28 de Oct de 2021

Economía

Energía a base de excremento de cerdo

PANAMÁ. A pesar de que su utilización en el mundo surgió a finales del siglo XIX, Panamá apenas está incursionando en la producción de b...

PANAMÁ. A pesar de que su utilización en el mundo surgió a finales del siglo XIX, Panamá apenas está incursionando en la producción de biogás a base de excremento porcino para cocinar.

La finalidad de este tipo de iniciativa es —a través de biogestores— combatir la pobreza y contribuir al cuidado del medio ambiente.

En el país, los biogestores se encuentran en áreas rurales de la provincia de Los Santos, específicamente en los distritos de Macaracas y Los Santos, en donde se destacan los corregimientos de La Mesa, Llano de Piedra, Bahía Honda y La Colorada.

La implementación de los biogestores en la provincia de Los Santos surgió en el 2009, luego de que el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap) se ganara una convocatoria de 43 mil dólares ante la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

El biogás es producido a través del proceso de la fermentación anaeróbica de la materia orgánica o heces.

‘Hasta el momento hemos utilizado cerca de 21 mil dólares de la convocatoria de la Senacyt para la compra, equipamiento y adecuación de los biogestores a la finca, y a su vez, a las estufas de las casas que implementaron el sistema’, manifestó Benigno Guerrero, ingeniero agrónomo del Idiap.

Guerrero explicó que en la actualidad están en conversaciones con otros tres productores de la zona para la adecuación de los biogestores.

DE LAS HECES AL FUEGO

Para que los biogestores puedan captar el gas metano que produce la fermentación de los desechos orgánicos del cerdo, estas bolsas plásticas o cámaras deben ser alimentadas cada tres semanas con la mezcla de agua y excremento.

Las cámaras tienen una válvula de salida que conduce el biogás por tubos plásticos directamente a la estufa, además de otra válvula de seguridad que libera el biogás excedente -cuando la bolsa está completamente llena- para evitar que la esta se dañe.

Este biogás, que consta de un 70% de gas metano, tiene una durabilidad de uso de aproximadamente 8 horas y se presenta en la estufa con una llama de color azul.

Según el representante del Idiap, el tamaño de los biogestores depende de la cantidad de heces que produce cada animal, pues para un metro cúbico se requiere del excremento de cuatro cerdos.

Claudina Cedeño, porcicultora del corregimiento de La Mesa de Macaracas, explicó que puede preparar todo tipo de comida con el gas metano que proviene del biogestor de cuatro metros cúbicos que tiene instalado en su residencia.

Esto —dijo— ha contribuido de forma directa a mi familia, debido a que hemos podido ahorrar en estos últimos dos años, al no comprar los tanquesitos de gas de 25 libras y, por si fuera poco, mis vecinos más cercanos ya no tienen que soportar los malos olores que producía la porqueriza.

La historia de Cedeño es parecida a la de Pedro Vidal Reyes en Llano de Piedra, Macaracas, pues su biogestor de 10 metros cúbicos ha cambiado su forma de ver y vivir de la porcicultura.

A diferencia de Cedeño, Vidal Reyes alimenta su biogestor de forma manual con el excremento de sus 70 verracos. Él toma las heces y las deposita en un tanque de 55 galones al que le agrega agua, para que la mezcla se dirija al fondo de la cámara e inicie el proceso de fermentación.

LIMITACIÓN

Aunque los cuatro biogestores de la provincia de Los Santos están en pleno uso, hasta el momento el proyecto carece de tecnología para la comprensión del biogás en tanques, además de la separación de otros gases que se producen en la fermentación.