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26 de Nov de 2020

Economía

La desesperación de Irán

NUEVA YORK. Estos días en todos lados la discusión es sobre la fortaleza de Irán. Mitt Romney, el candidato republicano favorito, descri...

NUEVA YORK. Estos días en todos lados la discusión es sobre la fortaleza de Irán. Mitt Romney, el candidato republicano favorito, describe a Irán como ‘la mayor amenaza que enfrenta el mundo en la próxima década’.

Tanto él como otros están impresionados por las recientes declaraciones de Irán sobre su capacidad nuclear y sus pruebas de misiles. Newt Gringrich comparó el desafío iraní con el ascenso de la Alemania de Hitler. Los comentaristas más moderados también ven la creciente influencia de Irán y su poder en Medio Oriente.

La verdadera historia es que Irán está débil y se está debilitando cada vez más. Las sanciones empujaron su economía en picada. El sistema político está roto y fragmentado. En el extranjero, su más cercano aliado y el régimen del cual es casi su único seguidor –Siria– se está desmoronando.

Las monarquías del Golfo Pérsico se unieron en contra de Irán y apuntalaron sus relaciones con Washington. La semana pasada, Arabia Saudí cerró la compra más grande de armamento de Estados Unidos. Mientras tanto, Europa está a punto de aprobar sanciones aún más intensas contra Teherán.

DEPENDENCIA MONETARIA

La forma más sencilla de medir la fortaleza de Irán es a través de su moneda. Cuando Barack Obama asumió la presidencia, con un dólar se podía comprar 9,700 riales. Desde entonces, el dólar se ha valorizado en un 60% contra el rial, por tanto, se pueden comprar 15,600 riales.

El presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, dijo recientemente al parlamento que las últimas sanciones fueron ‘las más amplias… que jamás se haya visto’ y que ‘este es el mayor ataque económico sobre una nación en la historia… todos los días, todas nuestras actividades bancarias y comerciales y nuestros contratos son monitoreados y bloqueados’. Según informó Reuters esta semana, el precio de los alimentos básicos se ha disparado un 40% en los últimos meses.

La reacción de Teherán respecto a la perspectiva de sanciones que afectan sus exportaciones de petróleo muestra su desesperación.

En los últimos días, el vicepresidente iraní –una figura sin poder– y uno de sus almirantes amenazaron con bloquear el estrecho de Ormuz, invocando la expresión persa de que esto sería tan fácil como ‘beber un vaso de agua’. Sin embargo, un alto comandante de las Guardias Revolucionarias –la principal fuente de poder de Irán– rápidamente dio marcha atrás al explicar que Teherán no tenía intención de bloquear el estrecho. Sería una locura hacerlo porque Irán sufriría más que cualquier otro país.