Desde Argentina

  • 11/07/2014 02:00
El día después…

Extrañamente, la Ciudad de Buenos Aires, vivió con normalidad, el día siguiente del paso de su seleccionado a la final de la Copa del Mundo. Sin embargo, todo se mira con otro color... La noche del triunfo que depositó a la celeste y blanca en la final, millones de personas salieron a las calles, ‘la música de los domingos’ del genial Roberto Fontanarrosa, mando al diablo el miércoles y repicó por todas partes.

¿Qué importaba si los buitres quisieran llevar al país a un default? ¿Y Qué si el dólar valiese 12 o 15 pesos? Ahora había razones por las cuales festejar. Rosario, Córdoba, Resistencia, Mendoza y otras tantas ciudades, se vieron inundadas por la gente, quienes, después de 24 años, veían a su querida albiceleste en el lugar donde dicen debe estar. Y además, si el Mundial se disputa en Brasil, la cosa se disfruta con otro sabor.

Se escuchaba a padres de treinta y tantos, decirle a sus hijos: ‘Disfrutá, porque la última vez que vi a Argentina en una final tenía menos de 10 años’. Lo que se vive, realmente, es mágico y trascendental. Atrás quedaron las épocas de sufrimiento, de frustración, de arbitrajes cuestionados o de series de penales mal logradas. A lo lejos quedó enterrado el famoso ‘me cortaron las piernas’ del ex 10.

Sin dudas, el fútbol argentino se está refundando con esta selección. Tanto así, que a pocos les importa si Maradona opinó o no del partido ante los holandeses. Las miradas se posan sobre Messi, pero por estas horas los ídolos indiscutibles son dos: ‘El Jefecito’ Mascherano y el arquero, ‘Chiquito’ Romero.

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