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13 de Aug de 2020

Hípica

McLaughlin, nuevo agente de Luis Sáez

McLaughlin, de 59 años, lleva desde esta semana el libro de asignaciones y montas del destacado jinete panameño Luis Sáez

El joven látigo de 27 años es uno de los mejores en la hípica estadounidense.Archivo | La Estrella de Panamá

Kiaran McLaughlin dejó a un lado la numerosa cuadra de ejemplares que atendía en distintos hipódromos de Estados Unidos, para asumir un nuevo rol como agente de montas.

McLaughlin, de 59 años, lleva desde esta semana el libro de asignaciones y montas del destacado jinete panameño Luis Sáez, cuyo agente anterior Richard DePass decidió retirarse de la actividad.

El hasta hace poco entrenador de purasangres de carreras no es un improvisado en el mundo de los agentes de montas, pues ya había ejercido en 1993; sin embargo, ahora regresa con más conocimientos.

“Es muy diferente. Fue una decisión difícil, pero creo que la tomo en un momento donde las cosas son distintas. Conozco mejor el negocio y sé que fue un salto correcto”, indicó McLaughlin.

El trabajo con el panameño Sáez promete mucho. No es el primer nativo del país centroamericano con el que ha trabajado, pues hace más de una década tuvo en su cuadra al también jinete Fernando Jara, con quien estableció una excelente relación.

Jara fue el jinete oficial del campeón argentino 'Invasor', ganador de la Copa de Dubai y el Breeder's Cup Classic y del potro 'Jazil', ganador del Belmont Stakes en 2006.

Ahora, con Sáez, restablece el vínculo con Panamá, un país conocido como “la cuna de los mejores jinetes del mundo”.

El joven látigo de 27 años es uno de los mejores en la hípica estadounidense de los últimos cinco años, es un constante ganador de carreras y sus ganancias en este período son de $73.9 millones, siendo uno de los mayores productores de dinero ganado con sus montas.

McLaughlin espera que este cambio ayude también en su salud personal.

Desde 1998 lucha contra la esclerosis múltiple, enfermedad que afecta el sistema nervioso central, junto con los altos costos que genera la operación de los establos en los hipódromos de Nueva York, donde ha tenido su base por más de 30 años, influyeron en su decisión.