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12 de Apr de 2021

Economía

La banca no aboga por una extensión de la moratoria

El monto de los préstamos modificados por los bancos a personas y empresas que vieron afectadas sus actividades por la pandemia de la covid-19 ha disminuido en $3 mil millones en los últimos nueve meses

La reactivación económica del país requiere de la participación de la banca a través del crédito. En ese sentido, el sector económico no espera una extensión de la moratoria el próximo 30 de junio de 2021, cuando vence el período para que los bancos continúen evaluando las condiciones económicas de los clientes y modificando los términos y condiciones de las obligaciones.

Ciudad de Panamà
Tras casi un año de pandemia, Panamá intenta activar su alicaída economía

En su lugar, la banca prefiere incentivar a los deudores a contactar a los bancos para que en conjunto puedan buscar restructuras y refinanciamientos acordes a la nueva realidad económica, explicó Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidente de la Asociación Bancaria de Panamá (ABP).

“Esperamos que con la apertura de la economía empecemos gradualmente a recuperar la actividad económica y bancaria”, agregó la banquera.

El monto de los préstamos modificados por los bancos a personas y empresas que vieron afectadas sus actividades por la pandemia de la covid-19 ha disminuido en $3 mil millones entre junio 2020 y febrero 2021.

Las estadísticas que maneja la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) indican que en julio de 2020, los créditos de consumo y corporativos modificados ascendían a $26,201.15 millones. Nueve meses después, al cierre de febrero de 2021, estos créditos ascienden a $23,057.83 millones, lo que representa un 42% de la cartera local.

“Este monto llegó a superar el 50% de la cartera del sistema cuando inicia la pandemia. Esto es evidencia de la capacidad del sistema bancario y los clientes de buscar arreglos de pagos con estructuras acordes a su nueva realidad financiera para ir reduciendo este monto. Es importante mencionar que del total de $23,057.83 millones aproximadamente un 40-50% de los clientes han venido haciéndole frente a sus pagos”, aseguró Sentmat de Grimaldo.

El número de clientes que se habían acogido a los alivios financieros sumaba 1,002,925 en junio de 2020. Hoy, hay 300,962 clientes menos en préstamos modificados.

Las modificaciones efectuadas a la cartera de vivienda mantienen el saldo más alto. Un total de 117, 707 propietarios solicitaron ajustes a los compromisos financieros, que suman $8,384.68 millones. Le siguen préstamos personales con 187,475 clientes ($1,524.15 millones), las tarjetas de créditos con 279,282 ($1,441.54 millones) y los autos con 90,020 ($931.30 millones).

Los créditos hipotecarios experimentaron un incremento del 2.7% con relación al 2019. El comportamiento positivo está asociado a las deudas otorgadas en el pasado.

En la cartera corporativa, 3,624 clientes ($3,618.22 millones) de la construcción ajustaron sus préstamos, 6,525 ($2,355.01 millones) del comercio, 11,136 clientes ($2,138.79 millones) de la servicios, 364 ($447.10 millones) de los hoteles y restaurantes y 2,721 ($351.04 millones) del sector agropecuario. Otros 3,109 clientes del sector financiero, industria, inmobiliaria, ventas al detal, Zona Libre de Colón también se acogieron a las medidas de alivio financiero ($1,866.00 millones).

La cartera crediticia experimentó una reducción de 5.2% tanto por los préstamos otorgados en la economía doméstica como por los financiamiento que se colocan fuera de Panamá.

“Es más relevante que nunca contar con un sistema financiero sólido, estable y eficiente que facilite la interacción entre los distintos agentes económicos y los mercados financieros”,
AMAURI CASTILLO
SUPERINTENDENTE DE LA BANCA PANAMEÑA.

Acuerdos bancarios

La paralización de las actividades productivas y la lenta recuperación económica que experimentó el país como consecuencia de la pandemia abrió paso a una nueva modalidad de créditos denominados “préstamos modificados”.

La alternativa permitió a muchos trabajadores y empresas que vieron suspendidas sus actividades modificar los términos y condiciones de los compromisos adquiridos originalmente con los bancos.

Mediante el acuerdo 002 de 2020, del 16 de marzo de 2020, el ente el regulador panameño dictó una medida temporal para aliviar la carga financiera de los afectados.

Considerando esta figura, los bancos establecieron una moratoria automática, sin penalizaciones, por un periodo de 90 días para los préstamos, lo que suspendió temporalmente la obligación de pago.

El 21 de octubre de 2020, el ente regular modificó el acuerdo 002 de 2020 para extender el periodo hasta el 31 de junio de 2021 para que entidades financieras evaluaran las condiciones de sus clientes. Para este trámite las personas deben acercarse a los bancos para que se determine qué medida podría aplicarse en cada caso.

Las modificaciones de los préstamos pueden incluir el otorgamiento de períodos de gracia, extensiones de plazo de vencimiento de los préstamos, ajustes de la letra o cuota mensual, entre otras opciones.

La banca no aboga poruna extensión de la moratoria

La SBP explicó que en esta fecha se pone a un periodo de evaluación para que las partes acuerden nuevos términos, pero en ocasiones, las obligaciones pueden conllevar un mayor plazo ya que para muchos clientes la recuperación puede tomar más tiempo.

Economía y desempleo

El año pasado, la economía del país decreció un 17.7%, lo que sería el primer registro negativo desde 1989. Los rubros más afectados por la pandemia son el turismo, el comercio, la construcción y el sector inmobiliario, que aún continúan rezagados. Alguna de estas actividades incluso experimentó caídas del 80% en el segundo trimestre del año. El desempleo en el país paso de 7.1% al 18.5%, la tasa más alta en 20 años. Mientras que la informalidad aumentó del 44.9% al 52.8%.

En el 2021, el riesgo de que los deudores no puedan hacerle frente a sus obligaciones puede afectar el sistema financiero. Aspectos como el deterioro en la calidad de las carteras y la posible extensión de alivios financieros podrían incidir en la sostenibilidad fiscal y la conservación del grado de inversión, explicó Amauri Castillo, superintendente de la banca panameña.

“Es más relevante que nunca contar con un sistema financiero sólido, estable y eficiente que facilite la interacción entre los distintos agentes económicos y los mercados financieros”, advirtió Castillo.