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20 de Jan de 2021

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Dice el principio ético del COI

Estando en Beijing, durante los XXIX Juegos Olímpicos de Verano, recibí una invitación de la Federación Internacional de Voleibol, (FIVB...

Estando en Beijing, durante los XXIX Juegos Olímpicos de Verano, recibí una invitación de la Federación Internacional de Voleibol, (FIVB), para asistir a una reunión de introducción al nuevo presidente, Jizhong Wei, y el “adiós” a Rubén Acosta, presidente de dicha “FI” por 24 años. No asistí por muchas dudas razonables sobre los principios éticos del Sr. Acosta, que no solo pasó a ser presidente de Honor Vitalicio, sino que su esposa Malú, también quedó con un cargo de Consejera.

Aún recuerdo el conflicto entre el Sr. Rubén Acosta, y el entonces presidente de la FedeVoleibol de Argentina, Mario Goijman, que terminó en el Tribunal de Arbitraje Deportivo, (TAD), en Suiza. Aunque Acosta salió absuelto, quedó el sabor amargo de la acusación de manipulación de cuentas y corrupción. Las denuncias se centraron en la práctica de ofrecer una comisión de 10% a cualquiera de los miembros de la FIVB, incluyendo a Rubén Acosta, que consiguiera un contrato de derecho de “TV” o patrocinio. Dicho dirigente que no recibe SALARIO como presidente, ACEPTÓ que recibió 6.4 millones de USD en el 2000 de un contrato valorado en 136 millones de USD. Además, se quedaba con las comisiones desde 1990. Había amasado una fortuna de 18.7 millones desde 1996.

El Movimiento Olímpico se basa en el voluntariado de su dirigencia. Prueba de ello que ninguno de los miembros del COI reciben salarios. Tampoco reciben porcentajes por el mercadeo y los contratos de comercialización de los Juegos Olímpicos. No hay ninguna ley que impide lo anterior, pero no ocurre porque el principio ÉTICO del COI es que el dinero del deporte debe ir al deporte, y no a los bolsillos de la dirigencia “voluntaria” para que se conviertan en millonarios. Este principio es aplicable a todas las “FI” incluyendo la de voleibol. Es por ello que el COI goza de credibilidad.

Rubén Acosta y sus “amiguitos” de la Junta Directiva, legitimaron esa especie de “coima” en el Art. 1.6.5 del reglamento financiero de la FIVB que autoriza el pago de 10% de los ingresos de los contratos de patrocinio que se consiga. El actual presidente Jizhong Wei de China, viendo la inmoralidad, solicitó la eliminación de esa práctica de enriquecimiento de un grupito a costa del deporte. En la reunión del Consejo Administrativo de la FIVB, del 1 al 3 de abril 2009 en Lausana, se pidió la eliminación del Art. 1.6.5. Enseguida brincó Acosta y sus adláteres, diciendo que esto no debe ser retroactivo. Lo inmoral es que tiene contratos firmados hasta el 2019. Que poca altura señores.

En Panamá, aunque es legal, porque no viola ninguna ley, los dos archirrivales del mismo deporte, el fútbol, Ariel Alberto Alvarado, presidente de la Fepafut, y Fernando Samaniento, vicepresidente, del COP, “supuestos” dirigentes deportivos “voluntarios”, han violado el principio ético del COI que dice: “el dinero del deporte debe ir al deporte”. AAA recibe 6,000.00 del fútbol, y Samaniego 1,500.00 del COP.