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06 de Jul de 2020

Economía

Administración de riesgos, una ventaja competitiva

La pequeña empresa aporta alrededor del 44% del PIB mundial, convirtiendo la administración de riesgos en una ventaja competitiva clave

La continuidad de los negocios, independientemente el sector de industria, siempre se ha visto expuesta a la baja a razón de diversos riesgos operacionales como de mercado. Sin embargo, este último supone el de mayor preocupación, por lo que la conversión de la administración de riesgos a una ventaja competitiva se torna cada más imprescindible para la subsistencia de los negocios. Principalmente de la pequeña empresa.

Administración de riesgos, una ventaja competitiva

A pesar de las constantes crisis en que la economía global se ha visto sumergida, las compañías tienden a subestimar la magnitud de las complicaciones de las contracciones del ciclo. Continúan siendo muchos los negocios en los cuales la integración de medidas preventivas, preparación y respuesta a los riesgos no es una prioridad. Una conducta que se observa con mayor frecuencia en la pequeña empresa, donde a la administración del riesgo no se le otorga la importancia que se observa en la mediana y grande empresa.

Según análisis de más de 5,000 firmas en América, en las últimas cinco crisis, el promedio de los negocios reportó una baja del 1% de sus ingresos, comparado con 8% de crecimiento anual en tres períodos anteriores.

Para los consultores y estrategas, esta inclinación está ligada a la idea errónea de que un negocio por ser pequeño en cuanto a valor de mercado y actividad, no está expuesto a la baja a la que están expuestos los de mayor envergadura.

Según los informes de desempeño, la pequeña empresa reporta el mayor fracaso empresarial en época de desaceleración. Lo cual concuerda con la reacción de las compañías en el ámbito global frente a contracciones económicas (BCG encuesta 439 compañías globales).

Frente a las adversidades que puedan suponer las limitaciones al desempeño económico, también se debe de considerar cómo tomar ventaja.

Los riesgos, a pesar de ser fuentes de pérdida, también pueden ser el camino a una gama de oportunidades. Y es ahí cuando la adecuada administración del riesgo entra en juego. Por ello se considera como una ventaja competitiva que no puede dejarse de lado a los planes estratégicos.

Las ventajas competitivas son todas aquellas características, ya sea a nivel de producto o servicio, que distinguen a una entidad de su competencia. Entre las más comunes, en orden de importancia, destacan el liderazgo de los precios, las alianzas, las estrategias de nicho, la calidad y el servicio.

Cada una de estas, enfocadas en tres factores clave: los precios, los productos y la experiencia del cliente. Ahora, esta gama de ventajas ligada a una conducta de protección a la estabilidad es la fórmula que intensificaría los resultados. Por ello en el plan estratégico de ventajas competitivas se hace un llamado a escapar de la consideración de los enfoques tradicionales y, por el contrario, hacer frente a las coyunturas económicas actuales.

Administrar riesgos no significa prevenirlos al 100%, en muchas ocasiones se debe de tomar el riesgo para obtener oportunidades que se transforman en ganancia.

¿En qué consiste?

La administración de riesgo escapa de la simple determinación de fuentes y mecanismos de prevención.

Hoy día, una diversidad de empresas ha demostrado la capacidad que la materia brinda para el posicionamiento. Luego de las últimas cuatro recesiones, las que toman acciones tempranas para el manejo de riesgos tienden a reportar incremento en sus ventas y márgenes de ganancias.

Las estrategias de manejo de riesgo si bien no eliminan las probabilidades de pérdidas, suponen un medio de normalización de las operaciones permitiendo una recuperación más rápida.

La administración de riesgo construye valor, porque se abre paso a la planeación estratégica tomando en consideración el clima local e internacional de los negocios, dando lugar a la preparación para el futuro.

El tema toma mayor relevancia frente a la reciente pronunciación de la FED de Estados Unidos, en cuanto al recorte de 50 puntos básicos de su tasa de interés a un rango objetivo de 1% a un 1.25%. El comunicado ha sido catalogado de emergencia, dándose fuera de los tiempos habituales, lo cual transmite las necesidades de estimulo que buscan establecer las instituciones mediante el apoyo de crecimiento moderado, un mercado laboral fuerte y sostenible, así como un nivel de inflación alineado a la recomendación del 2%.

Si bien las grandes y medianas empresas reportan actividades económicas de mayor envergadura, la pequeña empresa en agregado aporta alrededor del 44% del PIB global, estando estas últimas expuestas al fracaso empresarial en épocas de desaceleración y recesión.

Dicho esto, una de las principales fuentes de desempeño del mundo está expuesta a la falla, lo cual representa una amenaza e intensifica la necesidad a la integración de la administración de riesgos.

Considerando que las actuales acciones en materia de política monetaria expansionista por parte de la FED reafirman a las potenciales dificultades económicas por venir, si las afectaciones son de esta magnitud, ¿cómo se puede segmentar el camino a potenciales beneficios económicos para las entidades? Es lo que muchos pensaríamos cuando el sentimiento pesimista toma fuerzas.

Recesión un conceptoque toca puertas
Laritza del Rosario Lezcano Navarro

FICHA

La autora es asesora en materia de finanzas.

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro

Ocupación: Consultora financiera

Resumen de su carrera: Máster en inversiones y finanzas, y diplomado de economía y finanzas de la Queen Mary University of London. Licenciatura en contabilidad, banca y finanzas de la Universidad Santa María la Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.