24 de Feb de 2020

Economía

Se vislumbra una nueva lista negra

PANAMÁ. Una nueva tormenta amenaza los intereses del centro financiero de Panamá, pero en esta ocasión se aproxima por el mercado de va...

PANAMÁ. Una nueva tormenta amenaza los intereses del centro financiero de Panamá, pero en esta ocasión se aproxima por el mercado de valores. La Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO, sus siglas en inglés), exige a los países miembros cumplir con el Memorando de Entendimiento (MOU) aprobado en mayo de 2002, el cual establece normas para investigar y combatir el fraude corporativo.

Hace un año, en el XXXIII Conferencia anual de IOSCO que se celebró en Francia, 48 países socios se comprometieron que para el 2010 deberían cumplir con el MOU. Panamá, país miembro, se acogió al anexo B del Memorando. En este grupo están las naciones que no pueden cumplir con una serie de normas, aunque tienen la intención de hacerlo.

Pero el tiempo se agota, pues en menos de un año las autoridades panameñas deberían establecer las condiciones legales para que el país pueda adherirse al anexo A.

El Anexo A, parecido a la lista blanca de la Organización para la Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE), comprende a los países que pueden suscribirse al convenio, porque sus leyes les permiten brindar completa información entre los reguladores de valores miembros.

Pero IOSCO identificó como los cinco mayores obstáculos para el fiel cumplimiento del MOU: el acceso al secreto bancario, la información de los beneficiarios, la inhabilidad para investigar si no hay violación de las leyes domésticas, el uso de información en procedimientos criminales y los hechos confidenciales.

En el caso de Panamá, el comisionado presidente de la Comisión Nacional de Valores, Juan Manuel Martans, reconoció que no tiene acceso a información confiable de las sociedades anónimas ni al centro bancario.

“Si me piden quiénes son los miembros de una sociedad anónima, les puedo decir que no sé, que son acciones al portador. Si a otro regulador le solicitara lo mismo seguramente me diría quiénes son los dueños de esa sociedad”, aclaró Martans.

El sistema de sociedades está estructurado de tal forma que es difícil identificar quiénes son los verdaderos dueños detrás de una sociedad anónima, pues no se exige una dirección física, entre otras ventajas. “En otros países, las leyes de sociedades son distintas. Vas a Colombia y todas las sociedades anónimas deben tener por obligación presencia y contar con los auditores externos; es decir, que les exigen contar con sociedad de verdad”, aseveró Martans.

Si las sociedades anónimas es el secreto mejor guardado para las firmas de abogados, la confidencialidad bancaria lo es para los banqueros.

El comisionado explicó que el secreto bancario impide brindar información a otro regulador.

“Como panameño entiendo que el secreto bancario y el manejo en el tema de sociedades son parte de la fortaleza en la prestación de servicio financiero del país; pero me tengo que poner mi sombrero de regulador, pues nos limitan mucho para compartir la información con otros reguladores”, comentó el funcionario. +2C