La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Economía

Mossack Fonseca falló en conocer al beneficiario final

Nuevas filtraciones abren un nuevo capítulo en la historia de los Panama Papers, revelando que la firma fue muy laxa con la debida diligencia

Antigua sede de la firma en Panamá, hoy cerrada.

Una nueva camada de correos electrónicos filtrados de la firma Mossack Fonseca en los meses posteriores a la primera debacle de abril de 2016 y hasta fines de 2017, ilustran, según el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que la firma no cumplió con la debida diligencia para conocer el beneficiario final de las sociedades anónimas que creaba.

Según el ICIJ, que publicó la investigación este 20 de junio, la firma forense desconocía el 70% de las 28,500 compañías que tenía activas en las Islas Vírgenes Británicas y el 75% de las 10,500 sociedades anónimas que tenía inscritas en Panamá.

En una fase de manejo de crisis, posterior a la publicación de los Panama Papers el 3 de abril de 2016, los empleados de Mossack Fonseca empezaron a contactar a sus clientes, en su mayoría bancos, abogados, entidades financieras e intermediarios, para pedir información sobre el beneficiario final de determinadas sociedades anónimas que habían salido a la luz pública, entre ellas las del círculo cero del presidente ruso Vladimir Putin, la de la familia del hoy presidente argentino Mauricio Macri y la del primer ministro de Islandia, entre otros.

La nueva filtración incluye el intercambio de correos electrónicos entre clientes y el buffete legal, en muchos de ellos los clientes protestaron por la revelación de su información personal, además de cuestionar la vulnerabilidad a la cual estaban-y estarían- expuestos.

Mossack Fonseca no atendió las llamadas realizadas por este medio para obtener su versión. Su última comunicación oficial data del 7 de junio, donde a través de un comunicado, se quejan de las detenciones “como si fueran delincuentes” ordenadas por el Ministerio Público a los colaboradores de la firma para investigación.

En la misiva, Mossack Fonseca reiteró que eran una compañía dedicada a la venta legal de sociedades y que “nunca estuvo involucrada en actos ilícitos”.

Aun siendo medios legales (las sociedades anónimas) - usando la misma metáfora del vendedor de cuchillos que acuñó Ramón Fonseca Mora en su momento- el fin si le costó el puesto a uno que otro ministro de Estado y sacudió los cimientos de empresas y personalidades a nivel mundial.