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24 de Oct de 2020

Economía

Sistemas integrales de cuidados, clave para la recuperación socioeconómica

La Cepal y ONU Mujeres solicitaron a los gobiernos situar los cuidados en centro de respuestas al covid-19, ya que pueden convertirse en 'motor' para la recuperación socioeconómica

Colocar los cuidados en el centro de sus respuestas al covid-19 como factor clave para la recuperación socioeconómica en la región, solicitó a los gobiernos de la región la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres).

Los organismos lanzaron esta petición, tras el lanzamiento del documento "Cuidados en América Latina y el Caribe en tiempos de covid-19. Hacia Sistemas Integrales para Fortalecer la Respuesta y la Recuperación",  este miércoles 19 de agosto en un seminario web, en donde adem´´as sugieren crear paquetes de incentivos y recuperación, promover sistemas integrales que aseguren el acceso al cuidado a las personas que lo requieren y garantizar los derechos de las personas que los brindan.

Medidas contra COVID-19 en Panamá.
Un enfoque sistémico e integral significa incorporar a todas las poblaciones que requieren cuidados. Actualmente, existe un estereotipo de la feminización del cuidado.Roberto Barrios | La Estrella de Panamá

Para Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de la Cepal, y Maria-Noel Vaeza, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, los sistemas integrales de cuidados (actividades que regeneran diaria y generacionalmente el bienestar físico y emocional de las personas, esenciales para el sostenimiento de la vida, la reproducción de la fuerza de trabajo y de las sociedades) pueden convertirse en un “verdadero motor” de la recuperación socioeconómica de la región que no deje a nadie atrás.

Con ese enfoque, dijo Bárcena, la crisis de la covid-19 debe transformarse en una oportunidad para fortalecer las políticas de cuidados en la región, desde un enfoque sistémico e integral, lo cual significa incorporar a todas las poblaciones que requieren cuidados y generar sinergias con las políticas económicas, de empleo, salud, educación y protección social, sobre la base de la promoción de la corresponsabilidad social y de género.

“Esta es la única manera de afrontar con éxito las diversas consecuencias e impactos económicos y sociales causados por la pandemia, y lograr reconstruir con mayor igualdad y sin dejar a nadie atrás”, enfatiza Bárcena.

El informe conjunto destaca que la actual distribución de las responsabilidades de los cuidados es sumamente "desequilibrada", recayendo principalmente en los hogares y siendo realizada mayoritariamente de manera "no" remunerada por las mujeres; y que a pesar de su importancia, este trabajo sigue siendo invisibilizado, subestimado y desatendido en el diseño de políticas económicas y sociales en América Latina y el Caribe.

Indica que como reflejo del estereotipo de la feminización del cuidado, en el ámbito del trabajo de cuidados remunerados, las mujeres también están sobrerrepresentadas en estos empleos caracterizados en general por una “baja” remuneración y condiciones laborales “precarias”.

La directora regional de ONU Mujeres, por su parte, considera que "esta crisis es excepcional y requiere de cambios profundos y una ampliación de la protección social, lo que implica nuevos contratos sociales. 

"Es hora de tomar en serio la inversión pública en salud y creación de empleo con un enfoque de género y derechos”, señala Vaeza.

A su vez, agrega que la inversión en políticas de cuidados genera "un triple dividendo" ya que, además de contribuir al bienestar de las personas, permite la creación directa e indirecta de empleo de calidad y facilita la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo lo que supone un retorno de ingresos para el Estado vía impuestos y cotizaciones y una mayor renta para las personas.

"Si los gobiernos no se toman en serio la necesidad de fortalecer sistemas de cuidados con corresponsabilidad, esta crisis puede dejar a muchas mujeres fuera de la economía y sin poder ejercer sus derechos económicos y sociales", expresa Vaeza.

Además de analizar la importancia de los sistemas de cuidados en la región, el informe visibiliza los impactos que ha tenido la pandemia en este ámbito, medidas implementadas en el marco de la respuesta a la covid-19 en algunos países y se entregan una serie de recomendaciones de políticas para abordar la crisis de los cuidados en el actual contexto.

La pandemia de la covid-19 ha reafirmado la centralidad de los cuidados, poniendo en evidencia la insostenibilidad de su actual distribución, indican la Cepal y ONU Mujeres.

Desde antes de la pandemia, las mujeres en América Latina y el Caribe dedicaban el triple de tiempo que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado. Según detalla el documento, esta situación se ha visto agravada por la creciente demanda de cuidados y la reducción de la oferta de servicios causada por las medidas de confinamiento y distanciamiento social adoptadas.

Los impactos de la pandemia en la vida de las personas generan nuevos desafíos de reorganización del trabajo productivo y reproductivo en el corto, mediano y largo plazo, y demandarán nuevos ritmos y exigencias sobre los sistemas nacionales de educación pública, salud y protección social más allá de la crisis, señalan los organismos.

Entre las recomendaciones entregadas por ambos organismos figuran medidas tales como asegurar que los servicios de cuidados sean considerados prioritarios, garantizando su realización de manera segura durante el período de confinamiento; expandir la protección de las personas que desempeñan tareas de cuidado tanto de forma remunerada como no remunerada; invertir en infraestructura de cuidados, en tecnología y sistemas de transporte que ahorren tiempo; e integrar la economía del cuidado en la planificación, diseño e implementación de las políticas macroeconómicas, entre otras.

En el documento, la Cepal y ONU Mujeres proponen avanzar en el levantamiento rápido de datos sobre los impactos de la covid-19 en el trabajo de cuidados no remunerado, así como en el funcionamiento de servicios de cuidado infantil y servicios para el cuidado de personas mayores y con discapacidad, en la flexibilización de las condiciones para el acceso a bonos y subsidios para el acceso a servicios de cuidado, en la promoción de la corresponsabilidad del sector empresarial durante el confinamiento, en campañas para visibilizar la sobrecarga de cuidados de las mujeres, y en la incorporación sistemática de grupos de trabajo sobre políticas de cuidados en los comités de crisis creados en el marco de la pandemia.