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16 de Jan de 2020

Hípica

El jinete que montó de corazón a corazón

Ganó el Derby de Kentucky y tres veces el Belmont Stakes. Recibió el premio George Wolfe y dos veces el Eclipse Award. Miembro del Salón de la Fama

La época en que Braulio Baeza decidió que su futuro estaba en montar purasangres de carreras en los Estados Unidos era muy difícil para los jinetes latinoamericanos. Solo su talento y las agallas le permitieron imponerse a los obstáculos que tuvo que afrontar en el camino al éxito, en una de las profesiones más exigentes y arriesgadas del mundo. Tras casi 60 años fuera de Panamá, Baeza contó a La Estrella de Panamá , en un español impresionantemente sin la influencia del acento estadounidense, todo aquello que vivió en sus tiempos de jinete, y los sentimientos que le asaltaron al llegar seis décadas después a la tierra que lo vio nacer.

¿QUÉ SE SIENTE VOLVER A TU PAÍS, DESPUÉS DE TANTO TIEMPO?

¡Ufff...! (toma aire) estoy muy contento de haber regresado. Veo los cambios que se han dado. Panamá es otro país. Moderno y hermoso. Estoy muy contento de lo que he visto después de tanto tiempo.

¿QUÉ LE IMPULSÓ A SER JINETE?

Bueno, en realidad mi familia es hípica. Mis hermanos no fueron jinetes, pero yo sí (risas).

¿CUÉNTEME CÓMO FUE QUE LO CONTRATARON?

Viajé muy joven a Estados Unidos, tenía 19 años. Allá me pidieron que trabajara un caballo. Me dijeron que lo llevara en 47 segundos para los 800 metros. Me monté en el ejemplar e hice el trabajo. Cuando llegué a ver el tiempo, me preguntaron: ‘qué tiempo cree que hiciste con el caballo...', les respondí que 47 segundos o 47.1. Me enseñaron el cronómetro, marcando 47 segundos exactos. En ese momento, el señor Fred Hooper decidió contratarme.

¿CÓMO ERA EL AMBIENTE DE LA HÍPICA EN LOS ESTADOS UNIDOS EN LOS AÑOS EN QUE USTED MONTABA?

No eran fáciles las cosas; en mi caso, yo llegué con un contrato con el señor Hooper, así que estaba seguro en ese sentido; cuando no montaba sus caballos, podía montar cualquier otro. En otros casos, los jinetes latinos teníamos que competir con los estadounidenses y a veces era difícil. Lo bueno es que siempre tuvo mucha suerte al montar, y me iba muy bien.

IMAGINO QUE TIENE ANÉCDOTAS POR MONTONES...(RISAS)

Sí, tengo muchas. Una de ellas fue en Londres, cuando fui a montar en la Benson & Hedges Gold Cup, en 1972.

¿QUÉ PASO ALLÍ?

Me invitaron a montar en esa carrera que era en grama y en dos mil metros. Monté a ‘Roberto', un caballo irlandés que venía de ganar el Derby de Epson, con el que gané, venciendo al gran favorito, ‘Brigadier Gerard'. Al terminar la carrera, me dijeron que la reina Isabel quería verme, así que me escoltaron hasta su palco. En el camino, me dijeron que no podía darle la mano, que no podía tocarla; pero cuando llegué ante ella, se me acercó y me extendió la mano. Por supuesto que le dí la mía. Un caballero no puede dejar a una dama esperando... (risas).

‘Me siento muy orgulloso de haber representado a Panamá con todos mis triunfos en Estados Unidos e Inglaterra',

BRAULIO BAEZA

UNO DE LOS MEJORES JINETES PANAMEÑOS

SÉ QUE TE RETIRASTE EN 1976. ¿QUÉ HIZO DESPUÉS DE ESO?

Muchas cosas. Fui juez de peso, agente de montas, preparador, dueño y aficionado, eso, desde siempre.

¿Y QUÉ HACE AHORA?

Disfrutar con mi esposa, Janice, estoy tranquilo.

¿SU ESPOSA TAMBIÉN MONTÓ PURASANGRES?

Sí. Janice L. Blake es una gran compañera. Fue jocketta, pero ya no monta por un problema en la espalda. Ella es escritora, asesora equina, consultora especializada y autora del libro Cómo ejercitar a un purasangre de carreras .

¡GRAN COMPAÑÍA..!

Ohhh sí, sin duda alguna (risas).

DON BRAULIO, DESPUÉS DE TANTOS AÑOS, CÓMO HA ENCONTRADO PANAMÁ?

Está muy cambiado, muy moderno. El calor es el mismo, la gente siempre muy amable. Estoy con mis amigos, Héctor (Donadío Carrillo) y Mario (Chang Rojas), además de mi esposa Janice; quise venir a Panamá y compartir buenos momentos'.

¿QUÉ SABE DE LA GENERACIÓN DE JINETES PANAMEÑOS QUE ACTÚA EN ESTADOS UNIDOS?

Sé de Luis Sáez, un muchacho muy bueno, también de Ricardo Santana y José Lezcano, que monta en Nueva York. Sé que ahora hay muchos jinetes panameños en muchos hipódromos de Estados Unidos, pero la verdad no los conozco a todos.

¿LE GUSTARÍA DEJARLE UN MENSAJE A LOS HÍPICOS Y AL PUEBLO PANAMEÑO?

Sí. Quiero aprovechar para expresar, en primer lugar, un saludo a los amantes de las carreras de caballos y al público en general, y decirles que siempre me he sentido orgulloso de mi patria, donde me formé como ciudadano y como jinete. Todos los triunfos en la hípica, se los debo a Panamá. La hípica panameña es una gran escuela para los jinetes, preparadores, dueños de caballos, criadores y todos los que atienden los caballos, comúnmente llamados grooms. He encontrado una Panamá muy desarrollada y convertida en una gran ciudad. Espero seguir viniendo para seguir admirando mi país y visitando a mi familia. Quiero decir que me siento muy orgulloso de haber representado a Panamá en Estados Unidos e Inglaterra.