América Latina puede acelerar su desarrollo si atrae más inversión productiva

Autores del McKinsey Global Institute sostienen que el progreso no tiene límites físicos, sino institucionales, y que la región cuenta con recursos estratégicos para crecer más rápido

América Latina puede acelerar su desarrollo y reducir la desigualdad si logra atraer inversión productiva, fortalece su capital humano y adopta políticas públicas estables de largo plazo, plantean Marc Canal Noguer, senior fellow de McKinsey Global Institute, y Andrés Cadena, coautor del libro “Un siglo de abundancia: una historia de progreso para las generaciones venideras”. La obra se lanzó previo al Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y se presentó formalmente durante el evento ante expertos y la prensa local.

El libro cuyo título en inglés es “A Century of Plenty: A Story of Progress for Generations to Come” analiza los últimos 100 años de progreso global y sostiene que la humanidad experimentó un avance sin precedentes en ese período. “En los últimos 100 años el mundo experimentó un progreso sin precedentes. Los estándares de vida se multiplicaron por seis en promedio”, explicó Canal Noguer. Según detalló, una persona a finales del siglo XX tenía seis veces más renta per cápita que a comienzos de ese mismo siglo.

Para los autores quienes conversaron con La Estrella de Panamá, la discusión actual está marcada por una narrativa pesimista que no refleja los datos históricos. “Tenemos un mundo pesimista ahora mismo”, señaló Canal Noguer. Citó encuestas en países desarrollados donde una minoría cree que la siguiente generación vivirá mejor que la anterior. “Es exactamente lo contrario a lo que ocurrió en todas las generaciones del último siglo”, afirmó.

Andrés complementó el planteamiento con una visión regional. “Lo que proponemos es dejar de ser negativos. Si uno mira la historia de la humanidad, está llena de éxitos”, indicó. A su juicio, el avance logrado en el último siglo supera lo alcanzado en miles de años previos. “El mundo está mucho mejor. Muchísimo mejor”, subrayó.

América Latina: avances y brechas

Los autores sostienen que América Latina también registra mejoras sustanciales en indicadores sociales y económicos. Cadena recordó que hace un siglo el ingreso per cápita de la región rondaba entre $2,000 y $2,500, mientras hoy alcanza cerca de $15,000 en promedio. “Ha mejorado indiscutiblemente, se multiplicó muchas veces”, afirmó.

También mencionó avances en mortalidad infantil y esperanza de vida. “La expectativa de vida subió de 35 a 75 años. En cualquier indicador de prosperidad económica y social, América Latina cambió fundamentalmente”, dijo.

No obstante, reconoció que persiste un desafío estructural: la desigualdad. “Hay un indicador donde no está claro el avance, y es el índice de Gini”, explicó, en referencia a la brecha entre los más ricos y los más pobres.

Para cerrar esa brecha, Cadena planteó una fórmula directa: “Para cerrar la brecha entre ricos y pobres, tienes que hacer que los pobres se vuelvan ricos”. En términos económicos, explicó que eso implica elevar salarios mediante mayor inversión y productividad. “¿Cómo se aumentan los salarios? Trayendo las inversiones correctas a la región”, sostuvo.

La “máquina del progreso”

Canal Noguer describió lo que en el libro denominan la “máquina del progreso”, compuesta por tecnología, innovación, inversión, capital humano y energía. “Cuando la máquina del progreso funciona, crecemos y mejoramos. Cuando se gripa, no funciona”, señaló.

En su análisis, los límites al desarrollo no son físicos. “Podemos generar suficiente energía, tenemos suficientes minerales, podemos producir suficiente comida y hacerlo dentro de los límites climáticos”, afirmó. “Los límites no son físicos. Los límites están en nuestra mente y en nuestros corazones”.

En ese sentido, destacó que el crecimiento no ocurre de forma automática. “El progreso es una elección”, indicó. “Si elegimos el progreso como lo hicimos en el pasado, podemos llegar a un mundo mucho más próspero”.

Recursos estratégicos y oportunidad regional

Andrés Cadena enfatizó que América Latina posee ventajas comparativas claras en recursos naturales y energía, claves en la transición global. “Somos el continente más rico en recursos minerales, energéticos e hídricos”, sostuvo.

Mencionó el potencial en petróleo, gas, carbón, energía hídrica y eólica, así como minerales estratégicos como litio, cobre y níquel. “Todos los componentes de la transición energética están en América Latina”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que la región debe integrarse mejor a las cadenas de valor y generar mayor valor agregado. “No hay ninguna razón por la cual eso no pueda pasar. Lo que necesitamos es inversión, estabilidad y política pública adecuada”, indicó.

A su juicio, uno de los principales obstáculos es la falta de visión de largo plazo. “El problema central de América Latina es tener la capacidad de pensar en largo plazo y dar estabilidad a las inversiones productivas”, señaló.

El caso de Panamá

Durante la entrevista con La Estrella de Panamá, Andrés Cadena mencionó el potencial de Panamá como plataforma logística y energética. “¿Cómo hacemos para que el Canal sea tres veces más eficiente y alrededor del Canal generemos cinco capacidades logísticas más grandes?”, planteó.

El mensaje, según los autores, no es ideológico, sino pragmático. “El modelo de desarrollo fue probado por 190 países alrededor del mundo”, afirmó Andrés. “No hay que reinventar la rueda”.

En su conclusión, ambos insistieron en la necesidad de cambiar la narrativa regional. “La oportunidad es real”, dijo Marc Canal Noguer. “Pero hay que ir a por ella”.

Andrés Cadena fue más enfático: “Este es un continente que tiene un futuro promisorio. ¿De qué depende? De que nos organicemos, de que tengamos buena política pública y de que generemos las condiciones para que la inversión llegue”.

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