Temas Especiales

25 de Nov de 2020

Economía

Un panorama de la disputa comercial

La disputa comercial intensificada en los dos últimos períodos en el ámbito internacional se considera como una de las mayores amenazas a la estabilidad de los mercados globales

Aproximadamente dos años han transcurrido desde que fueron emitidos los reportes de investigación y determinación de la considerable excesiva importación de bienes y servicios que podrían representar una potencial amenaza para diversas industrias del mercado estadounidense. Entre estas el acero, aluminio, paneles solares, máquinas de lavado, tecnología y propiedad intelectual.

Considerando para entonces el gobierno estadounidense en turno que dichas amenazas eran una fuente de inestabilidad al mercado industrial —por ende, al comercio de EE.UU.—, diversas acciones en materia proteccionista por medio de aranceles y cuotas fueron consideradas y otras implementadas en el período 2018.

Esta acción propició una tensión en el comercio internacional como resultado de que diversos aliados comerciales de EE.UU., no solo China, respondieron con represalias aplicando los mismos métodos proteccionistas.

A la fecha, EE.UU. maneja estrechos lazos comerciales con México, Canadá, Sur de Corea y la Unión Europea. Sin embargo, con ninguna de estas naciones se ha llegado a reportar el grado de tensión que se vive actualmente con China.

Así lo ilustramos con el impacto negativo en los mercados de EE.UU. y China que tuvo el anuncio del presidente Donald Trump el pasado 10 de mayo de 2019, día en que se confirmó el incremento de aranceles al 25% que había sido anunciado sobre los $200 miles de millones de importaciones de EE.UU. desde China ya gravados al 10% el 24 de septiembre 2018.

Estas acciones dan señales de que las tan comentadas intenciones de lograr próximamente una negociación entre Washington y Beijing se posterguen al mediano-largo plazo, por lo que el mundo económico, político y social está propenso a enfrentar una nueva etapa de esta disputa comercial.

¿CUÁNDO SE INTENSIFICA LA DISPUTA?

Hoy en día esta disputa que se experimenta en los mercados internacionales es resultado de la combinación de una serie de acciones proteccionistas mas no de un evento en particular, acciones que tienen un efecto de contagio y de las cuales quienes reciben impacto directo toman decisiones similares a quienes las propician. Es decir, se reporta un escenario donde se aplica ‘el yo te impongo, tú me impones'.

Recapitulando los eventos entre el 2017 a la fecha, tenemos el reporte de imposiciones arancelarias, que oscilan entre el 10% al 25%, sobre bienes y servicios de diversos sectores que se comercian entre EE.UU. y diversas naciones.

Sin embargo, es posible percatarse de que las acciones proteccionistas y por ende la disputa se intensifican con relación al sector tecnología y propiedad intelectual relacionada con maquinaria y equipo eléctrico, la incidencia que se alega China puede tener en el mercado estadounidense sustentada en el déficit comercial de bienes, y las respuestas o denominadas represalias por parte de Beijing.

La expresión directa de este hecho se reporta el 15 de junio 2018 con la materialización del 68% de las imposiciones arancelarias por parte de EE.UU. sobre la lista de $50 miles de millones, equivalentes a 1,333 productos, importados de China.

La situación se intensifica al China poner en efecto una respuesta similar a la previa citada. El 16 de julio 16 de 2018 China confirmó aranceles de 25% sobre 68% de la lista de $50 miles de millones de las importaciones de China desde EE.UU., publicada el 4 de abril de 2018.

FICHA

La autora conduce el segmento ‘Su ventana financiera' en @Estrellaonline

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro

Ocupación: Consultora Financiera

Resumen de su carrera: Master en Inversiones y Finanzas y Diplomado de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary University of London. Licenciatura en Contabilidad, Banca y Finanzas de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.

En estas dos acciones tenemos la materialización de la primera fase de acciones proteccionistas que en su momento se podrían haber considerado medios para lograr respuestas deseadas de las contrapartes.

Posterior, entra en efecto el 23 agosto de 2018 la segunda fase de imposiciones que abarca el 32% o $16 miles de millones de importaciones no consideradas en la primera fase por parte de EE.UU. y China.

Frente a este panorama donde la potencia asiática parecía no ceder, el 24 de septiembre de 2018 EE.UU. procede a poner en efecto aranceles del 10% sobre $200 miles de millones de importaciones desde China. Así se alcanza a imponer aranceles sobre +12% del total de importaciones al mercado estadounidense. A tan solo siete meses más tarde (mayo 2019) este 10% es incrementado al 25%.

Exacerbamos la situación al agregar las limitaciones en materia de importación impuestas por EE.UU. sobre un total de $48 miles de millones de bienes procedentes de otros aliados comerciales como la Unión Europea (UE), México, Canadá y Sur de Corea y China. Aranceles del 25% sobre el acero y 10% sobre el aluminio notificados el 20 de abril 2018, se materializaron el 16 de febrero 2018.

Resultado de la interposición de estos aranceles, se puede observar en el cuadro adjunto que para el cierre del 2018 versus 2017 se reporta una disminución de las exportaciones de bienes de EE.UU. a China y un incremento de solo 2.23% en lo que a exportación de servicios concierne, lo cual equivale a cinco puntos porcentuales por debajo de los resultados 2017 versus 2016.

Por otro lado, al primer trimestre 2018, para los paneles solares y las máquinas de lavado, cuyas importaciones al igual que el acero y aluminio son caracterizadas de amenaza a la industria local estadounidense, entran en efecto imposiciones arancelarias sobre $8.5 miles de millones de paneles solares y $1.8 miles de millones de máquinas de lavado. Siendo China el cuarto importador más importante de estos bienes al mercado estadounidense (11%), se ve también significativamente afectado en este sector.

Como se puede identificar, desde mediados de 2017 han sido diversas las acciones implementadas que implican diversos participantes del comercio internacional. Sin embargo, de los socios comerciales China es quien ha tomado posición en los titulares de esta conceptuada ‘guerra'.

¿POR QUÉ CHINA?

Las acciones proteccionistas implementadas por el gobierno de EE.UU. tienen una mayor repercusión en las relaciones comerciales con China, principalmente por la dependencia de los bienes y servicios que tiene un mercado sobre el otro, sumado a factores demográficos y sociales, así como en el posicionamiento que China ha ganado en los mercados emergentes y en desarrollo en la última década.

En lo que a la dependencia respecta, consultando cifras históricas períodos 2008-2017 las exportaciones e importaciones de bienes y servicios entre ambas naciones ha incrementado +200% lo cual es indicativo de un nivel de actividad comercial significativo entre ambas naciones a la actualidad.

Así lo corroboramos con las cifras citadas en el cuadro adjunto ‘EE.UU. – China Variaciones Exportaciones Bienes y Servicios 2016-2017-2018'. Entre los períodos 2016 y 2017 se reporta un incremento de 7% y 12% en lo que a exportaciones de bienes y servicios de EE.UU. a China respecta. Con relación a las importaciones, las cifras 2016 versus 2017 revelan un incremento de 9.30% y 8.98% en lo que a exportaciones de bienes y servicios de China a EE. UU respecta.

La guerra comercial es reflejo de la lucha por un primer lugar en el mundo del comercio, la economía y la política. Una carrera que termina por afectar al sistema en general considerando que los medios para obtener el posicionamiento deseado se valen de prácticas que afectan no solo a quienes se busca poner en desventaja sino a quienes las implementan. Es decir, tiene una implicación mundial resultado del ‘efecto de contagio' o impacto indirecto sobre los demás participantes del sistema.

La ilustración la tenemos en las numerosas compañías americanas ubicada en China y viceversa, donde las cadenas de producción deben de ajustar costos que terminan por imponer al consumidor un precio más elevado por los productos finales. O en el caso del sector agro y alimentos de EE.UU., entre estos la soya, la cual ha sido y continúa siendo fuertemente afectada por las represalias de China.

Frente a este último hecho, el gobierno de EE.UU. comunica que se implementarán subsidios que apoyen a los sectores y que el dinero recaudado en concepto de aranceles será destinado al beneficio de estos y otros afectados. A la fecha se reporta una recaudación de $39 miles de millones en concepto de aranceles equivalente a 46% por arriba del mismo período acorde a cifras publicadas por el departamento de tesoro.

A pesar de estos comentarios, publicaciones e intenciones que parecen positivas frente al escenario comercial actual, se debe de continuar considerando los potenciales riesgos a la baja en lo que al PIB mundial respecta. De cuardo con las recientes proyecciones, la economía global frente al panorama actual esta propensa a una desaceleración de 0.3 puntos porcentuales. Por ello, si las tensiones entre las potencias comerciales del mundo se agravan, podríamos experimentar una desaceleración económica mayor.