07 de Dic de 2022

Economía

Las pymes y el dilema del apoyo financiero en tiempo de crisis

Antes de asumir una deuda es necesario tener claro el destino que vamos a darle a los recursos, si será en un proyecto productivo, el pago de deudas, o si se destinará a gastos que no representen un aumento en la facturación

Cuando se dice que estamos frente a la crisis económica global más importante después de la Segunda Guerra Mundial, nos preguntamos, ¿en qué momento un emprendimiento debe pedir préstamo financiero? ¿Bajo qué condiciones conviene endeudarse?Shutterstock

En momentos como el actual, producto de la pandemia se ha generado la paralización de la productividad, así como la suspensión del suministro y la demanda en los mercados y el cierre de miles de compañías en el mundo.

Solo en EE.UU. han cerrado más de 100,000 emprendimientos y se habla de que al menos una de cada cinco pymes se verá obligada a poner fin a sus operaciones a fin de año.

Cuando se dice que estamos frente a la crisis económica global más importante después de la Segunda Guerra Mundial, nos preguntamos, ¿en qué momento un emprendimiento debe pedir un préstamo financiero? ¿Bajo qué condiciones conviene endeudarse?

Lo primero es indicar que antes de asumir una deuda es necesario tener claro el destino que vamos a darle a los recursos, si será en un proyecto productivo, el pago de deudas, o destinarlo a gastos que no representen un aumento en la facturación, etc.

En condiciones normales, pero más aún en la situación actual, antes de contraer una deuda debemos tener claros algunos aspectos:

Claridad del negocio

Es fundamental para el éxito del emprendimiento, para el buen uso de los recursos provenientes de un financiamiento y el repago del mismo, tener muy bien definido nuestro proyecto.

Es probable que tras la crisis se deba dar un giro y se haga necesario aplicar opciones de producción y venta distintas a las que veníamos implementando, que hagan nuestro producto o servicio más asequible a los potenciales clientes y, por ende, se requiera modificar nuestra forma de gerenciar.

Destino de los recursos

Una vez que hemos detectado aquellas cosas que necesitamos cambiar o adaptar a las nuevas realidades de la empresa, el paso siguiente es definir claramente el monto del préstamo y en qué gastaremos esos recursos, qué destino le daremos.

Debemos enfocarnos en no desviar fondos del préstamo para cubrir gastos distintos a los originalmente planteados. Es muy recurrente el hecho de que las empresas solicitan un crédito para algo, pero luego al disponer de los recursos los destinan a otro asunto, en todo o en parte, totalmente distinto a lo originalmente concebido, lo que incide directamente en la productividad, la transformación en ingresos y el posterior pago del crédito.

Préstamos productivos, deudas buenas

La pandemia ha reconfigurado el orden mundial y afectado severamente las economías.Archivo | La Estrella de Panamá

Al momento de contraer endeudamiento debemos tener presente la diferencia entre una deuda buena y una deuda mala. La primera es aquella que nos va a traer ingresos, inmediatos o mediatos, que se va a transformar en un beneficio directo y palpable para la empresa, como por ejemplo, la compra de una maquinaria, materia prima o tecnología que va a incidir directamente en el aumento de mi capacidad de producción o en mi línea de venta directa, como es el caso de las tan de moda páginas e-commerce o de ventas en línea.

Las malas son aquellas que no se revierten en ingresos, por ejemplo, la compra de tecnología que no incide en la facturación, como renovación de computadoras, ordenadores y aparatos celulares, el pago de deudas, entre otros.

Deudas bancarias 'versus' financiamiento de proveedores

Recordemos que las deudas bancarias generan intereses y costos adicionales que pueden hacernos muy onerosa la toma de un financiamiento, es por esto que en ocasiones es más económico buscar financiamiento directo por parte de nuestros proveedores.

Aunque en tiempos de crisis, el efecto de falta de liquidez puede ser general, siempre es recomendable conversar con nuestros suplidores con el fin de obtener un crédito que nos favorezca, a un costo más bajo que el financiamiento bancario.

Tipo de crédito a solicitar, plazos y condiciones

En la mayoría de los países existe una distinción entre créditos dirigidos a las pymes y el resto de las empresas y personas; no obstante, es importante evaluar qué hace nuestra empresa y qué destino le daremos a los recursos, ya que si nuestro emprendimiento se dedica a actividades agrícolas o con destinos agrícolas, es posible que podamos aplicar dentro de los créditos destinados a ese sector, que normalmente tienen mejores tasas de interés y condiciones de pago; si nuestra empresa se dedica al sector del turismo, también conseguiremos mejores condiciones de parte de la entidad financiera.

A los ejecutivos de los bancos les conviene por temas de cumplimiento de metas dar financiamientos caros, y el de las pymes no escapa de ello, motivo por el cual debemos evaluar muy bien cómo enmarcarnos dentro del perfil que mejor nos favorezca a los efectos crediticios.

Mientras más plazo y menos tasa podamos conseguir, así como algún período de gracia para los pagos, más beneficioso será para nuestras empresas.

Dada la importancia que tienen las pymes en el mundo se creó en el año 1955 el Consejo Internacional para la Pequeña Empresa (ICSB por sus siglas en inglés), siendo la primera organización en promover el crecimiento y el desarrollo de estos negocios a nivel global, considerándose generalmente a las compañías con menos de 250 trabajadores como una pequeña empresa, y es tal la importancia de estas que en asamblea general del Consejo se declaró el día 27 de junio como el Día de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas, con el propósito de crear conciencia acerca de su contribución a la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible de los países.

Según datos del referido Consejo, las pymes representan el 90% del total de las empresas, generan entre el 60% y 70% de empleos y son responsables del 50% del producto interno bruto del mundo entero, motivo por el cual los Estados y las entidades bancarias deben buscar la forma de apoyar financieramente, con condiciones blandas y asequibles a este tipo de compañías.