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29 de Sep de 2020

Economía

Fracaso del gobierno corporativo

A simple vista pareciera que el gobierno corporativo en el sector de protección a los consumidores es bueno y funcional. Existe un ente ...

A simple vista pareciera que el gobierno corporativo en el sector de protección a los consumidores es bueno y funcional. Existe un ente regulador, la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), una cuantas Asociaciones de Consumidores y la Asociación Panameña de Crédito (APC), todas con el principio básico de respaldo y protección al consumidor. Pero la realidad es otra, los consumidores son los más perjudicados con sus actuaciones.

Con referencia a la prescripción de las referencias de crédito de la base de datos de la APC, después de siete años sin movimiento, a partir del mes de mayo de 2009, un número plural de agentes económicos se han dado a la tarea de alterar la base de datos de la APC reportando pagos falsos de los consumidores, con el único propósito de suspender o evitar dicha prescripción.

Existe el caso que un solo agente económico ha hecho más de 10 mil alteraciones de los registros de los consumidores, de la base de datos de la APC; a lo cual la Acodeco lo premió, la APC lo avaló y las Asociaciones de Consumidores lo respaldaron.

Recientemente, el director de la Acodeco, Pedro Meilán, informó que se modificará la Ley 45 que la regula, porque hay una gran cantidad de baches en la disposición actual y pretenden atacar problemas que se vienen dando con las inmobiliarias, el cobro de propinas, multas por productos vencidos, sin fecha de expiración; pero nunca mencionó modificar la Ley 24 de 2002, para evitar los abusos que se vienen dando con el tema de las referencias de crédito de los consumidores. Todo esto sin mencionar la base de referencia de crédito clandestina que manejan los bancos.

¿Por qué organizaciones nacidas para proteger al consumidor son su mayor verdugo? En mi opinión, por dos razones: primero la falta de leyes que real y efectivamente castiguen el delito relacionado con este tipo de ilícitos; y segundo, la falta de transparencia y rendición de cuentas, principios básicos del buen gobierno corporativo, en estas organizaciones; que siempre han existido al amparo y bajo la sombra del oscurantismo.

COLUMNISTA