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19 de Nov de 2019

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Degenkolb manda en el Milán-San Remo

El ciclista alemán se impuso en el spring al campeón del pasado año, el noruego Alexander Kristoff del equipo Katusha

El noruego Degenkolb reinó en la prueba de los 293 kilómetros.

El alemán John Degelkolb (Giant-Alpecin) consiguió la victoria en la Milán-San Remo, primer ‘monumento’ de la temporada de grandes clásicas, batiendo en el esprint al último campeón, el noruego Alexander Kristoff (Katusha).

Degenkolb tardó 6 horas, 46 minutos y 16 segundos en cubrir los 293 kilómetros de la ‘Classicissima’, la carrera más larga del calendario.

Frío y lluvia a mitad de carrera con 8 grados de temperatura, pero los corredores no se amilanaron y a las primeras de cambio se formo un grupo de 11 corredores que protagonizaron la escapada del día.

La fuga se formó hacia el kilómetro 25 y los protagonistas fueron Jan Barta (Bora-Argon 18), Sebastian Molano (Colombia), Maarten Tjallingii (Lotto), Andrea Peron (Novo Nordisk), Stefano Pirazzi (Bardiani), Adrian Kurek (Polkowice), Matteo Bono (Lampre-Merida), Serge Pauwels (MTN-Qhubeka), Julien Berard (Ag2r), Tiziano Dall’Antonia y Marco Frapporti (Androni Giocattoli).

La ventaja máxima de la fuga no rebasó los 10 minutos. La última vez que una escapada llegó a la meta, en 1982, la diferencia máxima había superado los once minutos.

Los equipos Trek y Katusha tiraron del grupo para bajar el margen y luego colaboraron el Tinkoff-Saxo (para Peter Sagan) y el Lampre-Merida (para Filippo Pozzato, último ganador italiano).

El italiano Matteo Bono, último superviviente de la fuga, fue atrapado en el ascenso a la Cipressa, a 25 kilómetros de meta.

Con los equipos Sky y BMC particularmente activos, los ataques -y las caídas- se sucedieron en el pelotón.

Desde la cima del Poggio hasta Via Roma, donde estaba la meta, había sólo cinco kilómetros, de forma que una buena posición en la cota era decisiva. El italiano Daniel Oss (BMC) y el británico Geraint Thomas (Sky) abrieron un pequeño hueco arriba y en la base del Poggio, a 9 kilómetros del final, sólo tenían 17 segundos. El italiano fue absorbido a 7 del final por un primer grupo liderado por el Katusha, y poco después Thomas corrió la misma suerte. Las caídas fueron constantes.