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03 de Mar de 2021

Economía

Cafés especiales con sabor a Panamá

PANAMÁ. Poco a poco, la fragancia y el sabor del café especial panameño siguen conquistando los mejores paladares del mundo.

PANAMÁ. Poco a poco, la fragancia y el sabor del café especial panameño siguen conquistando los mejores paladares del mundo.

En días pasados, el país participó —por quinta ocasión— en la feria Specialty Coffee 2010, en Tokyo, Japón, en donde el cubículo panameño fue galardonado con el tercer lugar.

Los visitantes tuvieron la oportunidad de degustar galletas de café elaboradas con la variedad especial Geisha.

La libra del café especial Geisha —de la Hacienda La Esmeralda— se cotizó en marzo en subasta en 170 dólares.

Raquel Peterson, quien desde agosto preside la Asociación Panameña de Cafés Especiales de Panamá (SCAP por sus siglas en inglés), explicó que en el marco de la feria se realizó el campeonato nacional e internacional de barismo, en donde los concursantes finalistas utilizaban el café Esmeralda especial producido en Panamá.

Con este tipo de eventos, se demuestra que la exportación de café especial panameño viene ascendiendo, en tanto que el café tradicional ha comenzado a salir del declive registrado durante el 2009. Ver gráfica: Exportación de café

CATA

Actualmente, cerca de 40 productores de las regiones de Boquete, Volcán y Piedra de Candela, provincia de Chiriquí, se dedican al cultivo del cafés especiales.

Entre las variedades que se producen se encuentran Geisha, Arábica, Typica, Bourbon, San Ramón, Pashe, Catuai y Caturra, las cuales están distribuidas en aproximadamente 800 hectáreas de la altiva provincia chiricana.

Para que un café centroamericano sea considerado como especial, debe cultivarse a más de mil metros sobre el nivel del mar, además de aprobar con más de 80 puntos —y hasta 90 puntos en algunos casos— durante la catación, sostuvo Peterson.

Los cafés especiales deben contar con fragancia, aroma, sabor, resabio, acidez, cuerpo y balance, además de tener uniformidad, limpieza y ser dulce, aclaró.

En tanto, Wilford Lamastus, de The Lamastus Family Coffee Estates, manifestó que lleva ‘más de 10 años dedicado al café arábica, y aunque su proceso en diferente al tradicional, las bondades del producto hacen que los sacrificios valgan la pena’.

‘El negocio del café gourmet cada día tiene mayor auge en el país’, aseguró, al tiempo que confía en que el futuro de la actividad se mantenga en crecimiento.