La Estrella de Panamá
Panamá,25º

16 de Oct de 2019

Hípica

Grandes actores de la temporada

Un año de logros a nivel nacional e internacional se dieron con nuestros protagonistas, dejando en alto la grandeza de la hípica panameña, insigne de la región

La actividad hípica panameña se mantuvo en el año 2018 con buen pie, toda vez que la misma se desarrollo con total normalidad, con una armonía entre la empresa operadora, Hípica de Panamá, S.A. y los gremios de propietarios de caballos.

Como de costumbre la hípica panameña se hizo sentir con la exportación de nuestros manos de sedas a muchos países, con mayor acento hacia plazas norteamericanas, dejando muy en alto el suelo patrio por sus constantes victorias, hecho reflejados en los medios de comunicación.

GRANDE ENTRE LOS GRANDES

Protagonistas brillan en una cerrada competencia en el hipismo.

165

cartillas se han celebrado a la fecha este año en la pista de arena del Hipódromo Presidente Remón.

7

Luis sáez, que monta en canchas norteamericanas, se ubica en la séptima casilla entre los mayores ganadores de dinero en EE UU.

Y que decir de la Serie Hípica del Caribe, donde sumamos una categórica victoria con la nativa 'Brigantia' en la Copa Dama del Caribe, para mantenernos como el país con mayor número de ganadores en el Clásico Internacional del Caribe.

EJEMPLARES DESTACADOS

En lo relacionado a los equinos que brillaron en la temporada en las cinco carreras de mayor renombre, abiertas para nacionales e importados, sobresalieron los ejemplares norteamericanos 'Tiz Ardel, 'Macherano Manía', 'Promise To Power', 'Golden Concord' y 'California Music'.

JINETES Y PREPARADORES

En cuanto al las estadísticas de los gremios de jinetes y preparadores brillaron en esta temporada del Hipódromo Presidente la dupla formada por el fusta Lorenzo Lezcano y el acondicionador venezolano Mario Esteves.

En lo concerniente a los manos de sedas panameños fuera de frontera, sobresalió como lo ha hecho en los últimos años Luis Sáez, quien se ubicó en la novena posición de los mayores recaudadores de la hípica norteamericana, con bolsas superiores a los 16 millones de dólares.

Durante dicha temporada los inversionistas adquirieron un número plural de ejemplares en los remates anuales de EE.UU., y las subastas locales, aumentando considerablemente la población caballar.