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01 de Dec de 2020

Economía

El problema de la imagen de Trump

Esta semana, en Iowa, Marco Rubio le pisó los talones a Trump. Los analistas sostienen que le está robando el apoyo de los votantes

¿Cómo se dice poetic justice [justicia poética en español]? Me agarraron. Los nativistas que se encuentran en ambos partidos están equivocados cuando dicen que los latinos no aprenden inglés. Lo más corriente es que para la tercera generación, hayamos perdido el español.

Esta parte no precisa traducción: Donald Trump, que lanzó su campaña presidencial hace casi ocho meses con un discurso de ataque contra los mexicanos, que unió a los latinos y generó ira en toda América Latina, salió cojeando de Iowa esta semana, después de haber sido vapuleado por un par de cubano-americanos.

Los analistas políticos dicen que es probable que Marco Rubio, que salió tercero con el 23% del voto, se llevó parte del apoyo de Trump, quien acabó con un 24%. Y tanto Rubio como Trump terminaron perdiendo ante Ted Cruz, quien se llevó el 28%.

Piensen un poco. Trump inició su campaña el verano pasado explotando la ansiedad que muchos estadounidenses sienten con respecto a la inmigración y al hecho de que Estados Unidos se esté volviendo más hispano. Pero, en el Estado Ojo-de-Águila, fue desplazado por los hijos de inmigrantes cubanos.

Si los liberales de Hollywwod hicieran films sobre la gente de color, esta historia sería ideal para una gran película, aunque no obtuviera nominaciones del Óscar.

El color de la óptica no se le escapó a Ann Coulter. Esta partidaria de Trump e incesante nativista, celebró los resultados finales con el siguiente tweet: ‘Trump es el que obtuvo más votos esta noche en el Partido Republicano, entre los candidatos nacidos naturalmente en Estados Unidos'.

¿Otra vez? Debe ser especialmente molesto para Coulter que Trump perdiera ante Cruz.

Después de todo, ella debe considerar al senador como un extranjero doble, pues nació en Canadá.

Aun así, las encuestas a la entrada indicaron que —cuando se preguntó qué candidato compartía sus valores— sólo el 5% de los habitantes de Iowa nombró a Trump, pero el 38% escogió a Cruz.

El ataque del senador de Texas contra ‘los valores de Nueva York' de Trump quizás enojara al cuerpo de prensa de Manhattan, pero los de Iowa parecieron comprender lo que quería decir.

Los demócratas siempre se apresuran a señalar la primera vez que algo ocurre en la política, y este año muchos esperan elegir a la primera mujer presidenta.

Bueno, Cruz hizo historia esta semana en Iowa, al convertirse en el primer candidato hispano en ganar un caucus o primaria presidencial.

Todo esto fue muy confuso para muchos liberales latinos, que se niegan a reconocer la victoria de Cruz como un logro legítimo, porque no consideran que Cruz sea un hispano legítimo.

Los demócratas blancos no son los únicos que intentan marginar a los republicanos hispanos como poco auténticos. Nosotros los latinos, podemos jugar ese juego también.

Rubio también tiene motivos para estar orgulloso. Casi empató con Trump por el segundo lugar. Mi frase favorita del lunes por la noche fue un estallido espontáneo de uno de sus seguidores.

El senador dijo a un grupo de partidarios: ‘Me dijeron que debía esperar mi turno'. Una mujer del público gritó: ‘¡Es tu turno!' Veremos si los electores en los tres próximos estados —New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada— están de acuerdo.

¿Y Trump? El fascinante forastero de la política, que prometió a los electores de Iowa que, si lo eligen presidente, Estados Unidos nunca dejará de ganar, salió del estado como perdedor.

Eso suscita preguntas. Trump sabe cómo ganar, ¿pero sabe cómo perder con dignidad?

Su discurso de concesión en Iowa no estuvo mal. Antes de que los comentaristas se regocijaran por el hecho de que el anterior delantero del Partido Republicano saliera segundo, Trump estaba adelantándose a la historia, deshaciéndose en afecto con los habitantes de Iowa.

Pero ¿durante cuánto tiempo este Trump más bondadoso y suave estará con nosotros? Si pierde New Hampshire, ¿será aún tan magnánimo mientras entra en Carolina del Sur?

El estado del Palmetto supondrá una victoria para Trump, a juzgar por las encuestas. Su populismo expresado en ‘Que Estados Unidos Vuelva A Ser Grande' calza bien en el sur.

Pero el empresario podría aun obtener una derrota de las garras de la victoria, si pierde las dos primeras contiendas y parece colérico y amargado por ese hecho. Nadie quiere ver a un multimillonario haciéndose la víctima.

Quizás necesite modificar su imagen. A Trump le gusta fanfarronear sobre su rescate de empresas en apuros, en el curso de los años, dándoles una nueva vida al cambiar las cosas.

Al salir de su derrota en Iowa, quizás Trump necesite que lo rescaten. Si su vieja imagen se asocia ahora con la derrota, necesitará un nuevo plan de marketing cuando llegue a New Hampshire.

Porque si pierde allí, los estadounidenses podrían concluir que el candidato que perfeccionó el arte de la negociación no puede lograrla con sus electores.

ANALISTA THE WASHINGTON POST