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18 de Jan de 2021

Economía

Gobierno ya no quiere ‘las joyas de la abuela’

PANAMÁ. Un día el país amaneció con la noticia de que el gobierno vendería las tierras de la Zona Libre de Colón. Y tras eso, con que la...

PANAMÁ. Un día el país amaneció con la noticia de que el gobierno vendería las tierras de la Zona Libre de Colón. Y tras eso, con que la participación estatal en la compañía Cable & Wireless (49% de las acciones) sería rematada, estas decisiones ‘no tienen sentido’, según los especialistas.

¿Por qué? Esos bienes son para el Estado, literalmente, parte de ‘las joyas de la abuela’. El patrimonio activo que se guarda para sí —que de paso genera dividendos— y que sólo se convierte en efectivo cuando hay una necesidad urgente.

Pero, ¿se está ante una? ¿cómo, si este gobierno ha ostentado el presupuesto más robusto de toda la historia republicana y ha aumentado sistemáticamente sus ingresos? (Ver tabla).

Y, ¿cómo si el propio presidente Ricardo Martinelli aseguró que ‘en Panamá hay mucho dinero’?.

El gobierno tendría sus razones de la premura: hay falta de solvencia para completar las faraónicas obras que se ha propuesto terminar antes de 2014, cuando acabe su período y cuando se caliente la temperatura electorera. No cumplirlas se traduciría en promesas inconclusas gracias a una escasa liquidez provocada por el aumento exponencial de los gastos con respecto a los ingresos. En español, déficit.

‘Pueden tener un déficit mayor al que pueden manejar y que no pueden tapar. Y no están consiguiendo financiamiento’, advierte uno de los expresidentes de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea y presidente del Partido Popular, Milton Henríquez. De hecho, entre los conocidos sospechan que el gobierno puede estar preparando una reforma que le permita tener un déficit mayor al que la ley actual le establece.

¿QUÉ HACE PESO?

Los precios de las grandes obras del gobierno de Martinelli estarían haciendo presión. Y más, porque quieren terminarlos antes de dejar el poder.

La administración Martinelli hace una cirugía al sistema vial de la capital (por $1,100 millones, y que ya lleva $23.8 millones en adendas), extiende la cinta costera hasta Amador (por casi $500 millones), y proyecta la construcción del cuarto puente sobre el Canal, en el sector Pacífico. Todos proyectos en la capital, donde se concentra una tercera parte de los electores del país.

Además, se echa al hombro otro mega proyecto: el metro, el sistema que solucionaría el problema de transporte capitalino, y que cuyo costo ha pasado de $1,000 millones a $1,805 millones en dos años y medio.

A esto se unen los millonarios y criticados gastos en seguridad (por ejemplo, la compra de radares a 60% más del precio en otros países), y las onerosas adendas a hospitales públicos. ‘Es que aquí no hay controles y no hay un presidente que quiera controlar, sino todo lo contrario’, enfatiza Henríquez.

LA POLÍTICA SOCIAL

Pero, el economista y político Horacio Estribí sostiene que los gastos públicos se han agrandado por la política social del gobierno ‘del cambio’. Por ejemplo, el programa 100 a los 70 —propuesto en campaña de 2009— pasó a ser parte de sus gastos corrientes.

Aunque sale del 2% de Impuesto sobre la Transferencia de Bienes Muebles (ITBM) decretado en 2009, el número de sus beneficiarios aumentará todos los años y, por ende, sostenerlo costará cada vez más. Empezó beneficiando a 25 mil adultos mayores y ya cubre a 70 mil. ‘Y a quién se le ocurriría quitarlo... sería políticamente muy difícil, cerrarían las calles’, plantea Estribí.

‘El paternalismo es difícil quitarlo. Es puro y sencillo populismo que agota las arcas del Estado’, agrega el investigador de mercado Jaime Porcell.

En 2011, tanto 100 a los 70 como la Beca Universal registraron casi una cuarta parte de los gastos del Sistema Público No Financiero.

Mientras las agencias financieras de la región advierten que las economías latinas deberán tener mesura pese a que se sostendrán frente al remesón mundial, en Panamá, advierten los expertos, la clave estaría en recortar obras para hacer más eficiente la repartición de los recursos.

—¿Por qué no se piensa en l a posibilidad de sustituir proyectos y evitar liquidar el patrimonio?—, interpreta Estribí.

—¿Qué tan rentable sería eso? —Mucho... Si me estás diciendo que te está yendo bien, que ganas más dinero, pero que tienes más proyectos... ¿por eso vas a vender tu patrimonio?... Es mejor que elimines unos y metas otros—.

Y aunque en el oficialismo verían esa idea riesgosa para sus intenciones reeleccionistas, eso —sostiene el analista Mario Rognoni— no es lógico ni ayudará.

‘ No cumplir sus nuevas promesas tendrá efecto sobre las elecciones. El panameño ya decidió y vio que la corrupción siguió y que la seguridad no mejoró’, plantea.

En tanto, Henríquez lanza advertencias. ‘No se han dado cuenta que eso no les va a hacer ganar las elecciones. La gente, para ese entonces, habrá soportado dos años de tranques con el Metro’.

POSICIÓN OFICIAL

Sin embargo, Martinelli tiene otra versión. Según dijo, el producto de las ventas de las tierras de la Zona Libre (ZL) se usará para desarrollar la olvidada ciudad de Colón, mientras que la cesión de las acciones de Cable & Wireless Panamá (C&WP) irá a resolver el tema del agua.

De acuerdo con la ley del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, lo que resulte de las ventas de las empresas estatales (ZL y C&W), deberá ingresar a sus cuentas, que permanecen en el exterior.

No obstante, este gobierno busca traer ese dinero ($1,300 millones) a Panamá e invertir parte de ello —el porcentaje está aún en discusión— en obras públicas.

Pero la venta de ‘las joyas de la abuela’ supone más dudas: ¿cúál será la técnica para venderlas?, se preguntan los sectores.

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