos una buena generación de jóvenes, pero hay que mantenerla en competencia para que ellos mismos progresen”, por eso convocó jugadores jóvenes, casi solo dos o tres de experiencia; para cada viaje, llamaba diferentes. Después de 3 o 4 partidos ya tenía un plantel, de los 60 convocados, quedaban 25. Acabaron con el proceso y como siempre en Panamá se pierde todo.

Voy a lanzarte al azar unos nombres, ¿Joel Bárcenas?

Muy buen jugador pero intermitente, de repente es una luz, empieza a deslumbrar, driblea, de repente se enfría, se apaga y se apaga el ataque. Tiene técnica, pero en un período de 45 minutos te juega 20. Tiene que subir el porcentaje.

¿Adalberto Carrasquilla?

Nosotros convocamos a Carrasquilla a la Selección, lo conocían muy pocos, salvo en el Tauro. Me impresionó, hacía un desgaste tremendo, se corría todo el campo. Le decía a Gary que era un siete pulmones, que de esos no hay muchos y había que buscarle una ubicación, porque jugaba de 5 pero por la movilidad no era su ubicación; entonces lo pusimos como volante mixto, con libertad para que llegara a gol. Sobresalió en el último grupo de Stempel. Tiene todo, y lo principal que necesita un futbolista panameño: disciplina y ganas de triunfar.

¿Quiénes puede llenar el vacío que dejaron Blas Pérez y Tejada?

El vacío que dejaron Blas y Tejada no vamos a conseguir llenarlo, porque han sido jugadores de otro nivel...Uf. Tejada te maneja el balón pegado a los pies con ambas piernas, cubre técnicamente la pelota y eso se logra en el fútbol reducido, tiene pegada, fuerza. Blas es un jugador de sacrificio que te pica para la derecha, para la izquierda, retrocede a ayudar a la defensa, llega al ataque, pelea, va bien por arriba, de 90 minutos te corre 85. Va a ser difícil.

Un jugador que puede dar la talla, como hombre de área nato, es Rolando Blackburn, pero necesita de dos carrileros que en 90 minutos le metan cualquier cantidad de centros porque allí es donde él juega. Si solo le meten dos o tres centros, es difícil para él. ¡Para mí es el mejor centrodelantero. El colonense Abdiel Arroyo me parece también una opción.

Se está jugando a puerta cerrada debido a la pandemia, ¿cuál es tu impresión?

No hay muchas variantes, si se juega en Alemania igual lo íbamos a ver por televisión, es el aficionado de ellos el que no siente la motivación igual, pero cuando suena el silbato y el jugador hace lo que tiene que hacer, se entrega y juega para ganar. Es algo nuevo y se está probando. Tal vez si fuera aquí, me sentiría incómodo porque quisiera estar en las gradas, ver el banquillo, etc. Está bien que se haga porque el fútbol y el deporte son una de las mayores recreaciones que tiene el mundo, dan un poquito de tranquilidad a la gente en estos momentos.

Palabras en juego

Juan Ramón, líder sobresaliente

Uno de los mejores jóvenes que tuve fue Juan Ramón Solís, disciplinado y trabajador. Un día me dice: “Chato, me han dicho que usted jugaba de mediocampo y quisiera saber, ¿qué me falta?”. Le digo, Juan Ra, si el motor está dañado el carro no sirve, puede ser el mejor carro. El mediocampista, es el armador, es la bujía porque juega con la delantera y la defensa, es el enlace, el que habla. Me dice: “Profe, yo no tengo mucha técnica”. Le respondo, tranquilo, tu técnica la suples con pundonor, sacrificio. Piensa en tres cosas: recorrer el campo, quitar la pelota y entregarla bien. Un día me dice: “Profe, ahora corro menos, juego más y hablo bastante”. Le pregunto, ¿qué resultado te ha dado? Me dice: “Soy un líder, confían en mí”. Le digo, ¿sabes por qué? Porque lo haces bien, el día que lo hagas mal te van a criticar, el fútbol es ingrato. Se superó, fue el que más me impresionó.

Aunque usted no lo crea

En un juego preliminar, en el entonces Estadio Revolución, se enfrentaban Deportivo Perú, donde jugaba junto a Pablo Cotito, y el equipo de la Sociedad Española que iba a viajar a España al Mundialito de la Emigración, con motivo del Mundial de España (1982). El partido de fondo era entre la Selección de Panamá y el Botafogo (de Ribeiräo Preto, Brasil).

Salen Deportivo Perú y la Sociedad Española al campo de juego, sale la terna arbitral, todo listo y de pronto no empezaba el juego, el público molesto; ¿sabes por qué? ¡No había un balón de fútbol para jugar! Ninguno de los equipos había llevado, los árbitros no tenían, en todo el estadio no había un solo balón. Se suspendió por 40 minutos. El árbitro era Alberto Thomas; como vivía en Pueblo Nuevo, se fue del estadio en su carro a 'balazo' y trajo de vuelta dos balones nuevecitos. Entonces comenzó el juego. Es de no creer.