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17 de May de 2022

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Mucho ruido y pocas nueces

PANAMÁ. Cuando la transferencia de Felipe Baloy al Santos Laguna fue un hecho, tanto la directiva como el técnico Ruben Omar Romano se m...

PANAMÁ. Cuando la transferencia de Felipe Baloy al Santos Laguna fue un hecho, tanto la directiva como el técnico Ruben Omar Romano se mostraron conformes y contentos.

"El equipo necesitaba un defensa de esas características, y por eso estoy contento con la directiva que hizo el esfuerzo por comprarlo”, indicó Romano a la prensa mexicana.

Según el propio entrenador, Baloy era la pieza justa que faltaba en su maquinaria defensiva, y que debutaría en el primer partido de la Interliga 2010 ante América, donde el Santos Laguna cayó 3-1. La ironía de la situación es que Baloy no estuvo convocado.

"Es un jugador que conoce el medio y además es de reconocida capacidad. Es rápido, con buena técnica y buen cabeceo. Es bastante completo y era lo que tenía en mente", explicó Romano.

En el segundo partido del año, jugado el 5 de enero ante los Tecos, el panameño tampoco pudo sudar su nueva camiseta. Luego de 180 minutos en la Interliga 2010, el equipo lagunero se ahogó en el fondo de la tabla del Grupo A, y la posibilidad de jugar la Copa Libertadores de este año se perdió en la corriente.

Considerado uno de los equipos con mejor plantilla de la Interliga, junto con el América, el Santos Laguna pasó de “vencedor a vencido” y cerrará su pobre participación mañana frente al Atlante, aún con chances de clasificar.

EL DÍA DE LA CONSAGRACIÓN

En el pasado Torneo Apertura mexicano, el defensor panameño se coronó campeón con el Monterrey tras vencer al Cruz Azul en ambas finales, y Felipe Baloy fue protagonista.

Estabilidad, eficiencia y seguridad fueron los atributos sobresalientes que llevaron al panameño a ser nominado al Balón de Oro como “Mejor Defensa Central”. La misma nominación habla por sí sola del respeto que se ganó Baloy en el fútbol azteca.

Estas fueron razones suficientes para que el Santos Laguna no perdiese la oportunidad de hacerse con los servicios de Baloy, quien a cuatro días de ser campeón Monterrey, ya estaba con la 23 del Santos Laguna.

RELACIÓN DE AMOR Y ODIO

El 5 de agosto de 2006, durante un partido entre el Santos Laguna y Monterrey en el estadio Corona, del equipo lagunense, Baloy fue el blanco de cánticos racistas por parte de la hinchada local.

El panameño abrió la cuenta para su equipo a los siete minutos con gol de cabeza, y encendió la mecha de los fanáticos de Torreón.

“Chango” (mono) y “come plátanos” fueron los apodos racistas que entonaba la hinchada local, seguidos de sonidos onomatopéyicos de los primates.

En la actualidad, la fanaticada lagunera dio su opinión sobre el traspaso de Baloy en sitios de internet. “No sé si reírme, llorar o darme coraje. Cuando se olvida de tirar patadas es un excelente jugador”, manifiesta uno de los hinchas en un blog.

A pesar de las críticas, el panameño de 28 años puso su nombre entre los más respetados del fútbol mexicano, y es por eso que ésta será su quinta temporada allí, la cual ya está en marcha.

Baloy fue recibido como una estrella, pero no ha podido brillar en su nuevo cielo verde. El Santos Laguna hizo mucho ruído y pocas nueces.