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12 de Aug de 2020

Economía

Cadena de frío calienta ambiente agropecuario

PANAMÁ. El establecimiento de una cadena de frío fue la gran promesa que hizo el presidente Ricardo Mantinelli, a los productores, dura...

PANAMÁ. El establecimiento de una cadena de frío fue la gran promesa que hizo el presidente Ricardo Mantinelli, a los productores, durante su campaña electoral. Hoy, a una semana de su llegada al poder, hay quienes ponen en duda la efectividad de este ambicioso proyecto y para otros, aún el panorama no está del todo claro.

Lo cierto es que el proyecto ya está en marcha. El pasado 3 de julio apareció publicado en la Gaceta Oficial el Decreto Ejecutivo número 20, que crea la Secretaría de la Cadena de Frío, entidad que estará adscrita al Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).

El presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas, Virgilio Saldaña, sostiene que no sólo se trata de construir frigoríficos a lo largo del país, sino que se tiene que establecer una adecuada coordinación con todos los involucrados en la actividad productiva, incluyendo los tiempos de siembra y cosecha de los diferentes rubros. Según Saldaña la cadena de frío no puede interrumpirse, porque no se lograrían los efectos esperados, por lo que el proceso debe iniciar en el área de producción.

Se estima que entre un 10% y un 30% de la producción local se pierde cada año por manejo inadecuado y por falta de refrigeración.

DESIGNACIÓN

Fuentes gubernamentales dijeron que hay varios nombres en la mesa para ocupar la Secretaría Ejecutiva de la Cadena de Frío, pero aún no se ha asignado a nadie. Esta persona deberá elaborar una propuesta antes que se cumplan los primeros 100 días del nuevo gobierno.

Saldaña dice que no está en contra del proyecto, “pero el panorama no está claro”, sobre todo en lo referente al costo de este servicio. “Las autoridades deben detallar cuanto antes en qué consiste el proyecto y escuchar las preocupaciones de los productores”, dice.

La Secretaría contará con un comité asesor, presidido o por el titular del MIDA, y otros cinco miembros designados por el Ejecutivo.

El actual gobierno se gastó ayer varios cientos de dólares en anuncios publicitarios sólo para anunciar que fue creada la Secretaría de la Cadena de Frío, pese a que se criticaron los gastos en publicidad de la pasada administración.

En páginas pagadas en todos los medios impresos se asegura que el proyecto beneficiará “a productores, intermediario y consumidores”.

Pero Pedro Acosta, presidente de la Unión de Consumidores de la República de Panamá (Uncurepa), tiene una visión diferente. Para él, los únicos que saldrán beneficiados serán los vendedores de equipos de refrigeración.

Y es que, según Acosta la construcción de una cadena de frío “no es una prioridad en este momento”. “Los recursos debieran dirigirse a mejorar la producción, dotar a los productores de semillas certificadas y financiamiento para garantizar la seguridad alimentaria”, señaló Acosta al tiempo que advirtió que “al final serán los consumidores quienes pagarán por este nuevo sistema”.

A FAVOR

No todos están en contra del proyecto. El presidente de la Comisión de Canasta Básica de la Cámara de Comercio, Rafael Carles, dijo que este gremio “ve con buenos ojos que el Gobierno haya decidido enfrentar el tema de la canasta básica desde un ángulo técnico y científico”.

Carles destaca que para que el proyecto tenga éxito, debe, entre otras cosas, abrir a consultas la logística de distribución de la cadena fría y la construcción de frigoríficos deben hacerse bajo el paraguas de la libre competencia. Además, recomienda eliminar todos los camiones que transportan productos agrícolas desde Tierras Altas que no sean eficientes y carezcan de sistemas y no solo deben establecer los parámetros de temperatura para cada rubro, sino que deben estandarizar el material y el peso por estiba, al igual que implementar un riguroso programa de capacitación.

El vocero del MIDA, Norberto Testa, sostiene que “el proyecto beneficiará a todos” , ya que en la actualidad los daños que sufren los productos por carecer de una cadena de frío lo pagan finalmente los consumidores.