Brasil inaugura la era del “jogo bonito”

  • 18/03/2026 00:00
Los brasileños alcanzaron en Suecia 1958 su primer título, regresaron el trofeo a América, pero sobre todo encantaron con su peculiar interpretación del juego

A Suecia arribaron Argentina y Brasil, ambos subcampeones (1930 y 1950 respectivamente), como los dos retadores americanos prominentes con la difícil misión de traer de vuelta el Trofeo Jules Rimet al continente. La estadística de entonces reflejaba que las dos copas disputadas a este lado del atlántico la habían ganado los suramericanos, las tres en la otra orilla les habían correspondido a los europeos.

El torneo de 16 selecciones dividas en cuatro grupos de cuatro, en el que clasificaban los dos primeros a los cuartos de final, contemplaba que en caso de un empate en puntos al final en la tabla de posiciones, independientemente de la diferencia de goles, se recurría a un partido de desempate.

El campeonato inició el 8 de junio con una jornada a doble partido en cada uno de los grupos: Alemania Federal el campeón defensor del título se enfrentó a Argentina en el Grupo 1, derrotándoles 3-1. Mientras que Brasil, abrió su participación en el grupo 3 contra Austria imponiéndose 3-0; lo elogios sobre el equipo brasileño se reflejaron de inmediato. La noticia publicada en La Estrella de Panamá del 9 de junio de 1954 del corresponsal de la agencia UPI, Ferry Wimmer, expresaba: “Los brasileños triunfaron ayer merecidamente, en opinión unánime de los expertos. Según los mismos expertos, hacía muchos años no se veía en Europa una defensa tan fuerte como la mostrada ayer por Brasil. Los sudamericanos cedieron el dominio de la media cancha, pero los austriacos se estrellaron siempre con una valla impenetrable al acercarse al área brasileña”.

Loa brasileños, que habían sufrido el histórico revés de 1950 con el Maracanazo y la decepcionante eliminación en los cuartos de final en 1954, habían emprendido un proceso para darle vuelta al registro histórico, en un deporte en el que sabían tenían un sello propio y merecían el reconocimiento universal.

Las cartas sobre la mesa

El cuerpo técnico lo encabezaba Vicente Feola, con amplia trayectoria dirigiendo al club Sao Paulo y la experiencia de haber sido asistente técnico de Brasil en el amargo1950. Aparte de llevar al equipo a Europa para una gira que le permitiera aclimatarse, ampliaron el cuerpo técnico incorporando un supervisor, un preparador físico, un médico, un dentista y un psicólogo que les guio sobre qué jugadores congeniaban unos con otros. También le dieron un vuelco total a la táctica imperante al innovar proponiendo el sistema 4-2-4; cuatro defensas, dos mediocampistas y cuatro delanteros.

Junto al concepto innovador, no debe dejarse de señalarse el hecho de que tenían germinada una de sus mejores generaciones, en la que sus jugadores podían desdoblarse de su rol inicial para aportar en la labor defensiva o para sumar poder ofensivo. El que estaba en Suecia era un grupo con nombres relevantes como Gilmar, Bellini, Zito, Djalma Santos, Zagallo, Mazzola, Vavá, Didí, Garrincha y entre ellos la incorporación al plantel de un joven imberbe de 17 años llamado Edson Arantes do Nascimento, a quien llamaban simplemente ‘Pelé’.

El 11 de junio, en la segunda fecha del calendario, Argentina se enfrentó a Irlanda del Norte. Comenzó perdiendo 0-1 a los tres minutos de juego, dándole vuelta al marcador con una victoria al final de 3-1, que les permitió llegar al cierre del grupo con posibilidades de meterse entre los clasificados.

Brasil encaró en su grupo a Inglaterra con la que igualó 0-0, al partido se le consideró como uno de los mejores de la fase de grupos. El resultado, sin embargo, dejaba para ambos inconvenientes hacia el cierre del grupo. Los ingleses habían empatado en su primer partido contra la Unión Soviética 2-2 y con este segundo resultado acumulaban 2 puntos. Los soviéticos en esta fecha habían superado a Austria 2-0 haciendo tres puntos, los mismos que sumaba Brasil. Eran los tiempos en los que un triunfo concedía dos puntos, el empate un punto.

El cierre iba a ser determinante para los tres equipos con Austria ya eliminada. Si Brasil perdía con la Unión Soviética e Inglaterra ganaba a Austria, los brasileños quedaban afuera. Si los brasileños empataban con los soviéticos y los ingleses superaban a los austriacos había un triple empate de todos con cuatro puntos. Si Brasil ganaba pasaba de primero, acompañándole Inglaterra como segundo si derrotaban a los austriacos.

Dolor en Argentina, samba en Brasil

Los cierres de los grupos presagiaban turbulencias y las tuvieron. Checoslovaquia goleaba 6-1 a Argentina eliminándole de la Copa, una derrota impactante para un equipo que poseía un grupo de jugadores sobresalientes en el ámbito suramericano como Ángel Labruna, Néstor Rossi, Corbatta, el portero Amadeo Carrizo considerado uno de los mejores de América y un adelantado a su tiempo, dirigidos por el técnico Guillermo Stabile, quien fuera el goleador del mundial en 1930.

Brasil se imponía 2-0 sobre la Unión Soviética con dos anotaciones de Vavá y el debut de Pelé, que a sus 17 bailaba a los soviéticos que no sabían cómo contenerle, estableciendo un récord de edad que podría igualar el jugador español Lamine Yamal, quien con 17 años se proyecta como uno de los posibles protagonistas de la Copa en 2026. Inglaterra igualaría 2-2 con Austria, su tercer empate, obligando a un partido de desempate con los soviéticos quienes ganarían 1-0 a los ingleses. Entre los soviéticos, que competían por primera vez, sobresalía no solo por la estatura (1.89 mts), sino igualmente por sus cualidades, el portero Lev Yashin.

En cuartos de final Brasil derrotaría a Gales 1-0 en un cerrado encuentro. El gol fue obra de Pelé, el primero suyo en un mundial. En la semifinal el rival sería Francia. Los franceses parecía que iban a ser un duro escollo después que Fontaine empatara 1-1 a los 9’, para emparejar el gol de Vavá a los 2’, pero Didí pondría el 2-1 a los 39’ antes de irse al descanso. En el segundo periodo Pelé arrollaría con tres goles estampados con su firma para la victoria 5-2 y la cita en la final ante la selección local, Suecia.

Los suecos llegaban a la final tras haber clasificado en su grupo sin contratiempos al superar en sus dos partidos iniciales a México 3-0 y 2-1 a Hungría, empatando 0-0 con Gales. En cuartos de final se impusieron 2-0 a la Unión Soviética y en semifinales dieron el campanazo al derrotar 3-1 a Alemania Federal, dejando a los germanos desechos sin la oportunidad de retener el título.

El de Suecia 1958 fue el primer mundial con una amplia cobertura en la televisión en Europa, por ello es el primero del que se tienen los mejores registros televisivos. La final tuvo de escenario al Estadio Rasunda, en Solna, el 29 de junio. El color de la camiseta amarilla le correspondió a Suecia como local, Brasil lució de azul. Los suecos tuvieron cinco minutos de felicidad tras el gol de Liedholm a los 4’, una alegría que se contuvo tras el empate 1-1 a los 9’ de Vavá, dejándoles en vilo con el segundo tanto de Vavá para el 2-1 a los 32’, en un primer tiempo que mostró a Garrincha en estado de gracia para desbaratar la defensa nórdica. En el segundo tiempo Pelé aportó dos magistrales anotaciones y Zagallo otra, para un claro 5-2 que les coronaba por primera vez como campeones mundiales. Es todavía el resultado con más goles en una final (7 goles).

Empezaba una era que iba a marcar con la huella indeleble de Brasil la Copa Mundial de Fútbol. En el estadio el rey Gustavo VI Adolfo de Suecia les entregaba la Copa y daba constancia que Pelé era O’Rey del fútbol.

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