El edificio, cerrado hace más de una década por problemas estructurales, pasó de albergar a cientos de estudiantes a convertirse en un albergue temporal...
América necesita 600 millones de moscas estériles por semana para frenar el gusano barrenador
- 13/07/2026 16:10
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️América necesita aumentar de 100 millones a 600 millones la producción semanal de moscas estériles para contener el avance del gusano barrenador del ganado (GBG), una plaga que volvió a propagarse entre Panamá y Estados Unidos tras romperse la barrera biológica que desde 2006 mantenía contenida la enfermedad en Felipillo, en el corregimiento de Pacora, al este de la provincia de Panamá.
Para enfrentar el rebrote, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Comisión Panamá–Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (Copeg), impulsan un programa regional basado en la técnica del insecto estéril para reducir la población de la mosca que transmite la enfermedad. Antes de su erradicación en la región, la plaga ocasionaba pérdidas estimadas en unos $10 millones anuales al sector ganadero.
Según explicó a EFE el oficial de Ganadería Sostenible de la FAO, Andrés González Serrano, la capacidad actual de producción resulta insuficiente frente a la magnitud del brote, por lo que será necesario ampliar la infraestructura con nuevas plantas en México y Estados Unidos, además de fortalecer la operación de la instalación ubicada en Panamá.
La técnica consiste en criar larvas de la mosca, esterilizarlas mediante radiación y liberarlas posteriormente en las zonas afectadas. Cuando las moscas silvestres se aparean con las estériles no producen descendencia, lo que reduce gradualmente la población del insecto sin recurrir al uso masivo de plaguicidas.
Esta estrategia permitió erradicar el GBG desde Panamá hasta México en 2006 y mantener durante casi dos décadas una barrera biológica en Felipillo que impidió su avance hacia el norte del continente. Sin embargo, la FAO indicó que esa barrera dejó de ser suficiente a partir de 2022 debido a movimientos de animales sin controles sanitarios ni trazabilidad, cambios ambientales y condiciones climáticas que favorecieron la dispersión de la mosca.
En enero de 2023, Panamá reactivó la emergencia sanitaria por el gusano barrenador del ganado, luego de confirmarse nuevos casos de la enfermedad en el país.
El GBG (Cochliomyia hominivorax) es una mosca cuyas larvas son parásitas. La mosca adulta deposita de 200 a 300 huevos en las heridas, que al eclosionar, su larva se alimenta del tejido vivo y provoca una gusanera o miasis cutánea, una condición dolorosa y puede tener consecuencias graves. La mosca del GBG afecta también al hombre.
Actualmente, la planta de Copeg, administrada de forma conjunta por Panamá y Estados Unidos, produce alrededor de 100 millones de moscas estériles por semana. La región necesita elevar esa cifra hasta los 600 millones semanales para responder a la extensión del brote.
Como parte de la estrategia regional, la planta de Metapa, en el estado mexicano de Chiapas, ya inició la producción y liberación de moscas estériles. A esta se sumará una nueva instalación en Texas, Estados Unidos, con el objetivo de incrementar la capacidad de producción y acercar el suministro a las zonas de mayor riesgo.
La FAO estima que, una vez alcanzada la meta de 600 millones de moscas estériles por semana, podría observarse una reducción significativa de la población del insecto y de los nuevos casos en un periodo de entre 12 y 18 meses. No obstante, la erradicación completa requerirá varios años de trabajo sostenido, inversión pública y coordinación entre los países.
El organismo advirtió que aumentar la producción de moscas estériles no resolverá por sí solo el problema.
“La mosca estéril sola no nos va a salvar. Necesitamos reforzar la capacidad de los servicios veterinarios para diagnosticar a tiempo, tratar a tiempo y conectar con los productores”, afirmó González Serrano.
El especialista señaló que el éxito de la estrategia dependerá también del fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, la atención oportuna de los animales afectados y la participación de los productores en la detección temprana de casos.
Explicó que los ganaderos constituyen la primera línea de vigilancia, ya que suelen detectar las heridas donde la mosca deposita sus huevos. Una limpieza y desinfección oportuna puede impedir que el animal se convierta en un nuevo foco de propagación.
La FAO también destacó la importancia de que los ministerios de Agricultura, Salud y Ambiente compartan información epidemiológica y coordinen acciones con los países vecinos para contener el avance de la plaga.
América produce alrededor del 28 % de la carne bovina consumida en el mundo y entre el 7 % y el 10 % de la leche global. Por ello, la FAO advirtió que una expansión sostenida del GBG podría afectar la producción pecuaria y la seguridad alimentaria de la región.