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18 de Jan de 2021

Economía

¿Solución o medida provisional?

WASHINGTON. El último rescate financiero de Europa tiene una cualidad orwelliana. Las palabras pierden su significado ordinario. Grecia,...

WASHINGTON. El último rescate financiero de Europa tiene una cualidad orwelliana. Las palabras pierden su significado ordinario. Grecia, por ejemplo, ha entrado, claramente, en suspensión de pagos, pero nadie lo dice.

En julio, entidades crediticias privadas acordaron ‘voluntariamente’ aceptar lo que se calcula que es una reducción del 21% en sus préstamos a Grecia.

Ahora, esa cifra se ha empujado al 50% y el consentimiento de dichas entidades de préstamo privadas se describe aún como ‘voluntario’. Bueno, es tan ‘voluntario como cuando uno entrega su billetera en respuesta a la orden ’su dinero o su vida’,’ señala Douglas Elliott del Brookings Institute.

¿QUÉ ES UNA SUSPENSIÓN DE PAGOS?

He aquí la definición de Standard & Poor’s: ‘Generalmente definimos una suspensión de pagos soberana como la incapacidad de realizar (los) pagos de intereses o del principal... contenidos en las condiciones originales de la obligación considerada’.

No queda mucha duda en eso: Una reducción del 50% no era parte de los bonos originales. Pero por razones políticas y legales, es inconveniente declarar una suspensión de pagos. En cambio, los europeos denominan la reducción como ‘participación del sector privado’ (PSI, siglas en inglés). Qué tranquilizador.

El problema de Europa es impedir que el destino de Grecia sea también el de cualquiera de los otros 16 países que usan el euro —más obviamente, Irlanda, Portugal, España e Italia, pero también Bélgica y Francia. Si los inversores creen que la suspensión de pagos (o PSI) es inevitable, abandonarán las deudas de esos países. Una explosión financiera podría ser inevitable. Los mercados se librarían de los bonos del gobierno, lo que causaría el alza de las tasas de interés. Los bancos europeos —grandes inversores en bonos del gobierno— sufrirían enormes pérdidas que podrían generar el pánico.

El sistema bancario de Europa es mucho mayor que el de Estados Unidos y obtiene tres quintos de sus fondos del mercado ‘al por mayor’ de los grandes depósitos, papel comercial y otras cosas parecidas, escribe Oliver Sarkozy, director de servicios financieros de la firma de patrimonio privado Carlyle Group, en el Financial Times. Si estos grandes inversores huyeran en masa, el sistema financiero de Europa se derrumbaría.