23 de Oct de 2021

Economía

Se desvanece el oro verde en Barú

PUERTO ARMUELLES. Con un deteriorado camino que en temporada lluviosa se vuelve intransitable y peligrosos puentes sin barandales, entre...

PUERTO ARMUELLES. Con un deteriorado camino que en temporada lluviosa se vuelve intransitable y peligrosos puentes sin barandales, entre abandonadas plantaciones de banano, aún habitan algunos ex trabajadores de la Chiriqui Land Company.

La falta de fuentes de ingresos y acceso a los servicios básicos no opacan el buen humor de los pocos habitantes de la finca Corredor, en el distrito de Barú, quienes recordando los buenos y malos momentos de la llamada fiebre del ‘oro verde’ disimulan el vacío que los rodea con un partido de cartas.

Y es que en las más de 200 casas de dos plantas con maderas ya deterioradas, solo quedan los recuerdos de quienes las habitaron.

COMERCIO NULO

La abarrotería ‘Lizondro’ es el único comercio que tienen cerca para abastecerse de víveres; de no ser así, tocaría ir hasta Puerto Armuelles en moto o esperar el pequeño bus que transita irregularmente por el área.

Concentrados en su juego y sorteando quién sería el vocero de la mesa, Adelaida Andrade fue la primera en atreverse a hablar. ‘Ahora no hay nada, hay bastantes casas abandonadas’, fue lo primero que mencionó la moradora al preguntarle sobre el lugar.

Según ella, sobreviven ‘de lo que nuestros señores que se han ido a trabajar para fuera nos mandan’. Entre cada jugada continúa hablando y recuerda que desde hace cinco años no trabaja, luego de ser despedida por la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (Coosemupar).

‘El culpable de que toda esta vaina este así es el gobierno, porque ellos quieren que uno se vaya de aquí para ellos cogerse las tierras, todos esos bribones quieren más plata’, acusó Melvin Hernández, pensionado de Chiriqui Land Company.

‘Por eso es que estamos así, porque los ladrones que llegaron aquí a Coosemupar nos dejaron a nosotros así, esto no se habría caído; si no hubiera pasado eso estuviéramos trabajando todavía pero con el atajo de ladrones que mandaron solo decían que la culpa era del sindicato y así no era la cosa’, añadió exaltada Adelaida.

Se suma nuevamente Melvin y sostiene que los que quebraron las fincas ‘fueron los mismos interventores’.

INVESTIGACIÓN

Las acusaciones de los ex trabajadores podrían ser ciertas, luego que en abril pasado Gisselle Rosas de Vallarino, directora general del Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (Ipacoop), dijera que el Ministerio Público investiga el manejo de los subsidios entregados por el gobierno a la Coosemupar.

En aquel momento la funcionaria detalló que a esta cooperativa se le entregaron en las administraciones anteriores subsidios por más de $25 millones.

Además, resaltó que la Comisión Liquidadora ha presentado denuncias contra algunos interventores, ya que existe sospecha de malos manejos.

ECONOMÍA DE SUBSISTENCIA

Mientras todo se aclara, los moradores de Corredor han encontrado en los cultivos de maíz, frijoles y ñame la forma de subsistencia para alimentarse y obtener algo de dinero.

Han recibido herramientas e incluso, bolsas de comida... pero no es suficiente. La prometida venta de las tierras bananeras, anunciada por el ministro Emilio José Kieswetter, es como un secreto a voces. El dinero de las liquidaciones entregadas por el Estado prácticamente no existe ya.

‘A mí me dieron 900 dólares que no alcanzaron para nada después de haber trabajado 15 años con Chiquita y dos años y medios con la Coosemupar’, apuntó Hernández.

Familias completas se han ido de aquí buscando trabajo; y gente como Melvin esperan todavía el pago de lo se les quedé debiendo.

Muchas casas y poca gente son una constante en Puerto Armuelles. Daniel Elizondro, dueño de la única abarrotería del lugar, asegura que no hay fuentes de trabajo y que la gente se ha ido a buscar dónde ganarse el pan de cada día.

RECUERDOS

Elizondro que lleva cinco años en el lugar. Fue administrador de la Chiriquí Land Company. ‘Aquel era otro mundo, teníamos muchas prebendas que ninguna empresa las daba, nosotros vivíamos en el hotel, nos daban la cama, la sábana, la toalla, el papel higiénico, gasolina, transporte, más el salario, así que nada de eso comprábamos’, recordó.

En su análisis, el solitario comerciante sostiene que la mayoría de la población se enfocó en el banano, y culpa a los extranjeros y a muchos ‘que no hicieron casas ni nada y se iban quedando, ya que le pagaban vivienda, luz y basura’.

VANDALISMO

Dejando atrás la finca Corredor, fuimos a la finca Níspero, que cuida Florentino Flores. Allí la cosa no es muy diferente.

‘Debido a la necesidad de la población, hasta los grifos de agua se han robado en lo que fue unas de las activas plantas empacadoras’, explicó con marcado desaire.

El humilde trabajador se mantiene con lo que le dieron de la liquidación de la Coosemupar y de lo que le dan sus hijos.

En la finca donde labora desde febrero pasado, solo le han pagado un mes de salario.

‘Aquí hay cajas de banano sin usar. Todo está abandonado. De los carros bonitos que venían, hoy ya nada queda’, expresó con voz muy entristecida.

Saliendo de Puerto Armuelles, el camino es largo, caluroso, muy seco. Había que hacer una escala obligada. Lea mañana: Zona Franca: gasto o inversión.