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07 de Mar de 2021

Economía

Un monstruo en formación

CHILE. Un brasileño sale de su país, compra una empresa colombiana, la reestructura y la fusiona con una competidora de América Central,...

CHILE. Un brasileño sale de su país, compra una empresa colombiana, la reestructura y la fusiona con una competidora de América Central, con el objetivo de entrar al mercado… de Brasil.

La ruta tomada por el colombo-brasileño Germán Efromovich, dueño de la aerolínea de bandera colombiana Avianca, parece demasiado larga e ilógica para ser verdad. No obstante, una de las grandes opciones que se abren detrás del anuncio de la fusión entre la colombiana y el grupo de aerolíneas centroamericanas Taca, es la de potenciar su presencia en las rutas internacionales brasileñas y, eventualmente, iniciarse en el negocio de cabotaje y de carga aérea de ese país.

Hay motivos para tomar una ruta larga. “El mercado brasileño es enorme, muy competitivo y muy difícil; hay un exceso de oferta en Brasil en este momento, pero hay un gran crecimiento de la demanda que lo hace muy atractivo. Además se ha venido integrando cada vez más a la economía latinoamericana”, dice Fabio Villegas, CEO de Avianca y quien será el principal ejecutivo del enorme grupo aéreo que armará junto a los activos operativos de Taca y que sumarán ventas de 3.000 millones de dólares.

La creciente importancia de las rutas a Brasil con distintos puntos en América Latina estuvo detrás de la creación de la nueva compañía, que será en dos tercios propiedad del grupo Synergy (de Efromovich) y en 33% propiedad de los accionistas de Taca.

“Hace poco sólo había cuatro vuelos semanales desde Bogotá a Brasil, en una ruta que era principalmente turística, con Río como destino principal”, dice Villegas.

“Hoy tenemos un vuelo diario en aviones grandes, con destino a São Paulo, en una ruta que se ha convertido principalmente en corporativa”.

Con la integración con Taca, explica Villegas, ahora Avianca podrá ofrecer a los colombianos más alternativas de rutas y frecuencias a Brasil, a través del hub que Taca opera en Lima, Perú.

PODER Y EXPERIENCIA

La fusión entre las dos reconocidas aerolíneas es una operación atractiva por sí misma. Tanto que Taca ya había intentado comprar la aerolínea colombiana hace cuatro años, cuando fue puesta a la venta por el grupo Santo Domingo y sus socios de la Federación de Cafeteros, en la puja que fue ganada finalmente por Synergy con sus $45 millones en efectivo y los $300 millones en deuda.

Y es que entre los 90 destinos que suman ambas compañías, se topan apenas en 20. Y sólo compiten directamente en dos de ellos: las rutas Bogotá-Lima y Bogotá-San José.

El potencial de complementariedad es alto. Además, el nuevo grupo aéreo, que inicialmente mantendrá las dos marcas, consigue una cobertura de América Latina envidiable, con hubs en San Salvador, San José, Bogotá y el ya mencionado en Lima. Eso sin contar las oportunidades de encontrar sinergías, economías de escala y mejor poder de negociación con proveedores, como Airbus, la firma que provee los aviones a Taca y a los que Avianca ha ido incrementando sus órdenes de compra. De hecho, algunos atribuyen a esto como el principal factor de la fusión.

“Ambas compañías se integran justamente por los problemas de dinero que ha generado la compra de aviones A320 a Airbus”, dice Nicolai Sebrell, analista de Morgan Stanley en São Paulo.

La operación, aún en proceso de aprobación por los reguladores, no convertirá a la nueva empresa en la mayor operadora aérea de la región. Sumadas, a mbas compañías venden en torno de los $3.000 millones al año, cifra aún por debajo de los más de $4.600 millones que vendió la chilena LAN en 2008. No obstante, la mejor parte de la operación del grupo Synergy es la que vendrá después de la integración de Taca con Avianca, y las alternativas de crecimiento que se abren una vez que se consolide el negocio internacional de pasajeros.

“Hay opciones interesantes, como la de comprar el 80% de la aerolínea Aerogal de Ecuador, así como la opción de Avianca de comprar Ocean Air”, dice Villegas, el CEO de la aerolínea colombiana de propiedad brasileña. “Lo más probable es que estas opciones de compra se den”.

En el caso de OceanAir, una pequeña aerolínea de cabotaje que opera en Brasil, ya hay avances. “La gerencia de Avianca ha señalado que ha enviado ejecutivos colombianos de alto nivel a Brasil, los que podrían supervisar eventualmente las operaciones de OceanAir”, dice Stephen Trent, analista del área de estudios de Citigroup, en Nueva York. De hecho, el presidente de Ocean Air es el colombiano Santiago Diago, ex vicepresidente de operaciones de Avianca.

Eso sin contar que los aviones de Ocean Air tienen los mismos colores corporativos que Avianca y que es sabido el deseo de Efromovich de cambiar el nombre de Ocean Air por el de Avianca Brasil, para lo cual espera autorización de las autoridades locales.