La Estrella de Panamá
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22 de Oct de 2019

Economía

Los no bancarizados, oportunidad para los sistemas financieros

Aquellos que viven bajo la línea de pobreza, menos de $1.90 al día, son los menos bancarizados, reportando que solo un 61% maneja una cuenta de banco; mientras el 74% de aquellos que integran la clase social media a alta afirma tener una cuenta de banco

En los últimos años, el crecimiento económico ha conllevado a que un porcentaje de la población pase de la línea de pobreza ($1.90) e incremente su poder adquisitivo. Por esa razón, los individuos que clasifican a niveles de ingreso bajo se han convertido en un atractivo para los que buscan ofertar productos y servicios bancarios. Sin embargo, el adaptar los productos y servicios tradicionales a un nuevo segmento implica una adaptación a nuevos modelos de negocios.

Hoy en día, entidades bancarias han empezado a ofertar cuentas básicas personales con el objetivo de brindar un primer paso de acceso a la banca formal al grupo de los no bancarizados, compuesto por toda persona que no utilice productos y servicios de la banca o ningún otro medio de transacciones de dinero como lo son servicios digitales móviles. En el concepto no bancarizado clasifica tanto aquella persona que nunca ha utilizado servicios como aquellas que los han utilizado, pero han abandonado los sistemas financieros por alguna u otra razón como lo sería el pobre servicio al cliente o la poca confianza en el sistema.

La creación y promoción de productos y servicios bancarios enfocado en aquellas personas con niveles bajos de ingresos se basa en que estos individuos por lo general no cuentan con acceso a la banca formal. Ciertamente, los no bancarizados son un atractivo, pero ¿cómo determinamos la amplitud de este sector? Con el fin de establecer cifras claras que revelen el número aproximado, así como las razones de no ser bancarizados, se realiza la recolección de información por parte de organismos internacionales como el Banco Mundial (BM) el cual presenta cada tres años el reporte del Global Findex.

Para el año 2014, cifras publicadas en el Global Findex confirman que aproximadamente 2 mil millones de personas a nivel mundial, 38% del total de la población, no contaban con un producto básico ofrecido por sistemas financieros y sus integrantes. A partir de esta cifra, el BM establece el objetivo denominado Acceso Universal a Servicios Financieros 2020 (UFA2020), con el fin de reducir a mil millones el número de adultos excluidos del sistema financiero que no manejan una cuenta o utilizan servicios alternos como los medios de pago móviles. Para el año 2017, se presenta un avance con respecto al objetivo, reportándose que 69% de la población mundial posee acceso a una cuenta por lo menos básica. En cuanto a ubicación, el objetivo UFA2020 tiene un enfoque global, no obstante, se ha determinado que el 73% de los no bancarizados se concentra en 25 países, entre los cuales listan China, Brasil, México, Perú, Indonesia.

FICHA

La autora conduce el segmento ‘Su ventana financiera' en @Estrellaonline

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro

Ocupación: Consultora Financiera

Resumen de su carrera: Master en Inversiones y Finanzas y Diplomado de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary University of London. Licenciatura en Contabilidad, Banca y Finanzas de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.

Los estudios revelan que el mayor porcentaje de no bancarizados se ubica en las zonas de difícil acceso donde los servicios financieros no se promueven dado al no establecimiento de operaciones en estas áreas. Con respecto a grupos sociales y riquezas, aquellos que viven bajo la línea de pobreza —menos de $1.90 al día— son los menos bancarizados, reportando que solo un 61% maneja una cuenta de banco; mientras el 74% de aquellos que integran la clase social media a alta afirma tener una cuenta de banco.

Con respecto a aquellas personas que viven en condiciones de pobreza, el no tener una cuenta de banco se justifica con el no contar con los recursos para la apertura y los costos de mantener estos productos en instituciones formales. ¿Por qué personas que sí tienen la capacidad no cuentan con una cuenta bancaria? Entre las razones destacan el no contraer compromisos, los familiares ya tienen una cuenta por lo cual no consideran necesario la apertura de una cuenta personal, no cumplen con los requisitos, creencias religiosas, no confían en el sistema, el poco conocimiento y orientación con relación a los productos y servicios que ofertan las instituciones integrantes del sistema.

En cuanto al rango de edad, los adultos entre la edad de 15 a 24 años reportan ser el mayor grupo que no cuenta con una cuenta bancaria.

OPORTUNIDADES

El potencial de este segmento lo reafirma un estudio publicado por la firma de consultoría Accenture (2015), la cual estima que al menos unos $380 mil millones podrían generarse en concepto de ingresos mediante la creación y promoción de productos y servicios que se dirijan a la micro-pequeña empresa y a aquellas personas que no cumplen con el perfil usualmente requerido por entidades para la apertura de cuentas.

Ciertamente, la inclusión de este segmento también reconoce ser una oportunidad para el consumidor no bancarizado, que realiza sus transacciones de día a día mediante el uso de efectivo. Entre los servicios primordiales que se busca ofrecer a los no bancarizados está el acceso a un medio que les permita recibir pagos, realizar pagos y el ahorro. Para el consumidor esto significaría un medio de protección dado que disminuirá su exposición a robos o pérdida del efectivo ya que portaría menos o cero dinero, incrementara las posibilidades y las motivaciones de ahorro y la planificación que permite crear perfil para optar por otras facilidades como el financiamiento a costos más accesible. Esto es así ya que una persona ajena a la banca formal termina solicitando alternativas de financiamiento relativamente más costosas, las cuales aumentan su exposición a la pérdida de activos personales en caso de que otorguen los mismos como garantía. La política de integración no solo crea un beneficio al sector bancario, sino también se extiende a este nuevo consumidor de productos bancarios.

Se podría deducir que esta es una situación de ‘ganar – ganar' donde la banca y el consumidor no bancarizado obtendrían beneficios. Sin embargo, la inclusión de este nuevo segmento del mercado trae consigo retos, implicaciones y riesgos. La inclusión de un nuevo perfil a los productos y servicios requiere que los integrantes del sistema financiero incurran en una inversión significativa para así adaptarse a lo que se podría considerar un nuevo modelo de negocio.

Otro medios por el cual se busca la integración de los no bancarizados es la implementación de planillas electrónicas por parte de la empresa privada para que sus trabajadores reciban sus salarios por medio de transacciones en lugar de efectivo. Esto conllevaría a que las personas tengan que optar por el uso de servicios relacionados con la banca.