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23 de Sep de 2019

Economía

Déficit de Brasil con el exterior se duplicó durante el 2018

El déficit del año pasado se ubicó dentro de las expectativas del Banco Central, mismo organismo que destacó a su vez que la inversión extranjera en Brasil también creció durante ese mismo lapso

El Gobierno de Jair Bolsonaro busca atraer la inversión extranjera a Brasil.

El déficit de Brasil en sus transacciones con el exterior se duplicó en el último año, desde $7,235 millones en 2017 hasta $14,511 millones en 2018, pero la inversión extranjera en el país alcanzó su mayor nivel en seis años y fue suficiente para cubrir el saldo negativo.

Pese a que el llamado déficit de cuenta corriente de Brasil saltó en un 100.57% frente a 2017, el saldo negativo en 2018 fue muy inferior al registrado en 2016 ($24,009 millones), en 2015 ($54,472 millones) y en 2014 ($101,431 millones), según los datos divulgados este lunes por el Banco Central.

‘A pesar de ese aumento, el déficit aún es bajo para los patrones de la economía brasileña y por eso no representa un riesgo externo para la economía. El saldo negativo, además, fue totalmente financiado por la inversión extranjera directa', dijo el jefe del Departamento de Estadísticas del Banco Central, Fernando Rocha.

El déficit del año pasado se ubicó dentro de las expectativas del Banco Central, que esperaba un saldo negativo en cuenta corriente de hasta $17,600 millones -equivalente al 0.9 % del PIB.

Y el emisor prevé que se vuelva a doblar en 2019, para cuando espera un déficit de $35,600 millones.

CONFLICTO

Brasil pidió a la OMC un tiempo‘razonable' para retirar sus programas de incentivos fiscales en el sector tecnológico y de automoción.

La OMC apoyo a la UE y a Japón, pues dichos incentivos suponían una discriminación a los productos importados.

Los demandantes, Japón y la UE, dijeron estar dispuestos a negociar con Brasil el tiempo de prórroga necesario. También subrayaron que esperaban que Brasil cumpliera con las exigencias de la OMC.

‘El aumento del déficit en las cuentas externas es un movimiento esperado cuando la economía crece, ya que aumenta la demanda del país por productos del exterior', explicó Rocha.

La economía brasileña creció un 1.3% en 2018, según las últimas proyecciones, lo que estimuló fuertemente las importaciones de máquinas, equipos y materias primas, y la proyección de los economistas es que esa expansión del producto interno bruto (PIB) llegue al 2.5% este año, lo que igualmente estimulará las compras en el exterior.

El saldo negativo en la balanza entre los recursos que Brasil envía al exterior y los que recibe del extranjero no fue mayor en 2018 gracias a que el país consiguió un superávit en su balanza comercial (exportaciones mayores que importaciones de mercancías) de $53,587 millones.

En contrapartida, el saldo negativo en la balanza de servicios (transportes, alquileres, gastos en viajes internacionales) sumó $33,952 millones y el déficit en las balanza de rentas (remesas de beneficios y dividendos y pagos de intereses) fue de $36,668 millones.

El Banco Central informó igualmente que la inversión extranjera directa en el país subió el año pasado hasta $88,314 millones, un valor seis veces superior al déficit en cuenta corriente y, por lo tanto, suficiente para cubrir el faltante.

La inversión de los extranjeros en proyectos productivos en Brasil no era tan elevada desde 2012 ($92,568 millones) y en 2018 fue en un 25.7% superior a la de 2017 ($70,258 millones).

La previsión del Banco Central es que la inversión extranjera se ubique este año en $90,000 millones.

SOLICITUD ANTE LA OMC

Por otro lado, el Gobierno de Brasil solicitó ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) que le otorgue un tiempo ‘razonable' para retirar sus programas de incentivos fiscales en el sector tecnológico y de automoción, contra los que habían protestado la Unión Europea y Japón.

En una intervención ante el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC, que falló contra estos programas fiscales de Brasil en diciembre, los representantes del país suramericano señalaron que aplicarían el dictamen pero que ‘era imposible su cumplimiento inmediato'.

Los demandantes, Japón y la Unión Europea, dijeron estar dispuestos a negociar con Brasil el tiempo de prórroga necesario, aunque subrayaron que esperaban que Brasilia garantizara un cumplimiento ‘completo y rápido' de las exigencias de la OMC, reporta la agencia Efe .

Los programas fiscales (como el Innovar-Auto en el sector automotriz) con los que el Ejecutivo brasileño buscaba promover el desarrollo interno de sectores de alto valor añadido concedían beneficios fiscales a cambio de que la producción se llevara a cabo en Brasil.

La OMC dio la razón a las demandas europeas y japonesas, según las cuales estos incentivos suponían una discriminación a los productos importados.