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06 de Jul de 2022

Economía

Los últimos zapateros de Panamá alzan su voz

PANAMÁ. ‘Somos la última generación. Después de nosotros ya no queda nadie’. José Macías es zapatero desde hace 41 años. Tiene un local ...

PANAMÁ. ‘Somos la última generación. Después de nosotros ya no queda nadie’. José Macías es zapatero desde hace 41 años. Tiene un local de reparación de calzados en Calidonia desde hace 22 años. Su padre fue zapatero, su mujer es su socia. ¿Su hija? Quién sabe.

‘Desde que Balladares quitó los aranceles de los zapatos y empezó a entrar producto más barato, los viejos se empezaron a retirar. Yo no sé quién quede todavía que sepa cómo hacer un zapato’.

Los zapateros en Panamá son una especie en vías de extinción. El oficio se enseñaba de padre a hijo o en los colegios. Hoy en día solo quedan los de siempre. Los viejos maestros ya se han retirado y el negocio se centra ahora en la reparación. Y, de acuerdo con los zapateros, el negocio va cada vez peor.

‘Esta industria cayó, tanto para los fabricantes como para los zapateros’, se lamenta Macías.

EN PICADA

Las cifras de la Contraloría General de la República confirman la situación. Entre el primer semestre de 2012 y el mismo período del 2013 el volumen de los calzados disminuyó 16.2%. El valor cayó 14.6%. Por su parte, el precio se incrementó solo 1.8%. Varias manufacturas relacionadas como el curtido de cuero, la talabartería y la fabricación de bolsos de mano también sufrieron pérdidas. En total la pérdida en estos rubros fue de 33.2%.

ALTOS COSTOS

Macías afirma que una de las razones por las que ha disminuido el negocio es el aumento en el costo de los materiales. Toma entonces una lámina de cuero con un $8.57 pintado en piloto. ‘Con esto sale para un zapato. Los precios han subido. Súmale a esto el costo por el transporte, el local, la mano de obra... ¿Cuánto nos queda de ganancia? Y luego el cliente se queja que es muy caro’, explica Macías.

La dura realidad que enfrentan Macías y el resto de los zapateros en Panamá es que en muchos casos a los clientes les sale mejor comprar un zapato nuevo que repararlo. ‘Al venir los zapatos chinos, que son zapatos desechables, lo que hace es que encarece más nuestro trabajo. Porque el material es tan malo que al nosotros repararlo sale más cara la reparación que el mismo zapato’, cuenta.

TRATADOS DE LIBRE COMERCIO

Miles de zapateros colombianos marcharon este año protestando contra el Tratado de Libre Comercio con Panamá. ‘No compre zapatos chinos, apoye la economía local’, fue uno de sus lemas. Finalmente, el presidente del vecino país respondió elevando el arancel a los productos reexportados desde la Zona Libre de Colón.

Los zapateros panameños, artesanos sin gremio ni representación, no hacen huelgas . Lo que piden es que se reconozca su labor. ‘Que se valore el trabajo de las personas. Que nos aprecien’, dice Bernabé Macías, socia por más de dos décadas en el negocio de los zapatos.

Pero para sobrevivir, estos artesanos piden con urgencia algo fundamental. Necesitan más personal bien capacitado. El problema es que cada vez hay menos personas interesadas y menos sitios donde aprender.

El Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (INADEH) no ofrece actualmente capacitaciones en este rubro.

SE BUSCA APRENDICES

Eduardo Araúz aprendió el oficio de la zapatería en un instituto de su natal Chiriquí. ‘Eso era antes. Ya no hay’, comenta Araúz. Actualmente trabaja solo.

Alonso Chanis, zapatero por 24, años también comparte esa opinión. ‘No hay escuelas tampoco. No hay alguien que se encargue de eso’. Sin embargo, Chanis asegura que su negocio ha logrado mantenerse a flote gracias a la calidad del trabajo de su equipo.

NICHO

Para Chanis todavía existe una buena demanda para reparar zapatos, sobre todo cuando se trata de calzados de calidad. Y el trabajo fino sigue siendo bien cotizado. ‘La gente se da cuenta cuando tú eres de verdad’, afirma Chanis. ‘Y la gente te recomienda’. Añade que la llegada de extranjeros ha sido positiva para el negocio.