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14 de Jul de 2020

Economía

Políticas monetarias en respuesta a la crisis

La recesión que pronostican los grandes analistas económicos podría materializarse. El Covid-19 es un gran reto para los nuevos mercados del mundo

Políticas monetarias en respuesta a la crisis

El Covid-19, un virus que ya ha reclamado miles de casos y vidas en Asia, Europa y América, amaga con situarse entre las amenazas económicas más importantes.

Así se evidencia con las acciones de bancos centrales que, frente a la situación, han reactivado el uso de herramientas en política monetaria no convencionales, como lo es la asistencia financiera mediante planes de expansión cuantitativa o quantitative easing, herramientas que fueron aplicadas como respuesta a las secuelas de la crisis financiera 2007-2008.

Estos planes de expansión cuantitativa han resurgido, principalmente por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), ente regulador que había iniciado un proceso de normalización de sus políticas entre 2018-2019.

Las medidas llevan por objeto inyectar dinero a la economía. Se les denomina no convencionales, porque son de uso en casos extremos, como el actual, donde la mayor parte de las naciones afectadas por la pandemia del coronavirus en curso, reporta altos niveles de deuda/PIB que limitan su capacidad de acción frente a dicho problema.

Lo que se reporta en el panorama económico y social escapa de una estrategia de manipulación de los mercados o de lo que una falla en los sistemas y sus regulaciones podría haber propiciado. Estamos frente a una situación que atenta contra la vida del ser humano, convirtiéndose en una amenaza que ha desencadenado una interrupción general de los flujos de efectivo en la economía mundial, cerrando fábricas, paralizando servicios y llevando a las personas a permanecer confinadas en sus hogares.

Para el período de la crisis de las hipotecas, 2007-2008, entre el Banco Central de Europa (BCE) y la FED, se proporcionó una asistencia financiera que sobrepasó los $2 mil billones de dólares.

Actualmente, a pesar de que los programas de ayuda económica no alcanzan estas cifras, la confirmación de los aportes a la fecha podría estar delimitando el camino a un resultado similar o mayor.

Después de solo tres meses de haberse propagado el virus en la Unión Europea, el 18 de marzo de 2020, el BCE promulgó la extensión de un programa de impresión de dinero de $821 mil millones (EUR750 mil millones) que serán destinados a la compra de activos del gobierno y de las corporaciones.

Por su parte, la FED, el domingo 15 de marzo de 2020, recortó las tasas de interés a un punto porcentual, ubicándolas actualmente en el rango 0.00% a 0.25%. Además, se anunció un programa de ayuda de $500 mil millones para la compra de bonos del tesoro y $200 mil millones para la adquisición de deuda respaldada por hipoteca. En su totalidad, a la fecha la asistencia de ambos reguladores se eleva a 1.5 mil billones.

La aplicación de estas herramientas no convencionales es necesaria tanto para la estabilidad del sector privado y todos sus colaboradores, como para el sistema financiero.

Si las fuerzas pesimistas sobre el desempeño económico se exacerban, se podría desencadenar una ola de retiros de los depósitos por parte de los cuentahabientes de las instituciones financieras.

Además de que el pesimismo llevaría al desplome del valor del mercado para cientos de compañías de los diferentes sectores y sus industrias, primordialmente la de servicios, donde los consumidores han empezado a reportar una baja en la demanda porque simplemente no desean abandonar sus hogares por temor a adquirir el virus.

Los planes de ayuda económica mediante estas herramientas no convencionales son un elemento positivo que se concentra en el objetivo de promocionar poder adquisitivo y reactivar las economías desaceleradas.

Sin embargo, también tienen un lado negativo, y es que con una mayor circulación de dinero se produce la baja del valor de la moneda, equivalente a una valoración más conservadora de las exportaciones.

Para muchos de los países de la región latinoamericana, los programas de ayuda económica significarán un paliativo en el corto y mediano plazo, que a su vez repercutirá significativamente en el rendimiento de las exportaciones.

Hoy día, la mayoría de las exportaciones se denominan en dólares estadounidenses, los programas de asistencia de la FED y sus potenciales ajustes estarían impactando a la baja el valor del dólar.

Dicho esto, y contemplando la expansión del brote de Covid-19 en la región de América Latina y el Caribe (LAC), la situación económica es preocupante.

Actualmente, los países de la región tienen niveles de Deuda/PIB que limitan su capacidad de acción frente a estas afectaciones, aunado que los sistemas de salud se encuentran desalineados a los niveles óptimos en los cuales deberían de estar.

Para muchos en el ámbito económico y social, uno de los mayores factores que nos frena al actuar frente a esta situación, es la falta de transparencia y la corrupción.

“Si en los países se hubiese respetado en su momento el recurso y destinado a las contingencias, podríamos encontrarnos en mejores posiciones para combatir dicha pandemia”, comenta una profesional vinculada al sector de la salud en Panamá, que pidió la reserva de su identidad.

Al 20 de marzo de 2020, en el ámbito internacional se reportaba un total de 246,275 casos de coronavirus, de los cuales aproximadamente 2,406 correspondían a la región LAC.

Entre los cinco países con el mayor número de enfermos destacan Brasil con 621, Chile con 342, Ecuador con 260, Perú con 234, y Panamá con 137 (Universidad Johns Hopkins, Baltimore, EEUU).

Con la crisis económica por la que atravesaban los mercados globales, la actual crisis de salud pavimenta el camino a una severa contracción que podría desencadenar la próxima recesión económica del siglo XXI, acompañada de medidas monetarias y fiscales que podrían superar los no programas de asistencia convencionales y tasas negativas implantadas por los bancos centrales luego de la crisis de hipotecas.

Aplicar las herramientas no convencionales será el esfuerzo por evitar un tema de mayor escala, como una 'gran depresión', que se caracterizaría por una profunda crisis económica, social y de salud. Un nuevo reto para todos los profesionales y académicos del mundo.

Recesión un conceptoque toca puertas
Laritza del Rosario Lezcano Navarro

FICHA

La autora conduce el segmento 'Su ventana financiera' en @Estrellaonline

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro

Ocupación: Consultora financiera

Resumen de su carrera: Máster en inversiones y finanzas, y diplomado de economía y finanzas de la Queen Mary University of London. Licenciatura en contabilidad, banca y finanzas de la Universidad Santa María la Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.