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05 de Aug de 2020

Economía

La crisis económica pone fin a la permisividad

ESPAÑA. Las crisis, además de hundir empresas y generar desempleo sacan a relucir una multitud de fraudes. Las supuestas buenas prácti...

ESPAÑA. Las crisis, además de hundir empresas y generar desempleo sacan a relucir una multitud de fraudes. Las supuestas buenas prácticas de los empleados quedan en entredicho cuando las cuentas flojean y los análisis detallados detectan los excesos, a veces delictivos, de los que se ha pecado.

La lista la encabeza la estafa desproporcionada de Bernard Madoff. Pero asistimos también a la caída libre de ejecutivos, antaño inmunes a los vaivenes financieros y ahora tocados de muerte porque vivieron por encima de sus posibilidades.

Las grandes consultoras, como KPMG, Ernst & Young o el grupo Kroll, han elaborado recientemente estudios que anuncian el aumento de investigaciones en asuntos de fraude económico, sobre todo, el perpetrado en el seno de la empresa.

Pero no debemos engañarnos. Los empresarios están tentados a mentir para salvar su empresa, pero por otro lado no van a pasar por alto ni una sola irregularidad en sus oficinas. La crisis no induce necesariamente al robo: simplemente lo deja al descubierto.

“Cuando la empresa intuye que ha ganado 88 millones y al final son sólo 80, pues lo pasa por alto. Ahora bien, si creen que han ganado ocho millones y resultan ser cero, la cosa cambia”, ilustra Vicente Estrada, responsable de Forest & Partners, un grupo consultor especializado en auditoría forense. Y es aquí donde se descubren gastos de personal no justificables, contabilidades maquilladas, facturas falsas o, simplemente, que falta dinero en la caja.

Y es que los resultados económicos ya no son tan boyantes como antaño, y los empresarios han decidido poner el ojo sobre aquellos dólares a los que normalmente no daban importancia.

Fernando Lacasa, responsable forense en KPMG, apunta que en tiempos de bonanza, los directivos echaban un rápido vistazo a las cuentas para hacerse una idea de la marcha de su empresa. “Ahora se fijan hasta en el último ratio”. Explica que en este año de crisis han trabajado para tres grandes empresas del país que sufren agujeros por fraude de 25 millones cada una. “Una está a punto de quebrar”. Un reciente informe de Ernst & Young destapa que tres de cada 10 empleados españoles creen que se cometen “fraudes significativos”.