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03 de Dec de 2020

Economía

Debaten retrasar la edad de jubilación

En septiembre de 2013, el Gobierno francés lanzó una polémica reforma de las pensiones que contó con una manifestación de los sindicatos

Sendos informes del Tribunal de Cuentas y del Consejo de Orientación de la Jubilación han reabierto el debate en Francia sobre la conveniencia de retrasar la edad de jubilación hasta los 64 años para garantizar la supervivencia del sistema. Los medios franceses, que han filtrado el contenido de esos estudios antes de su publicación oficial, dan cuenta de la alarma que genera la escasez de fondos para cubrir las llamadas ‘pensiones complementarias’.

Este tipo de prestaciones se suman a la pensión base que reciben los jubilados y están gestionadas por los organismos Arrco (para asalariados) y Agirc (para cuadros de empresas). Este último, según denuncia el Tribunal de Cuentas, corre el riesgo de no poder afrontar sus pagos tan pronto como en 2018, lo que obligaría a emprender reformas, la principal de las cuales sería retrasar la edad de jubilación hasta los 64 años desde los actuales 62.

Para poder continuar el pago de las pensiones a 11.9 millones de asegurados, el Agirc y el Arrco han tenido que recurrir a sus reservas, y estas se agotarán ‘a más tardar antes de 2023, y a comienzos de 2018 en el caso de Agirc’.

Ante esta coyuntura, el informe del órgano fiscalizador aboga por hallar 5,000 millones al año más hasta 2018 y ahorrar no menos de 120,000 millones hasta 2030, según detalla el diario Le Figaro Por ello, el retraso progresivo de la jubilación hasta 2030 para los nacidos después de 1956 supondría un ingreso adicional de entre 59,000 y 94,000 millones de euros a lo largo de ese periodo, calcula el informe. El Consejo de Orientación de la Jubilación —cuyo informe se presentó pero también ha sido filtrado a los medios— alerta de que el agujero en el sistema de pensiones alcanzará los 11,100 millones de euros en 2018, pese a que sus tabulaciones parten de una bajada sostenida del paro a partir del año que viene.

En septiembre de 2013, el Gobierno francés lanzó una polémica reforma de las pensiones —que contó con una leve contestación en la calle por los sindicatos—, en la que elevó las contribuciones patronales y salariales y aumentó los años de cotización, pero sin retrasar la edad de jubilación.

El plan fue obra del Gobierno socialista entonces dirigido por Jean-Marc Ayrault con el propósito de evitar la quiebra del sistema.