25 de Feb de 2020

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Lo que dejó la temporada 2008

PANAMÁ. El lunes culminó una temporada más de las Grandes Ligas, y como todos los años, nos dejó cosas tanto positivas, como negativas,...

PANAMÁ. El lunes culminó una temporada más de las Grandes Ligas, y como todos los años, nos dejó cosas tanto positivas, como negativas, que de alguna manera, quedarán grabadas en nuestra memoria beisbolística.

Hubo muchos récords dentro de la temporada, que van desde el mejor repunte en la historia de las mayores con los Rays de Tampa Bay, hasta el jugador más ponchado en la temporada regular, con los 204 del tercera base de los cascabeles de Arizona, Mark Reynolds. Pero indudablemente, el más seguido fue el del venezolano Francisco Rodríguez, quien le puso la cereza a la tremenda temporada de los Angelinos de Los Ángeles, al establecer un nuevo récord en más partidos salvados en una temporada, con 62. El cerrador rompió así, la marca establecida por Bobby Thigpen en 1990, con 57 candados.

SORPRESAS Y SORPRENDIDOS

Los Rays de Tampa Bay, un equipo acostumbrado a terminar con récord negativo, demostró que aún teniendo la planilla más baja de su división, un buen trabajo se puede traducir en ganar el banderín por primera vez en su historia. A pesar de tener uno de los peores porcentajes de bateo (.260, el penúltimo en la Liga Americana) combinaron los batazos oportunos con su cuerpo de lanzadores, el cual terminó la campaña con una efectividad de 3.82, el segundo mejor de la Americana.

En la otra cara de la moneda, los Yanquis de Nueva York rompieron una racha de 13 años clasificándose a la postemporada. Los mulos, quienes estrenaban a Joe Girardi como director, sufrieron de múltiples lesiones, que aunado al pésimo labor monticular que tuvieron, les costó no llegar a octubre en un año muy especial para ellos. Los bombarderos del Bronx se despedían de uno de los coliseos más importantes en la historia de béisbol, el Yankee Stadium.

Al parecer, los equipos que debutarán la próxima temporada con estadio nuevo no tuvieron suerte, y del otro lado de Nueva York, en Queens, los Mets fueron víctimas de un Deja Vu que puso fin a sus aspiraciones en el año que se despiden del Shea Stadium. Los de Flushing Meadows volvieron a repetir el descalabro del 2007, y con dejaron escapar varios juegos de ventaja en las dos última semana del calendario regular, regalando la punta de la División Este de la Liga Nacional a los Filis de Filadelfia.

MANNY Y SUS CAPRICHOS

Los Dodgers de Los Ángeles protagonizaron uno de los revuelos más fuertes del 2008. El jardinero izquierdo de los Medias Rojas de Boston, Manny Ramírez, decidió que su incomodidad con el equipo había llegado a su nivel máximo y que era tiempo de marcharse de los patirrojos. En una transacción de última hora, el dominicano fue a parar en Hollywood, en donde demostró que juega bien cuando él quiere. En sus primeros 100 juegos, con Boston, el “Babalao” conectó 20 cuadrangulares y remolcó 68 carreras. Tras su pase, y jugando solamente la mitas, 53 partidos, Manny pegó 17 jonrones y empujó 53 rayitas. Gracias a estos números, los Dodgers volvieron a probar el dulce néctar de jugar en la postemporada tras varios años de ausencia.

LO BUENO, LO MALO Y ZITO

El pelotero Barry Bonds, quien fue señalado por un supuesto uso de esteroides, fue uno de los ausentes en el 2008. El jardinero rompió en el 2007 la marca de Hank Aaron en jonrones, y se convirtió en el líder de por vida en este departamento con 762 vuelacercas. Sin duda alguna, el presunto uso de sustancias ilícitas tuvo mucho que ver en que ningún equipo lo trajera de vuelto a las mayores, y aunado a esto, el minucioso sistema antidoping que existe, pudo haber sido el factor determinante en que el promedio de jonrones por partido alcanzara una de las cifras más bajas en los últimos 20 años.

Por el otro lado, hubo varios regresos y mejorías en muchos peloteros. Uno de los casos más impactantes fue el de Josh Hamilton, de los Vigilantes de Texas, quien luego de atravesar por problemas de drogas y alcoholismo, se convirtió en un verdadero peligro en la caja de bateo, impulsando 100 carreras antes del Juego de las Estrellas.

En el montículo, Cliff Lee fue una de las figuras. El zurdo, tras haber ganado cinco juegos en el 2007, acumuló 22 victorias, y tan sólo tres derrotas, convirtiéndolo en uno de los principales candidatos a ganarse el Cy Young.

Sin duda alguna, uno de los peores desempeños lo tuvo el izquierdo Barry Zito. El lanzador fue una de las contrataciones más rimbombantes de las Grandes Ligas en el 2007, a convertirse en el serpentinero mejor pagado en la historia de las mayores. En su primer año con los Gigantes de San Francisco, tuvo una mala temporada, pero en el 2008, reflejó que terminar con récord negativo podría convertirse, más que en una casualidad, en una tradición. Zito finalizó la campaña con 17 reveses y 10 triunfos, con una efectividad de 5.15, antepenúltimo en este departamento en la Liga Nacional.