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31 de May de 2020

Economía

Economía brasileña cierra su peor año

El desplome del Producto Interior Bruto (PIB) brasileño fue más alarmante de lo esperado por el mercado financiero

Economía brasileña cierra su peor año
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

Brasil se contrajo un 3.8% en 2015 y sufrió así su mayor recesión económica en los últimos 25 años, un dato que refleja la acentuada crisis que atraviesa el país que durante años fue la locomotora de América Latina.

Con el desempleo en aumento, la inflación en el 10.67% -por encima del techo de la meta oficial- y el consumo en mínimos, la presidenta Dilma Rousseff tuvo que hacer frente en 2015 a un año negro, el peor en materia económica del último cuarto de siglo.

El desplome del Producto Interior Bruto (PIB) brasileño fue más alarmante de lo esperado por el mercado financiero, que preveía una caída del 3.71% y que augura un retroceso del 3.45% para 2016.

De confirmarse el pronóstico para este año, Brasil encadenaría dos ejercicios en rojo por primera vez desde 1930.

El rumbo descarriado de la economía brasileña refleja la delicada situación del país que, pese a todo, sigue siendo la séptima mayor economía del mundo, a la vez que confirma la trayectoria negativa en la que se encuentra sumergido Brasil.

La expansión económica registrada durante el último mandato del exmandatario Luiz Inácio ‘Lula' da Silva, cuando Brasil llegó a crecer un 7.6% en 2010, contrasta con los datos cosechados por su ahijada política: en 2011 el PIB se amplió un 3.9%; en 2012, un 1.9%; en 2013, un 3% y un escaso 0.1 % en 2014.

De acuerdo con el IBGE, el frenazo del PIB fue provocado por el enfriamiento de prácticamente todos los ámbitos de la economía.

La industria se desplomó un 6.2% a lo largo del año, el sector de los servicios perdió un 2.7%, la construcción se derrumbó un 7.6% y el comercio se retrajo un 8.9%. El consumo de las familias, durante tiempo uno de los motores de la economía nacional, cedió un 4 %, lastrado por la pérdida de confianza, la alta inflación, la devaluación del real frente al dólar -que se depreció un 48.3% en 2015- y las elevadas tasas de interés, situadas en el 14.25%, su mayor nivel en nueve años.

El pasado diciembre el país perdió, además, su grado de inversión después de que las agencias de calificación Fitch y Standard & Poor's -que lo había hecho antes- rebajaran la nota soberana, una decisión que también tomó el mes pasado Moody's.

El Ejecutivo de Rousseff ha achacado en reiteradas ocasiones la mala salud de los principales indicadores macroeconómicos a las turbulencias políticas que ha sorteado su mandato.