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14 de May de 2021

Economía

Un lujoso y tranquilo lugar de pasado nazi

Desde los años 1990 el castillo acoge foros internacionales, con el acento puesto en la entente germano-norteamericana y germano-israelí

Un lujoso y tranquilo lugar de pasado nazi
Los miembros del G7 llegarán al castillo el domingo de cara a la cumbre de las potencias económicas.

Enmarcado en un paisaje de cuento de hadas, el castillo de Elmau, en los Alpes bávaros, es un hotel de lujo con pasado nazi, transformado en zona de alta seguridad en espera del G7.

A los pies de una colina, la residencia de cinco estrellas clasificada como monumento histórico, ofrece la vista inalcanzable del macizo de Wetterstein, en la frontera con Austria, cuya famosa cima, el Zugspitze, constituye el punto culminante de Alemania a casi 3,000 metros de altitud.

Si el buen tiempo se confirma para el domingo, este paisaje que mezcla pradera, bosque y cimas cubiertas de nieve, debería ofrecer la imagen de postal que Angela Merkel desea proyectar al mundo, y el marco propicio para un diálogo relajado pese a la cantidad de temas candentes que se anuncian para esta cumbre.

‘Queremos mostrar a nuestros invitados este espectacular lugar de Alemania. Semejante decorado es un aspecto importante para el éxito de este tipo de cumbres', declaró la canciller alemana.

Desde los años 1990 el castillo acoge foros internacionales, con el acento puesto en la entente germano-norteamericana y germano-israelí.

Esta residencia totalmente renovada, con sus 123 habitaciones y suites, sus spas, piscinas al aire libre y salones con chimenea, pondrá a los dirigentes de las potencias económicas del mundo dentro de una burbuja, aislada de miles de manifestantes antiglobalización, reunidos desde el jueves en los alrededores.

ANTECEDENTES

La particular historia de este lugar, ejemplar en la manera en la que Alemania ha hecho frente a su pasado nazi de posguerra, ha influido en la elección de la canciller, según fuentes de su entorno.

El castillo de Elmau, situado a 1,200 metros de altitud en la comuna de Krün (sur de Alemania), fue construido entre 1914 y 1916 por el filósofo y teólogo protestante Johannes Müller, quien se convirtió bajó el Tercer Reich en un defensor de Hitler pero a la vez en opositor de su política antisemita que consideraba como ‘una vergüenza para Alemania'.

A partir de 1942, esta lujosa residencia sirvió de lugar de descanso para los soldados de Wehrmacht (fuerzas armadas alemanas del Tercer Reich).

Tras la caída del Reich, el castillo, tomado por Estados Unidos, sirvió de hospital militar norteamericano y después como refugio para los supervivientes del Holocausto.